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'Antes del anochecer', el final perfecto

'Antes del anochecer', el final perfecto
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Hace ya dieciocho años del estreno de ‘Antes de amanecer’ (‘Before Sunrise’, Richard Linklater’, 1995), una a priori modesta aportación cinematográfica a los intentos del medio por descifrar las claves de ese sentimiento universal conocido como amor. Su éxito comercial estuvo lejos de ser especialmente llamativo, pero no tardó en surgir un culto alrededor de la mágica noche que Jesse y Celine pasan juntos en Viena.

Nueve años tuvimos que esperar para conocer que había sido de ellos, queriendo la diosa fortuna que no se hubieran vuelto a ver desde entonces, pero la magia no tarda en reaparecer en una película en la que los diálogos vuelven a ser el principal punto de apoyo de la misma. Además, Ethan Hawke y Julie Delpy tuvieron en esta ocasión la posibilidad de participar en su guión, una de las claves para que los fans de la primera entrega también se rindiesen ante la genialidad de ‘Antes del atardecer’ (‘Before Sunset’, Richard Linklater, 2004). Ahora ha llegado el momento de descubrir cómo han evolucionado las vidas de Jesse y Celine desde entonces, pues ayer 28 de junio llegaba ‘Antes del anochecer’ (‘Before Midnight’, Richard Linklater’, 2013) a los cines de toda España.

Imagen de la película

Richard Linklater tenía planeado un viaje por Grecia, Italia y España para decidir el país en el que se iba a ambientar ‘Antes del anochecer’ con una idea en mente: Encontrar un espacio que transmitiese la sensación de ser un hogar de escritores, ya que era uno de los lugares claves en el relato —toda la parte central se ambienta ahí—. Grecia fue su primera parada y tan encantado acabó con lo que encontró que canceló el resto de viajes, no tardando Hawke y Delpy en dar el visto bueno a su decisión. Y es que hablar de ‘Antes del anochecer’ como una película de Richard Linklater no sería del todo exacto, ya que sus dos protagonistas, como ya hicieron en ‘Antes del atardecer’, participaron activamente en la creación de la historia y, sobre todo, de los magníficos diálogos que vertebran la cinta.

Está claro que la trilogía ha acabado convirtiéndose en una certera crónica de la relación de una pareja, pasando de la fascinación inicial de ‘Antes de amanecer’ a esa breve fase en la que tanto Jesse como Celine están deseando en ‘Antes del atardecer’ que la otra persona tome la iniciativa que rompa ese escudo invisible que les impida iniciar una relación sentimental. La segunda entrega supo jugar con maestría la tensión que precedía a ese momento, negándonos abiertamente una resolución para la desesperación de todos los que estábamos esperando que vivieran felices y se atiborrasen de perdices. En ‘Antes del anochecer’ no quedaba otra que resolver esa duda, pero a cambio pasamos de la magia momentánea del amor a la dura realidad.

Julie Delpy y Ethan Hawke protagonizan

Distanciándose de las andanzas románticas de Antoine Doinel y de los referentes que marcaron las dos primeras entregas, Linklater, Hawke y Delpy son perfectamente conscientes de los altibajos por los que pasa toda su relación, por lo que deciden echar la vista hacia títulos como ‘Dos en la carretera’ (‘Two for the Road’, Stanley Donen, 1967) o ‘Te querré siempre’ (‘Viaggio in Italia’, Roberto Rossellini, 1954) —mencionada de forma directa, aunque sin decir su título, en uno de los diálogos entre Jesse y Celine—. El cuento de hadas ha dejado su espacio a una longeva relación de pareja, dos hijas y la sensación de él de que debería prestar más atención al hijo que tuvo con su anterior esposa, algo que amenaza con distanciar de forma irremediable a nuestros dos protagonistas.

Una de las principales logros de Linklater como director de la trilogía ha sido el de optar por largos planos secuencia que potencian aún más la naturalidad y brillantez de los diálogos. Esto, como era de esperar, reaparece en ‘Antes del anochecer’, resuelto con especial brillantez en la escena en la que Jesse y Celine viajan en coche acompañados de sus dos hijas. Sí que hay más cambios de plano en las escenas en las que se comparte charla con más personajes —algo perfectamente comprensible— y quizá sean más abundantes de lo esperado en las sucesivas secuencias protagonizadas por ellos en solitario, pero nunca llega a producirse la sensación de artificio, es decir, que la conversación se haya interrumpido durante el rodaje.

Ethan Hawke y Julie Delpy han alcanzado tal sincronía con sus personajes que nosotros preferimos percibirlos casi como si fueran los protagonistas de un documental sobre su historia de amor. Los inmejorables diálogos también son parte clave de este milagro cinematográfico, ya que ‘Antes del anochecer’ reduce la magia del amor a pequeñas ráfagas para centrarse en unos sentimientos mucho más reales, donde también hay espacio para las discusiones. Esto puede desconcertar a los que busquen una mera repetición de las sensaciones transmitidas por ‘Antes de amanecer’ y ‘Antes del atardecer’, pero el encanto se mantiene, sólo que yendo un poco más allá en su exploración del amor. Y es que la vida real está muy lejos de asemejarse a los cuentos de hadas.

El final perfecto para

‘Antes del anochecer’ no tiene porque ser la última vez que veamos a Jesse y Celine —hay varias opciones que se podrían explorar y todas darían de sí lo suficiente como para justificar su regreso—, pero a mí me parece el final perfecto para su apasionante relación y espero que la cosa se quede en la maravillosa trilogía en la que ha acabado convirtiéndose. La mejor película de lo que llevamos de 2013. Bravo.

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