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Disney: 'Bolt', de Byron Howard y Chris Williams
Críticas

Disney: 'Bolt', de Byron Howard y Chris Williams

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Mientras los planes para volver a contar con un filme animado que combinara la ejecución digital con los modos tradicionales a mano iba viento en popa —en 2006 se anunciaba que dicha producción sería una adaptación del cuento clásico de los hermanos Grimm 'El príncipe rana'— y todos celebrábamos el momento en que el filme llegara a las pantallas, John Lasseter y los creativos de Disney mantenían una dura pugna contra el reloj para que el otro título heredado de la breve "era digital" de la compañía llegara a buen puerto y estuviera finalizado a tiempo para su estreno, fijado en noviembre de 2008.

Pero para ello, 'Bolt' (id, Byron Howard y Chris Williams, 2008) tendría que sufrir un fuerte proceso de transformación desde la idea inicial que, con el título de 'American Dog', la productora había puesto en manos de nuestro adorado Chris Sanders. En esa primera encarnación, un perro llamado Henry, famosa estrella de televisión, se encuentra atrapado en el desierto de Nevada junto a un irritante gato de un solo ojo y a un conejo que ha crecido sobremanera debido a la radioactividad mientras piensa que sigue en su programa. La idea base de lo que se terminaría convirtiendo en 'Bolt' ya estaba ahí, pero Chris Sanders se iba a encontrar con un firme opositor en John Lasseter.

A contrarreloj

Bolt 1

Después de ver un par de montajes previos, Lasseter y otros directores de Pixar y Disney dieron a Sanders indicaciones de cómo mejorar la historia, pero el responsable de 'Lilo & Stitch' (id, Dean DeBlois y Chris Sanders, 2002) no las supo aceptar de buen grado —al menos eso es lo que cuenta la versión oficial, sólo los implicados sabrán como transcurrió todo en realidad— y dejó la producción para emigrar a los verdes pastos de Dreamworks y ponerse manos a la obra, gracias sean dadas al hacedor, con esa obra maestra que es 'Cómo entrenar a tu dragón' ('How to Train Your Dragon', Chris Sanders, 2010).

La salida de Sanders ponía en marcha la maquinaria de la productora para encontrar nuevo director que asumiera sin problemas las indicaciones de las "mentes pensantes" de los estudios al tiempo que dejaba ver que, si se quería cumplir una fecha de estreno razonable y la Disney no quería perder un año sin estrenar película, el equipo creativo iba a tener que trabajar a destajo para reducir los tres-cuatro años de desarrollo con que normalmente cuenta una producción animada a unos vertiginosos 18 meses en los que la actividad en la casa de Mickey Mouse iba a ser cuanto menos frenética.

'Bolt', el renacer de un titán

Bolt 2

Afortunadamente para los amantes de la animación de calidad, tal frenesí no se notó ni un ápice en el resultado final que pudimos observar —y que he vuelto a constatar en innumerables ocasiones desde entonces gracias a la inestimable ayuda de mi pequeña— hace siete años en los cines, alzándose 'Bolt' no sólo como una espléndida producción con muchos valores que destacar, sino como el primer y determinante paso en el proceso de renacimiento que la Disney viviría a partir de entonces y a través de sus dos siguientes producciones, tan relevantes en el devenir de la historia de la compañía como lo fue en su momento 'La sirenita' ('The Little Mermaid', Ron Clements y John Musker, 1989).

Pero no adelantemos contenidos de entradas futuras, y centremos nuestra atención en un filme cuyo arranque podría ser calificado sin dificultad como uno de los cinco mejores con que ha contado una producción Disney a lo largo de su dilatada historia: la soberbia secuencia de acción que sigue a la entrañable presentación de Bolt y Jenny es un vehículo para el asombro constante por parte de un espectador al que pocas opciones le quedan que no sea recogerse la mandíbula una y otra vez ante el alarde de ritmo y dirección que Byron Howard, Chris Williams y el equipo de animadores hacen en tan enérgico comenzar.

Bolt 3

Con la adrenalina por las nubes, no negaré que el resto de la función, salvo momentos puntuales —la secuencia del tren o el breve e hilarante asalto a la perrera— discurre por senderos diametralmente opuestos, caracterizado como queda el metraje con ese doble espíritu de buddy-movie/road-movie que centra su atención sobremanera en los personajes dejando de lado cualquier otra disquisición. Más, cuidado, dicha decisión, lejos de trabajar en contra de la apreciación de la cinta, ayuda a que esta escale considerables enteros gracias a la precisión con la que quedan definidos Bolt, esa gata sibilina y desgarbada que es Mittens, y el hiperactivo y teleadicto hámster que es Rhino.

La sinergia que el guión consigue entre los tres, equilibrada a la perfección entre el sarcástico escepticismo de Mittens hacia Bolt y la adoración sin cortapisas que Rhino siente por su héroe televisivo, se completa por supuesto con la determinación del inocente can al que pone voz John Travolta por encontrar a su dueña, convencido como está de que el Doctor Cálico —el villano de la serie de televisión que es su único mundo y realidad— la ha raptado y de que, como siempre pasa en la cabecera, tiene que rescatarla.

Bolt 4

De hecho, los mejores momentos de la cinta surgen de los denodados intentos de Bolt por hacer uso en el "Mundo Real" de los fantásticos superpoderes que tiene en la serie, dando como resultado obvio la puesta en ridículo del protagonista, que termina siendo objeto constante de mofa por parte de la voz de la verdad a pie de calle que es Mittens. Contrapuesta ésta con el aliento permanente que Rhino da al personaje, está claro que el trabajo que se hace en la definición de la terna protagonista es, junto a la música de John Powell —que, no obstante, queda lejos de lo que hará dos años después para cierto dragón sin dientes— y la fantástica animación, lo mejor del filme.

Un filme que se cierra con un espectacular y emotivo clímax —que habría que añadir a las escenas mejor resueltas del metraje—, que no encontró en Estados Unidos la aceptación que hubiera merecido y que, como decíamos antes, es soberbia antesala de lo que comenzará a llegarnos a partir del año siguiente con los cinco títulos que la Disney nos ha ofrecido desde entonces, cuatro de los cuales —'Rompe Ralph' ('Wreck-It Ralph', Rich Moore, 2012) y 'Frozen' (id, Chris Buck y Jennifer Lee, 2013) ya fueron comentadas en su momento— servirán para poner punto y seguido a este especial sobre unos estudios que viven hoy uno de los mejores momentos creativos de su historia.

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