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Las mejores películas de Brad Pitt: de 'Clase sangrienta' a 'Ad Astra', 30 años de carisma
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Las mejores películas de Brad Pitt: de 'Clase sangrienta' a 'Ad Astra', 30 años de carisma

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Hay estrellas cuya capacidad de seducción se escapan de lo racional. Desde los tiempos de Paul Newman y Robert Redford, de quienes ha heredado carisma y miradas, nadie había irradiado tanta luz como Brad Pitt. Productor en la sombra y estrella deslumbrante es, por derecho propio, una leyenda del cine.

Leyenda y pasión

A Brad Pitt todo le da igual. Antes de ser una de las mayores estrellas del planeta, aún a riesgo de perder su brillante carrera, amenazó a Harvey Weinstein si volvía a poner un dedo encima de su entonces pareja, Gwyneth Paltrow. Fumador de marihuana confeso, amigo de sus amigos y, siempre que tiene ocasión, payaso, Pitt se ha labrado un legado cinematográfico de primer nivel y ha estado a las órdenes de algunos de los directores más interesantes durante más de treinta años.

Clase sangrienta 

No es una obra maestra, pero la carátula de su VHS nos cautivó a todos en el videoclub hace treinta años. El británico Rospo Pallenberg solo dirigió esta película, pero fue la mano derecha de John Boorman en muchos proyectos, como 'Excalibur' o 'La selva esmeralda' entre muchos otros.

Thelma & Louise 

Un papel icónico en una película muy importante. Callie Khouri se llevó el Oscar al mejor guión en una de las películas más queridas de Ridley Scott. Su papel de autoestopista sexy aún sigue grabado en la mente de millones de espectadores de todo el mundo.

Amor a quemarropa 

Pitt en un sofá, una de las especialidades de la casa. Aquí era el amigo fumeta de los protagonistas de esta rotunda obra maestra de Tony Scott, que dotó de una energía brutal el primer guión de Tarantino dirigido por otro realizador.

Entrevista con el vampiro

El gran éxito de Neil Jordan y la segunda película consecutiva en que aparece Christian Slater en esta lista. Gótico para todos los paladares en una adaptación tan hermosa como imperfecta de la ampulosa creación de Anne Rice. Te pongas como te pongas, Cruise y Pitt (y Banderas y Dunst) hacen de ella una tentación irresistible.

Seven

La mayoría de edad de Pitt, del nuevo thriller y de muchas otras cosas, además de un punto de inflexión en su carrera. A partir de aquí, éxitos y un gusto exquisito para elegir proyectos. Y si no, mira lo que hizo a continuación en el mismo año:

Doce monos

'Doce monos' es una obra maestra que, en teoría, no debería ser plato de todos los gustos, pero a veces se dan una serie de casualidades que convierten una obra en teoría inaccesible en una de las pelis más recordadas por todo tipo de público, o sea, el puñetazo te lo da sí o sí. Una inolvidable tragedia espaciotemporal que gana con cada visionado y que pone nuestro cerebro a trabajar.

El club de la lucha

Tras un par de tropiezos más o menos artísticos, más o menos económicos, Pitt y su socio en 'Seven' decidieron que había que volver a revolucionar el thriller, el cine de peleas callejeras y llegar al cielo anárquico con la película antisistema favorita de todos. Tyler Durden, la leyenda, salido de la mente de Chuck Palahniuk, personaje irrepetible. 

Snatch: cerdos y diamantes

Guy Ritchie inauguró los 2000 con su mayor éxito hasta la llegada de 'Sherlock Holmes' y antes de hundir su carrera por mezclar lo personal con lo profesional y terminar trabajando con la parienta. Su película más post-Tarantino, la que le hizo liderar esa hornada de directores que jugaban a lo mismo, es realmente divertida y Pitt está inmenso como gitano tróspido.

Spy Game

De nuevo con Tony Scott, pero ya sin estar en el sofá fumando porros. Una interesantísima estructura narrativa marca de la casa y una pareja protagonista de la que Pitt aprendió mucho. Veinte años después, érase una vez en Hollywood, Pitt ya es Redford.

Ocean's 11, 12 y 13

Si hay algo que Pitt disfruta es trabajar entre colegas. Y aquí hay muchos. Aquí están todos. La trilogía de Steven Soderbergh, que está cerca de cumplir los veinte años, tiene algunos de los momentos más desbordantes de camaradería y buen rollo de la década pasada. De menos a más, y de más a menos, ideal para un fin de semana lluvioso.

El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford

Dominik tiene un poco de ambos personajes. Por un lado se muestra incómodo con el western tradicional y arriesga, innova, apoyado en una fotografía demencial (por buena) de Roger Deakins en Super 35mm y en una banda sonora que Nick Cave y Warren Ellis crean a medida de la historia. Por otro lado, el director quiere ser más de lo que es, quiere aparentar lo más posible: quiere molar.
Spoiler: lo consigue.

Malditos bastardos

Una gloriosa lección de historia bastarda a cargo de Tarantino, donde Pitt lidera un comando de desgraciados que beben de la fuente del eterno entretenimiento de la que bebieron Castellari y otros tantos. Su Aldo Raine es una mezcla lógica de muchos de sus personajes más estrafalarios. Feliz décimo aniversario, maldita.

Moneyball: Rompiendo las reglas

El siempre interesante Bennett Miller reunió un reparto alucinante para contarnos cómo funcionan los entresijos de los despachos deportivos, donde lo de menos es la humanidad frente a las estadísticas. Una película extraña, grande y pequeña a la vez. Muy interesante y de no ser por 'Foxcatcher', la mejor película de su director.

Mátalos suavemente

Otra elegantísima apuesta noir basada en la obra de George V. Higgins que se adapta de manera espléndida a nuestro presente. Al pasado y al futuro, pero siempre en el presente, y de nuevo con el director de su periplo como Jesse James, Pitt entrega otro personaje quemado con tanto hartazgo como carisma. Y bastante más peligroso de lo que pueda aparentar.

Érase una vez en... Hollywood

A pesar de que un montón de caras conocidas resuciten para crear ambiente, ninguna llega a tener más calado ni importancia que dos de los personajes más finamente escritos de su carrera. Rick y Cliff son los protagonistas más entrañables y tiernos de su carrera desde los días de Jackie Brown, una película tan melancólica como ésta pero que casi parecía terrenal. La culpa, claro, de sus protagonistas.

Ad Astra

Brad Pitt sigue a lo suyo, seleccionando con esmero su siguiente paso hacia la inmortalidad. James Gray continúa labrando una carrera personal, alejada de los focos... hasta hoy. Su conmovedora odisea del espacio exterior intimista ha acaparado todas las miradas de las últimas semanas, y, de momento es el último paso de gigante antes de ponerse a las órdenes de otro cineasta rompedor que se maneja como pez en el agua en la galaxia de Hollywood: Damien Chazelle.

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