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'Fantástico Sr. Fox', Roald Dahl bajo el prisma de Wes Anderson

'Fantástico Sr. Fox', Roald Dahl bajo el prisma de Wes Anderson
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-Sr. Fox: “¿Por qué un zorro? ¿Por qué no un caballo, un escarabajo, o un águila? Lo pregunto más como algo existencialista, ya sabes. ¿Quién soy? ¿Y cómo puede ser feliz un zorro sin, perdóname la expresión, un pollo entre sus dientes?

-Kylie: “No sé de qué estás hablando, pero suena ilegal”.

Tras un retraso considerable, por fin llegará a nuestras pantallas el próximo viernes ‘Fantástico Sr. Fox’ (‘Fantastic Mr. Fox’), escrita y dirigida por Wes Anderson. Tras cuatro películas basadas en ideas originales (tres de ellas co-escritas con Owen Wilson), el cineasta estadounidense optó por adaptar un relato ajeno, uno de los cuentos más populares de Roald Dahl (editado en nuestro país bajo el título de ‘El superzorro’), sobre un zorro muy listo que debe enfrentarse a tres granjeros, lo que le obligaba también a emprender su primer trabajo animado.

Puestos a tirarse a la piscina, Anderson lo hizo a lo grande, eligiendo la artesanal, complicada y lenta técnica del stop-motion, una decisión que le trajo más de un problema (el especialista Henry Selick le abandonó para trabajar en ‘Coraline’, y uno de los técnicos le acusó públicamente de no estar nunca en el set y no tener ni idea de animación), pero que finalmente, viendo el resultado, se revela como un enorme acierto, especialmente ahora que casi todo se tiene que hacer por ordenador (hay aquí escenas “trucadas” de esa forma, pero ya me entendéis), se expande la locura del 3D y el público, o buena parte de él, echa de menos algo más tradicional. Las críticas han sido muy positivas y aunque sea lo de menos, cabe señalar que ‘Fantástico Sr. Fox’ fue una de las cinco nominadas al Oscar a la mejor película animada (premio que se llevó justamente ‘Up’), siendo también finalista la estupenda banda sonora de Alexandre Desplat.

Una adaptación trabajada y personal

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El cuento infantil de Roald Dahl, que con una letra muy grande y muchas ilustraciones llega a las 150 páginas, gira en torno a un zorro y tres granjeros, a los que el animal roba constantemente (para alimentar a los suyos, desde luego). Un día los tres hombres deciden unir sus fuerzas y acabar de una vez por todas con el zorro y su familia, tras descubrir el árbol bajo el que viven. Poco más hay en el relato de Dahl, y esto lo toma Anderson no sólo para trasladarlo a su terreno sino también para extenderlo considerablemente, dando como resultado una película completamente suya de unos noventa minutos.

La base de la historia sigue siendo la misma, casi todo lo que sucede en la obra original pasa también en la película, y por supuesto los animales están ahí, tal y como los imaginó Dahl, pero Anderson, con la ayuda de Noah Baumbach (con quien ya había trabajado en ‘Life Aquatic’), les inventa un pasado, los dota de una mayor personalidad, los hace más contradictorios, y los lleva por un camino diferente, ya que la película no termina donde lo hace el libro, lo que se agradece muchísimo, pudiendo haberse conformado simplemente con añadir algún detalle personal y dejar todo lo demás tal y como estaba. De hecho, se ha incluido demasiada trama nueva, siendo uno de los defectos de un film en general muy entretenido, fresco, atípico.

Desde la primera escena, uno comprende varias cosas; que esto se lo han tomado muy en serio, que no se está ante una película corriente y que la firma Wes Anderson. Todo arranca con un libro que se abre, y siendo la adaptación de un cuento es algo comprensible, pero hay que decir que así es justo como comienza ‘Los Tenembaum’ (lo mejor de este realizador hasta el momento), para luego mostrar al protagonista mascando una ramita y escuchando música, apoyado en el tronco de un árbol mientras espera a su novia. Tras unos diálogos rápidos marca de la casa, se lanzan a robar comida y en el intento quedan atrapados, momento en el que ella aprovecha para confesar que está embarazada; la cara del zorro os la podéis imaginar. Años después (más para los animales que para los humanos), ya tenemos la clásica familia disfuncional del cine de Anderson.

Familia y amigos del irresponsable señor Zorro

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Aun con aspecto de zorro, el protagonista (con la voz de George Clooney) es el mismo personaje inmaduro de las anteriores películas del director, el mismo adulto egoísta, excéntrico y torpe con su familia, que debe afrontar sus fracasos, hacerse cargo de sus responsabilidades y emprender un cambio antes de que sea demasiado tarde y se quede solo el resto de sus días. Está la esposa, Felicity (voz de Meryl Streep), comprensiva pero responsable, que aguanta como mejor puede el comportamiento de su marido, no sólo por amor sino también probablemente porque se siente culpable por haberle despertado de su sueño de juventud eterna, pero que en un momento dado deberá obligarle a elegir: o ella (y su familia) o la puerta, donde puede seguir con sus juegos.

Por otro lado están los vástagos, quienes sufren por las expectativas de su padre y crecen amargados, no perdonando fácilmente a quien les forzó a pelear para conseguir una vida que realmente no deseaban (sigo hablando del cine de Anderson, si bien esto lo habrá vivido más de uno en sus propias carnes). En ‘Fantástico Sr. Zorro’ tenemos a dos pequeños compartiendo el mismo techo, aunque sólo uno es hijo de los zorros (Jason Schwartzman), el otro es un sobrino que debe quedarse con ellos (Eric Anderson, hermano del director); mientras que el primero intenta llamar la atención de su padre pero no hace más que meter la pata, enfadarse y aislarse, el segundo es justo lo que deseaba el Sr. Fox, un atleta que le puede acompañar en los robos, pero claro, no es su hijo.

Puede que Anderson descuidara el trabajado en el set, que no entendiera bien cómo funciona el “stop-motion” y que reciba más mérito del que merece por el magnífico resultado final, pero lo que es indudable es que la película funciona, que el guión, aun partiendo de lo escrito por Roald Dahl, es completamente suyo, y que supo cuidar las voces de sus personajes, consiguiendo para ello un reparto envidiable en el que figuran, además de los ya mencionados, Bill Murray, Michael Gambon, Willem Dafoe, Owen Wilson, Brian Cox y Adrien Brody, entre otros. Una película de precioso acabado, entretenidísima y recomendable tanto para los niños (sigue siendo un cuento protagonizado por zorros) como para los adultos (que pillarán alguna broma más). Se queda en la memoria, o quizá sólo si te encantan los animales.

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