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Críticas a la carta: 'Las aventuras de Ford Fairlane'

Críticas a la carta: 'Las aventuras de Ford Fairlane'
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Hoy es el día, hoy estrenamos —no sin retraso, como casi siempre, y lo sentimos, como casi nunca— la nueva sección de Blogdecine Críticas a la carta, idea que prácticamente a todo el mundo, me refiero a vosotros, lectores, pareció maravillosa, cosa que elevó mi humilde ego a niveles de los que os vais a acordar el resto de vuestras vidas. Y no es para menos, porque teniendo a vuestra disposición toda la historia del cine, repito, toda la historia del cine, el elegir ‘Las aventuras de Ford Fairlane’ (‘The Adventures of Ford Fairlane’, Renny Harlin, 1990) para iniciar esta sección, me ha parecido que con ello demostráis que los tenéis bien puestos. Nuestro ávido y chulo lector The Rock Actitud ya me avisó personalmente —sí, es un amiguete del facebook— que iniciaría toda una revuelta para que dicho film fuera el elegido. No le hice caso, no porque no creyese que fuera capaz de hacerlo, sino porque sinceramente pensaba que esta película no saldría ganadora.

Ni John Ford, ni Orson Welles, ni Hitchcock, ni Shyamalan, ni Kurosawa, ni Ozu, ni leches. Renny Harlin. Ahí, tan chulo como el personaje central de este engendro. Sí, voy a ser totalmente sincero y es mejor llamar a las cosas por su nombre desde el principio. Me lo debéis, aquí tenéis la crítica que queríais y aunque ahora lo justo sería que yo despotricase a gusto contra ella —es lo que hago con bodrios de semejante calibre— voy a intentar moderarme. Así no me tacharéis de sabe Dios qué, utilizando sinónimos como pedante, listillo, y esas cosas que tan bien se os da. Pero lo siento, es que no puedo con esta película. Ni que lo hubierais hecho adrede.

Y ojo, soy muy consciente de que ‘Las aventuras de Ford Fairlane’ tiene muchos adeptos a pesar de que en su momento fue un digno fracaso —más que merecido, añadiría yo—, lo cual ha hecho que ahora sea una especie de pieza de culto, tal y como le ha ocurrido a otras películas —sin ir más lejos la tan odiada y amada al mismo tiempo ‘Blade Runner’ (id, Rdiley Scott, 1982)—. Pero ello no indica nada más que cierto sector con el paso del tiempo ha ido encontrado virtudes en el film en cuestión, y los ha defendido a capa y espada. Curiosamente, el trabajo de Scott es defendido tanto por parte del sector crítico como el público. En el caso del film de Harlin sólo ocurre con los segundos. Así pues, cuando visité la página po-pu-lar de la IMDb, esperaba encontrarme con una nota alta. Pero no, poco más de un 5´5. Muy poco para un film que he visto defender por gente que intentaba emular a ese cazurro detective llamado Ford Fairlane.

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‘Las aventuras de Ford Fairlane’ narra, en clave de comedia tontorrona, las desventuras de un detective de Los Angeles que trabaja para las grandes estrellas de la música. Cantante fracasado, dedica sus días a casos de poca monta mientras se tira a un montón de tías, chulea a un montón de tíos, se ríe de todo Dios, no se separa de su zippo y canta rock and roll como nadie. Hasta que un día recibe el encargo de un caso importante. Resulta difícil creer que alguien como Ford Fairlane no haya encontrado lugar en el mundo de la música, tal y como se deduce de su brillante actuación en cierto momento del film. Le demuestra a un niñato, futuro ídolo de adolescentes sin cerebro, cómo se debe cantar un buen rock and roll. Dicha escena hace que me pregunte el porqué de su fracaso musical. A no ser que tenga que ver con su inaguantable personalidad.

Y es que personalmente no aguanto a Ford Fairlane, es el típico paleto cazurro mal educado, de esos a los que le partiría la cara sin pensármelo dos veces. No voy a hablar de la empatía con los personajes porque en ‘Las aventuras de Ford Fairlane’ no ocurre con absolutamente ninguno de los que pulula por el film. De acuerdo en que hay exageración en ellos y que a veces parecen un cartoon, pero tratándose precisamente de una comedia —todo lo desvergonzada que queráis— ningún personaje me cae bien, es más, todos me resultan repelentes. Para colmo los actores no son precisamente la quintaesencia de la interpretación, y no porque aquí no son necesarias grandes interpretaciones, ni siquiera buenas, pero una cosa es realizar un trabajo acorde con las intenciones de la película y otra bien distinta hacer literalmente el tonto. Andrew Dice Clay contribuye a ello con su nefasta interpretación, acompañado de unas muy flojas Priscilla Presley —que sinceramente, la prefiero en la saga ‘Agárralo como puedas’ (‘The Naked Gun’)— y Lauren Holly. Ed O´Neill haciendo de policía idiota muy lejos de sus genialidades en cierta serie de televisión, y Robert Englud, sustituyendo a Billy Idol, terminan de redondear el desastre.

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Renny Harlin nunca me ha parecido un gran director, ni siquiera bueno, pero tampoco creo que sea el inútil que muchos dicen que es. Eso sí, es muy probable que ‘Las aventuras de Ford Fairlane’ sea su peor película, un bodriete ya en el momento de su estreno, y 20 años después peor aún, confundiendo sentido del humor con ser gilipollas, ritmo cero, argumento pobre y si nos ponemos quisquillosos, una auténtica falta de respeto al rock and roll por mucha estrellita famosa a la que se haga referencia, o mucho guiño musical que haya. Harlin no debió haber visto ‘Calles de fuego’ (‘Streets of Fire, Walter Hill, 1984), una verdadera delicia en ese sentido, y en otros muchos.

Como suelo decir, bodrio de proporciones cósmicas, y en este caso señalaría que es de lo peor que he visto en mi vida de cinéfilo. Os juro que intenté verla olvidándome de lo que me pareció la primera vez, y debo confesar que sólo dos cosas me hicieron gracia. Una, que el koala que tiene Ford es un peluche, y otra el dinero que le acepta a un niño para que encuentre a su padre, nada más. Y respecto al koala, decir que en la reciente ‘Tropic Thunder’, Ben Stiller se atreve a ir más lejos con un chiste parecido de un oso panda. Aquí, al final del film se bajan los pantalones y estropean un chiste atrevido y políticamente incorrecto, de lo que presume la película sin serlo. Menos mal que ese mismo año Harlin se redimiría filmando la segunda entrega de las aventuras de John McLane, un policía con mucho más estilo y sentido del humor que el idiota de Fairlane. ¿Qué digo? Un genio a su lado.

Recordad, mis estimados lectores, que en los comentarios podéis pedir ya la crítica de la película de la próxima semana. La más votada será la elegida. Sed buenos.

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