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'Somers Town', la primera amistad, el primer amor

'Somers Town', la primera amistad, el primer amor
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En noviembre del año pasado nos llegó 'Somers Town', y pasó injustamente con más pena que gloria por nuestra cartelera. Un nuevo trabajo del realizador inglés Shane Meadows, quien hace más de un año nos trajo 'This is England', estupendo film también relegado a ser distribuido con pocas copias. Meadows es conocido, sobre todo por haber dirigido 'Dead Man´s Shoes', una curiosa película que por aquí no ha caído ni en DVD, y que es considerada por algunos como una obra de culto. En ambos films puede verse claramente el estilo realista de Meadows.

Sus historias, siempre centradas en la gente normal y corriente de la calle, se hacen grandes precisamente por eso y por la sensibilidad con la que las trata. Sin artificios de ningún tipo, sin estrellas en sus repartos, y con presupuestos más bien ajustados (hasta se podría decir que Meadows se reúne con sus colegas y hace una película), el director no deja indiferente, y puede llegar a apasionar (eso sí, a distintos niveles, dependiendo como siempre de la percepción del espectador). 'Somers Town' es la tercera película (no tiene muchas más) que un servidor tiene oportunidad de ver de Meadows, y me ha parecido la más simple, por así decirlo, de las tres; y también una de esas a las que les queda de maravilla el adjetivo de "bonita".

No leer si no se ha visto la película.

'Somers Town' narra la historia de un adolescente, Tomo, que al cumplir los 16 años deja de estar al cuidado de los servicios sociales, y se marcha a Londres, donde su futuro es más bien negro. Allí conocerá por casualidad a Marek, un inmigrante polaco que vive con su padre. La amistad entre los dos chavales será instantánea, y juntos compartirán diversiones y pasiones, incluido el temprano amor que sienten por María, una camarera francesa que simpatiza con los dos muchachos, que pasan su tiempo intentado impresionarla y haciendo trabajos de poca monta para un vecino muy peculiar que se gana la vida con poca legalidad.

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Poco más hay en el argumento de 'Somers Town', que se caracteriza por su sencillez, y al mismo tiempo profundidad, en lo que narra. En apenas 71 minutos de duración, Meadows se adentra en el mundo adolescente de dos personajes que no conocen nada más que la pobreza y la soledad. Para ello, el director toma la inteligente, por lógica, decisión de filmar casi toda la película en blanco y negro, marcando el pesimismo que reina sus existencias. Tomo y Marek no tienen amigos; el primero es golpeado y robado nada más llegar a la ciudad, y el segundo tiene que aguantar como su padre le deja solo por las noches mientras se marcha a beber con sus compañeros de trabajo. Tampoco tienen dinero, y el poco que consiguen es a base de trabajo duro y poco reconocido. Cuando el amor se presenta en forma de chica francesa, hay algo en sus vidas por lo que luchar; y ese blanco y negro cambia a color en sus minutos finales, cuando en un viaje liberador a Francia, se representa el triunfo del amor sobre todas las cosas, la oportunidad de ser feliz, aunque sea soñando al menos por un día.

'Somers Town' contiene unas excelentes interpretaciones de todo su reparto, sobresaliendo la de Thomas Turgoose, que ya había trabajado a las órdenes de Meadows en su anterior película. Además del evidente estirón que ha pegado el chaval, hay que reconocer que lo visto en 'This is England' no fue algo aislado. Turgoose tiene una endiablada habilidad para hacerse con su personaje y convertirse en él. A su lado, Piotr Jagiello, en su única interpretación cinematográfica, le da la réplica perfectamente. Sinceras y sentidas interpretaciones que se convierten, junto a la puesta en escena del director, sin dificultad ninguna en lo mejor de la película.

'Somers Town' se torna muy repetitiva en su parte central, en la que Meadows parece no saber avanzar hasta llegado el tramo final, pero su visionado deja un buen sabor de boca, una de esas pequeñas satisfacciones que resultan ser como lo que cuenta la película, una pequeña historia de amistad de dos pequeños personajes que viven y experimentan las cosas más importantes de la vida, teniendo sus pequeños momentos de gloria en su mundo, tan lejano para muchos de nosotros. Una pequeña delicia de película, en la que además puede descubrirse al desconocido Gavin Clarke, cuyas pesimistas canciones visten espléndidamente la historia.

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