'Dau': un impresionante y radical experimento cinematográfico con actores encerrados que recrea una de las más aterradoras dictaduras del mundo moderno
Críticas

'Dau': un impresionante y radical experimento cinematográfico con actores encerrados que recrea una de las más aterradoras dictaduras del mundo moderno

El comunismo es básicamente una religión. La religión marxista, leninista y estalinista sin un dios, una religión mesiánica.

Así, sin ningún tipo de sutileza, metáforas o cualquier tipo de lenguaje figurado, arranca 'Dau', una de las más grandes epopeyas de la historia del cine europeo (por no decir mundial) que hace un meticuloso y crítico análisis (como no podría ser de otra forma) de uno de los regímenes más sanguinarios de la historia de la humanidad; la Unión Soviética.

Y que, por ende, necesita de un meticuloso análisis del catecismo redactado por Marx y Engels un par de siglos atrás. Pero vayamos al principio, ¿qué es Dau?

De un biopic a un estudio de la represión soviética

El cacique, más adelante se entenderá esto, de este proyecto Ilya Khrzhanovskiy describe 'Dau' como "la primera película sobre el aislamiento filmada en aislamiento por personas aisladas". Lo que en un principio iba a ser un biopic de Lev Landau, científico ganador del Nobel por sus aportes a la física, poco a poco se convirtió en algo mucho más grande y lunático que pretendía hacer un estudio de la represión soviética con el eje central de este físico que trabajó para el estado; o, mejor dicho, el partido único.

Aunque esto de aislarse en 2020 cobraría otro sentido, entiéndase como aislamiento a todo el conjunto de repúblicas soviéticas que hasta la caída del muro de Berlín estuvieron años y años sin ningún tipo de contacto con la cultura occidental.

Cuando se dice lunático es porque al director se le ocurrió la descerebrada pero brillante idea de construir un set gigante donde recrear el laboratorio donde trabajaría este científico y, no contento con eso, encerrar ahí a un grupo de actores (muchos de ellos no profesionales) para recrear lo que fue la URSS entre los años 30 y 60.

Todo estaba minuciosamente estudiado y todos seguían las órdenes de un nuevo dictador, que en este caso era el maquiavélico director de la(s) película(s). El resultado, tras dos años de grabaciones, se traduce en más de 700 horas de material (según dice su sitio web oficial) comprimidos en quince películas y cinco series.

Marcados por las normas propias de la Unión Soviética, los actores vivieron en esa cápsula del tiempo por un periodo de dos años (imaginamos que saldrían y entraban a conveniencia de la narrativa) bajo las normas y restricciones de libertad propias de un régimen autoritario.

Hasta ahora se han estrenado las ocho primeras partes del proyecto. 'Dau: Natasha' y 'Dau: Degeneration' se vieron el pasado año en el festival de Berlín y ahora en el marco del D'A de Barcelona, pueden verse en Filmin; el resto están disponibles en la web oficial de Dau pagando un alquiler simbólico, puesto que la pandemia impidió su paso por festivales el año pasado. Parece que los siete títulos que están por verse tendrán espacio en algún certamen a lo largo de este año o ya en 2022.

Por dónde empezar con 'DAU'

'Dau. Natasha' es una obra secundaria en lo que se refiere al estudio de la vida de Dau, pero es una gran película que nos hace entender el terror que se podía llegar a vivir por las imposiciones del partido. Cuenta la historia de Natasha, la camarera de la cantina del laboratorio secreto y su relación con los empleados.

Dau: Natasha

Todo cambiará cuando mantiene sexo con un científico invitado y el partido la acuse de traición. Aunque la crítica al comunismo como ideología no esté tan latente en esta pieza, 'Dau. Natasha' nos sirve para ver la dimensión y el grado de paranoia y terror con el que se podía llegar a vivir en una sociedad donde todo movimiento podía llegar a ser considerado traición, cualquier pequeño detalle (no llevar el pasaporte encima) era motivo de detención y en consecuencias torturas o trabajos forzados que, en muchas ocasiones, derivarían en la muerte.

'Dau. Natasha' es una película regada en alcohol, elemento utilizado para mostrar la pérdida del control sobre uno mismo, puesto que su protagonista tiende a darle al vodka tras sus jornadas de trabajo y será en este contexto en el que empiece a relacionarse con los altos responsables del laboratorio y a tener sexo con este científico invitado.

En una escena explícita, con penetración no simulada y bastante extensa, Ilya Khrzhanovskiy ejecuta un desagradable ejercicio de vouyerismo que explica muy bien la colectividad constante de un régimen donde lo privado y la libertad individual era algo impensable y castigado.

Esta forma de falsa sutileza (bruscas y desagradables imágenes cargadas de significado) es la línea general sobre la que se construye 'DAU', en la deshumanización extrema y absoluta de todos los personajes que se traduce en el espacio cerrado donde convivieron sus actores que recrea muy bien una nación de la que no se podía escapar y para entender eso desde un punto de vista teórico están las seis horas de 'Dau: Degeneration'.

'Degeneration' es el eje central de este proyecto, una versión reducida de DAU que fue lo primero que se vio en el Centre Pompidou de París. A lo largo de sus seis horas (el primer montaje duraba nueve), divididas en nueve episodios, la película narra los últimos días del instituto donde trabaja Lev Landau (Dau a partir de ahora) y revela, desde un punto de vista teórico, cuáles eran las ideas expansionistas de la Unión Soviética si no hubiese existido la perestroika y el muro jamás hubiese caído.

Dau Degeneration

El extenso metraje facilita a su director exponer sus ideas anticomunistas con profundidad. El punto de partida, es esa idea con la que se arrancaba este texto de que el comunismo tiene un fuerte componente religioso que es lo que permite que sea aceptado entre la población. Hay una promesa de salvación en el golpe de estado de Lenin (malamente conocido como revolución) que le hace ganar la confianza del pueblo y que le dictará hacia dónde debe ir como sociedad.

Todo esto es verbalizado por autoridades religiosas y científicas que pasan por este laboratorio que no sólo sirve para experimentaciones puramente físicas sino para teorizar sobre la forma política sobre la que se está llevando la URSS y hasta dónde puede llegar.

Un proyecto radical sobre la destrucción del individuo

Es ese el punto más científico de Dau que no sólo tiene un afán artístico sino de investigación histórica y hay dos grandes conferencias dentro de la propia película sobre el componente religioso que esconde el comunismo y sobre la forma en la que la Unión Soviética podía crecer y expandirse controlando a la población.

Si algo es 'Dau. Degeneration' es radical y lleva hasta las últimas consecuencias las posibilidades de tener encerrados a un grupo de actores y hacerles vivir como en una de las más aterradoras dictaduras del mundo moderno. Si ya en 'Natasha' llamaban la atención la violencia y el sexo. en 'Degeneration' adquirirán un carácter casi punk que saca a la luz los extremos a los que estuvo expuesto el casting.

Sorprende mucho una escena que roza el abuso donde uno de asalariados del gobierno eyacula sobre una mujer y es aquí donde entra una interesantísima metanarración. Este personaje es interpretado por Maxim Martsinkevich, difunto líder de un movimiento neonazi (ya ilegalizado en Rusia) que en la película interpreta a un matón esbirro del gobierno que vela con violencia por el mantenimiento de las leyes del partido. En una de las escenas más impactantes de la película, él y sus secuaces matan un cerdo, metáfora nada sutil de la forma en la que los gobernantes de la URSS veían al pueblo.

Nada sutil como no podría ser de otra forma, si algo destaca en DAU es la falta de piedad, escrúpulos o pudor a la hora de mostrar desnudos, torturas y, en general, la represión. Pero no hay otra forma de enfrentarse a exponer el terror rojo. La decisión más interesante es la de entender el espacio fílmico como un lugar opresivo donde todos son marionetas al servicio del poder y en eso consiste una dictadura; sobre eso se construyó la URSS.

Dau

Dentro de su explicitad, 'Degeneration' acierta al saber desmontar esa falacia de "el comunismo en la teoría funciona pero se ha llevado mal a la práctica". Ilya Khrzhanovskiy viene de un país excomunista y sabe de lo que habla y quizás la decisión más interesante es la de convertir su obra en una investigación científica que parta de la reconstrucción de un hecho histórico que no debemos permitir que se repita.

Hay algo verdaderamente extraordinario en todo esto y es como el cine le ha llevado a la verdad, quizás no sea una película que mueva conciencias o consiga hacer la memoria histórica que merecen millones de víctimas; pero si algo deja claro 'Dau: Degeneration' es que el proyecto soviético destruyó al individuo y creó una mente colmena que acabó dirigiendo a sus ciudadanos como granjero que lleva a sus cerdos al matadero.

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