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Cómic en cine: 'La gran aventura de Mortadelo y Filemón', de Javier Fesser

Cómic en cine: 'La gran aventura de Mortadelo y Filemón', de Javier Fesser
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Considerando la vastedad nuestro panorama tebeístico que el cine español no se acercará al cómic hasta bien entrado el actual siglo es algo que, a todas luces, resulta imperdonable. No valen aquí justificaciones de tipo presupuestarias cuando muchas de las historietas que llevan décadas produciéndose en esta piel de toro hubieran tenido perfecta cabida en el imaginario cinematográfico sin que hubiera habido necesidad de un desembolso capaz de llevar a la ruina a una compañía caso de no resultar un éxito la posible apuesta por la que ésta hubiera optado.

Pero no, los españoles somos así de particulares, y tuvimos que esperar a que el ámbito internacional se volviera majareta con las películas basadas en historias aviñetadas para que nuestro cine comenzara el tímido acercamiento al mundo del noveno arte. Un acercamiento que se ha traducido en el pobre resultado de cinco producciones en la última década de las que sólo una se salva, y de qué manera, de sobrevivir al olvido o al merecido desdén por parte del que esto suscribe. Desafortunadamente, 'La gran aventura de Mortadelo y Filemón' (id, Javier Fesser, 2003) no es esa película.

'Mortadelo y Filemón', más que un cómic, una institución

Mortadelo y Filemon comic

Con casi seis décadas de historietas a sus espaldas, hablar de 'Mortadelo y Filemón' es hacerlo en los mismos términos que podríamos utilizar a la hora de aproximarnos, qué sé yo, a capitales instituciones del noveno arte como Superman, Batman o Spider-man. Creados por Francisco Ibáñez en 1958 para la mítica revista 'Pulgarcito', estos agentes secretos de la T.I.A — siglas de la agencia de Técnicos de Investigación Aeroterráquea para la que ambos trabajan—, calvos, despistados y un auténtico desastre en lo que a resolver casos se refiere son, por derecho propio, iconos fundamentales de la cultura popular española.

Y digo bien española y no universal debido a que el trabajo de Ibañez —y todos esos autores en la sombra que han auxiliado al artista catalán a concretar los innumerables álbumes y relatos de los personajes a lo largo de los años— es de un marcado carácter autóctono y, aunque su humor gráfico podría ser perfectamente asumible por cualquier lector de la nacionalidad que fuera, otro gallo le cantarían a unos guiones que mucho se han ido atando a las diferentes realidades socio-políticas que han jalonado la historia de las últimas seis décadas de nuestro país, lo que no ha impedido su publicación en más de una docena de idiomas a lo largo del viejo continente.

Mortadelo y Filemon comic 2

De hecho, sentir 'Mortadelo y Filemón' como nuestros, igual que podríamos hacerlo con cualquiera de los muchos títulos salidos de esa fuente inagotable de humor gráfico que fue Bruguera, es una de las mejores cualidades que atesoran las aventuras de estos geniales e inigualables personajes. Unos personajes que, en compañía del Súper, Ofelia y el Profesor Bacterio, han acompañado a varias generaciones de lectores en su proceso de maduración para con el noveno arte y sin los cuales sería imposible entender la historia del tebeo en España.

Y pido disculpas si alguno piensa que, en comparación con las dos últimas entradas de éste especial, el espacio dedicado a hablar del tebeo español por excelencia no hace justicia al ejemplar trabajo de Ibáñez, a las muchísimas cualidades de su talento narrativo o a lo espectacular del detalle de su trazo. Entendedlo como una decisión consciente y no como un menosprecio hacia unas páginas que suponen una muy importante parte de mi formación como lector de cómics a las que decenas de párrafos nunca llegarían alabar lo suficiente.

Unos antecedentes muy animados

Si sois de los que, como servidor, creció a caballo entre la segunda mitad de la década de los setenta y de forma plena en la de los ochenta, es más que seguro que por vuestros reproductores de VHS —o Betamax— llegara a pasar alguna vez una de las tres películas protagonizadas por Mortadelo y Filemón que salieron de los Estudios Vara a principos de los años setenta. Y más probable aún es que ésta fuera 'El armario del tiempo' (id, Rafael Vara Cuervo, 1971), desternillante largometraje de algo menos de una hora y veinte de duración del que arriba tenéis sus primeros nueve minutos.

Pero esos tres largometrajes no eran más que la fusión de los dieciséis cortos que la citada empresa de animación elaboró entre 1965 y 1970 después de que, tras haber llegado a un acuerdo con Ibáñez para llevar a los personajes a una serie de televisión, el responsable de los estudios comprobará que sus capacidades estaban aún lejos de poder abarcar el inmenso trabajo que supondría el formato. En su lugar, como digo, los Estudios Vara elaboraron una serie de cortos que, de simpática animación y magnífico doblaje, tuvieron una espléndida acogida en el público infantil de la época, por más que Ibáñez los criticara con poca piedad.

Con estos cortos como primer ejemplo de lo que los personajes podían ofrecer trasladados a imágenes en movimiento, no sería hasta cinco lustros después que, de mano en esta ocasión de BRB Internacional —sí, la misma compañía que durante los ochenta produjo míticas series como 'David el Gnomo' o 'La vuelta al mundo de Willy Fog'— y Antena 3, se concretaría una serie en condiciones para televisión conformada por dos temporadas de 13 capítulos cada una. Ahora bien, comparados con la originalidad de lo que habíamos visto una década antes, la descarada copia de los cómics que es dicha serie termina por deslucir las impresiones que de ella se derivan.

'La gran aventura de Mortadelo y Filemón', una esperpéntica locura

Mortadelo y Filemon 1

Contaba Javier Fesser en su momento que la idea de llevar al cine a Mortadelo y Filemón se le ocurrió al despertarse una mañana tras haber tenido un sueño en el que aparecían los personajes de Ibañez. Y si me permitís el chiste fácil, creo que más que ensoñación placentera, lo que el cineasta padeció aquella fatídica noche fue una pesadilla de aupa. Sólo así se puede entender que, tres años después, llegara a nuestras pantallas esta "adaptación" carente de humor y encanto que es 'La gran aventura de Mortadelo y Filemón'.

Escrita codo a codo con su hermano Guillermo —que parece que había gastado toda la cuota de humor que tenía en reserva para con 'Gomaespuma' cuando se puso manos a la obra aquí—, si hay algo que evidencia el visionado de unos pocos minutos de este histriónico filme es que es directo heredero de las mismas formas en las que, cinco años antes, Fesser había comenzado su andadura cinematográfica con 'El milagro de P.Tinto' (id, 1998), un filme entretenido y muy original que, no obstante, no soporta un segundo visionado —y creedme que lo intenté con ganas, pero no hubo manera.

Ya con el estreno de su ópera prima muchas fueron las voces que compararon el tipo de humor gamberro y surrealista de 'El milagro de P.Tinto' con el que Ibáñez llevaba décadas desarrollando en las viñetas de su más famosa —que no única— creación. Personalmente, no puede hacerme eco de dichos comentarios cuando, ante todo, soy de la firme opinión de que ninguna adaptación, por muy buena que hubiera llegado a ser, puede llegar a plasmar de forma precisa la particular personalidad que ostentan los cómics de los agentes de la T.I.A y el universo que los rodea.

Mortadelo y Filemon 2

Es por ello que, por mucho que desde el diseño de producción se hiciera un trabajo espectacular —la práctica totalidad de los decorados parecen sacados de viñetas del cómic—, cuando tenemos que ceñir nuestra atención a dirección, guión e interpretaciones, 'La gran aventura de Mortadelo y Filemón' se descubre como un desproporcionado castillo de naipes que pone a prueba la paciencia del espectador con un ritmo frenético y un humor que si nunca llega a hacer gracia es por el simple hecho de acusar una verborrea que, en su irrefrenable acumulación, termina por agotar al más pintado.

No soy quien para poner en tela de juicio las loables intenciones de los Fesser a la hora de escribir esta historia en la que un rayo desmoralizador de tropas inventado por el profesor Bacterio arranca una trama en la que nuestros héroes deberán impedir que el tirano dictador de un país imaginario lo utilice para sus malvadas ansias de conquistar el mundo, pero a la vista de cualquiera que se acerque al filme está el que, con tanto diálogo absurdo, tanta memez visual y tanto chiste sin atisbo de gracia, la cinta se queda muy lejos —muy, muy lejos— de alcanzar siquiera el objetivo básico de entretener.

No ayudan a ello, obviamente, las poco afortunadas interpretaciones de Pepe Viyuela —en cualquier momento parece que Filemón va a dar paso a alguno de los gags que dieron a conocer al cómico hace tres décadas— o ese actor novel que era Benito Pocino, un cartero metido a intérprete con calzador que no da la talla como el carismático Mortadelo. Y si bien es cierto que podría seguir arremetiendo contra los muchos males que aqueja este despropósito que es 'La gran aventura de Mortadelo y Filemón' —que aún así supera con mucho lo directamente infumable de su secuela—, prefiero dejarlo aquí, que no quiero llegar a escribir algo de lo que pueda arrepentirme.

P.D: por cierto, si habéis llegado hasta aquí, apuntad un nuevo despiste por parte del que esto firma en este especial de Cómic en cine, el de 'Makinavaja, el último choriso' (id, Carlos Suárez, 1992). Aunque, bien pensado, es un olvido más que afortunado, porque si tuviera que hablar de ella....¡ardía Troya!.

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