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Asia Argento, una extranjera loca y maravillosa en 'Transylvania'

Asia Argento, una extranjera loca y maravillosa en 'Transylvania'
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Milagros, de esos que ocurren de vez en cuando en nuestras carteleras, el pasado viernes se estrenó en algunas ciudades españolas Transylvania, el último trabajo de Tony Gatlif.

Un film que hará las delicias de sus seguidores (entre los que me encuentro) y que seguramente horrorizará a todo el que prefiera algo más convencional o tenga dificultades para sumergirse en el alma de las películas.

Como es habitual en el cine de Gatlif, Transylvania se compone de música (mucha música), amor, folclore, paisajes, caminos, símbolos, bailes, pasión, encuentros y aprendizajes varios. Tampoco falta el humor, la alegría, la desesperación y en ocasiones la tristeza.

Al igual que en Gadjo Dilo (El extranjero loco), película del mismo director de 1997 protagonizada por Romain Duris, el personaje de Asia Argento (Zingarina) también viaja a Rumania, pero en lugar de buscar a una cantante desconocida, ella lo hace para encontrar a la persona que ama, un músico que conoció en Francia y que desapareció de repente.

Hay muchos más paralelismos entre las dos películas (conocer a otra persona inesperada, la adaptación a otra cultura etc.) e incluso escenas similares. Podría decirse que la historia se repite (¿Acaso no lo hace siempre?) pero a la vez evoluciona, crece y se enriquece con otras situaciones, visiones e interpretaciones que la hacen totalmente diferente.

Asía Argento, actriz de la que definitivamente me enamoré tras verla en esta película, compone un personaje fuerte, desgarrado, misterioso, entregado y libre que se complementa a la perfección con el interpretado por el actor turco Birol Ünel (Tchangalo), un hombre rudo, de vuelta de todo, con una personalidad arrebatadora, y una gran capacidad de amar.

Sobra decir (pero lo voy a decir igualmente), que ambos están maravillosos y que transmiten al máximo. Forman parte del torrente de emociones que "Transylvania" logra hacer sentir.

Porque ese es el mayor placer que proporciona esta película, sentir. El frío de la nieve, el calor del aguardiente en la garganta, el escalofrío de los violines, el roce de unos cristales rotos... y así podría tirarme hasta mañana, enumerando una tras otra todas las sensaciones que Tony Gatlif nos regala.

Pero ¿Para qué? ¿No será mejor acercarse al cine, y comprobarlas personalmente?

Mientras tanto, aparte del trailer, os dejo a continuación con dos aperitivos encontrados por suerte en YouTube: Asia Argento bailando al ritmo de Palya Bea, y Birol Ünel protagonizando una danza suicida. Imágenes que valen más que mil palabras.

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