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'Fiend Without a Face', el poder de la mente

'Fiend Without a Face', el poder de la mente
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En mi continua búsqueda y visionado de películas, mientras preparo los especiales que me he comprometido a hacer —aunque nunca he dicho que los fuera a hacer en un tiempo récord— me sigo encontrando con películas totalmente desconocidas por el gran público, y que lejos de ser grandes obras, contienen a veces ciertos puntos de interés que merecen ser mencionados. 'Fiend Without a Face' (id, Arthur Crabtree, 1958) es una de esas películas, y pareciéndome un film flojo, por momentos hasta ridículo, me escapo de las recomendaciones —en este caso sería no verla—, práctica que no me gusta demasiado, y la doy a conocer para que el lector al menos sepa que existe y la juzgue por sí mismo en caso de que se interese por ella.

Si miráis la foto de arriba, ¿a qué cinematográfico bichejo de cierta película de ciencia ficción de finales de los 70 os recuerda? Exacto, ésa en la que un personaje de nombre Kane protagonizaba el parto más terrorífico e impactante de la historia del cine, después de pasar un buen rato con un ser enganchado a la cabeza y de sospechoso parecido, con sus lógicas diferencias, al de la imagen. Pero que nadie me malinterprete, la película citada es una de las obras maestras del género, sólo quería nombrar una de sus múltiples referencias. En cambio, 'Fiend Without a Face' no pasa de curiosidad, con uno de los argumentos más locos que ha dado la Sci-Fi.

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La película narra una de esas historias tan típicas de los años 50, en el que estaban obsesionados con invasiones alienígenas, con pruebas atómicas y la Guerra Fría hacía ver enemigos en todos lados. La Ciencia ficción era el género que más reflejaba el pensar de una sociedad que estaba cambiando a pasos agigantados, y sobre todo el cine estadounidense —la que nos ocupa es británica— se hacía eco de ello, plasmando en un relato de pura ficción los miedos del hombre de a pie. En un pueblo cercano a una base aérea del ejército, en la que se realizan pruebas con la radiación, suceden extraños acontecimientos que ponen nerviosa a la población, hasta que un día ocurre una muerte inesperada y sin aparente explicación. Los lugareños empezarán a echarle la culpa al ejército.

De esa forma, la película posee algo muy extendido hoy día: la denuncia. El ejército no sale muy bien parado en el film, y aunque eso no es lo importante, lo cierto es que dicha denuncia tiene algo de manipulación a la par que resulta ridícula por el dibujo que se hace de los militares que deben tomar decisiones, mientras la inopia se apodera de ellos. 'Fiend Without a Face' es otra de esas películas que, a través del entretenimiento puro y duro, pretendían provocar un poco de reflexión en la cabeza del espectador, que éste pensase por sí mismo, algo que paradójicamente resulta afín a la delirante trama que poco a poco se va descubriendo ante nuestros atónitos ojos, condensada en menos de 80 minutos de duración.

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Eran tiempos de brevedad, sutilidad y síntesis. Si hoy se hiciese una película como 'Fiend Without a Face' —aquí tenemos la posibilidad de un remake sin temor a que insulte al original—, se necesitarían mínimo dos horas y media, la duración que parecen querer para sí la mayoría de los blockbusters. Pero en 1958, las cosas se hacían de otra manera, echándole imaginación, y aunque la película falla en muchos de sus aspectos, es muy loable el contar en tan poco tiempo una historia con multitud de ramificaciones y situaciones. Lamentablemente, casi todo se ve truncado por un labor de puesta en escena sin personalidad, y eso que su director, Arthur Crabtree, era director de fotografía.

Aún siendo una película poco estimable, y de fácil olvido, hay en ella alguna que otra situación bastante interesante. Sirva como ejemplo aquella en la que el protagonista se queda encerrado en una estancia que poco a poco se va quedando sin oxígeno, o las secuencias de suspense en la que unas criaturas invisibles atacan a determinadas personas, a las que succionan el cerebro y la espina dorsal. Son instantes inspirados que no vuelven a repetirse a partir del momento en el que el enemigo se vuelve visible a los ojos humanos, y que da lugar a una serie de contradicciones argumentales que rayan lo absurdo. Con todo estamos ante una película de innegable simpatía, ya sea por extremadamente ridícula o por lo atractivos que resultan sus efectos visuales, realizados con la técnica stop motion, y que causaron cierto furor en la época. Otro tema es la delirante explicación del film para la existencia de dichas criaturas. Sólo por eso, ya merece la pena ver una película tan floja como 'Fiend Without a Face'.

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