Qué fue de Meg Ryan, la reina de la comedia romántica que, al intentar romper su papel de chica buena, destruyó su carrera
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Qué fue de Meg Ryan, la reina de la comedia romántica que, al intentar romper su papel de chica buena, destruyó su carrera

Si has vivido los 90, Meg Ryan te suena a orgasmos fingidos, encuentros en el Empire State y decenas de comedias románticas tan adorables como propiedad de otros tiempos. Sin embargo, a inicios del siglo XXI, la reina del romance desapareció del cine y de la vida pública casi por completo. Por el camino se desnudó, fue nominada al Razzie y perdió el interés por Hollywood. Y es que... ¿Qué fue de Meg Ryan?

La reina de corazones

"Meg Ryan" es un nombre artístico, y con razón: hace 60 años nacía Margaret Mary Emily Anne Hyra. Suerte para aprenderse el nombre completo. Sus padres, una antigua actriz reciclada en profesora de inglés y un profesor de matemáticas, la animaron a hacer periodismo, que en aquel entonces aún tenía salidas. Para sacarse un sueldillo extra, Ryan se dedicaba a actuar en algunos anuncios o en telenovelas como 'As the world turns' (que duró, por cierto, 54 años en emisión).

En 1981, a sus veinte años, el mítico George Cukor ('My fair lady') dirigía la que sería su última película, 'Ricas y famosas', y necesitaba una actriz que interpretara a una chica de 18 años: Ryan, que por aquel entonces solo había salido en un anuncio, se presentó al casting con otras 117 actrices y consiguió el papel. Solo necesitaría dos películas más para saltar a la fama internacional junto a Tom Cruise en 'Top Gun'. Y quitó el aliento a muchos.

Top Gun

En 1989, la vida de Meg Ryan (y, ya de paso, la historia de la comedia romántica) cambiaría para siempre gracias a 'Cuando Harry encontró a Sally', en la que se le ocurriría una pequeña idea para una escena: ¿Por qué en vez de esa escena sobre fingir orgasmos, su personaje no fingía un orgasmo en medio de un restaurante? Así es: una de las escenas más famosas de la historia del cine vino de la mente de la propia Ryan. Casi nada.

Una carrera para recordar

La carrera de Meg Ryan es una de las más injustamente olvidadas por el cine moderno: 'Algo para recordar', 'Hechizo de un beso', 'Joe contra el volcán', 'Cuando un hombre ama a una mujer', 'Adictos al amor', 'Tienes un e-mail'... Los años 90 de la actriz son para enmarcar. No hay una mala elección, no hay un papel mal escogido: era la reina de las comedias románticas y una de las compañeras inseparables de Tom Hanks en la gran pantalla. Y, de repente, llegaron las dudas.

Meg Ryan 3

Se han hecho muchas bromas sobre cumplir cuarenta años en Hollywood para las mujeres, pero a inicios de los 2000 era una auténtica debacle: los papeles dejaban de salir, las productoras dejaban de llamar y básicamente tu carrera se quedaba mustia. Más aún si te dedicabas a las comedias románticas: según la mente arcaica de los productores de la época (y que, por suerte, se ha visto refutada salvajemente por la vida real), una vez pasas los 39 años, nadie puede verte atractiva.

Además de este declive en las productoras, tuvo un declive emocional: su matrimonio con Dennis Quaid, uno de los más sólidos de la industria, voló por los aires, y Ryan acabó liándose con Russell Crowe durante el rodaje de 'Prueba de vida', donde la historia de su amorío se hizo mucho más importante y grande que la película en sí misma, que terminó siendo un fracaso crítico y de taquilla. Con su affaire, Meg Ryan se había convertido en "la mala" de la relación, y era la primera vez que el público la veía como algo más que un ser angelical. Fue solo la primera de dos decisiones que destruirían su carrera por completo.

Al desnudo

Meg Ryan era esa amiga divertida, esa vecina de al lado que pasaba por las comedias románticas: tenía sexo y tenía un punto picante, claro, pero nadie quería ver cómo lo hacía. Por eso en 2003, 'En carne viva', de Jane Campion ('El poder del perro'), supuso un rechazo aún mayor de una sociedad que ya la tenía en baja estima al echarle la culpa de la ruptura de su matrimonio. Y es que en esta película, Ryan aceptó salir desnuda, tratando de renovar su carrera. El machaque fue tal que sintió que esa podría haber sido su última película.

La actriz decidió poner un punto y aparte, se fue a cuidar de sus hijos y su jardín, hacer escalada y vivir tranquila su retirada del ojo público. Es cierto que de vez en cuando hace un pequeño papel por no dejar los viejos hábitos, pero en los últimos veinte años apenas ha salido en siete películas, de las que la más importante fue 'Ithaca', en 2015, un pequeño proyecto soñado que dirigió y protagonizó, en el que volvió a coincidir con Tom Hanks. La película fue machacada por la crítica, hundida por el público y perdió básicamente todo el dinero que se puso en ella.

Desde entonces, el silencioso adiós fue absoluto: solo ha vuelto como narradora de un podcast en Audible y una serie de televisión, 'Picture Paris', de la que nunca más se supo. Fue entonces cuando dijo en una entrevista que estaba decepcionada con Hollywood y que solo un gran proyecto con buena gente la haría volver. Al final, ese proyecto ha llegado. Más de dos décadas después, Meg Ryan dirige y protagoniza su regreso a la comedia romántica con 'A lady's guide to selling out', en Netflix. Y es que los 60 son los nuevos 20.

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