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'El Soborno', Robert Mitchum y los policías corruptos

'El Soborno', Robert Mitchum y los policías corruptos
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Robert Mitchum nos acostumbró en la mayoría de sus películas al tipo duro, sobre todo en sus westerns, o cintas de cine negro, cuando no nos atemorizó hasta límites insospechados en títulos como la atemporal 'La Noche del Cazador', dando vida a uno de los villanos más influyentes en el séptimo arte. Casi siempre estaba del lado de la ley, aunque eso no significaba que sus personajes representasen en modo alguno la bondad. Siempre había matices que decían que en cuestión de personas no todo es blanco o negro, si no que hay una gran variedad de grises. Sin embargo, en 'El Soborno', Mitchum da vida a uno de esos policías íntegros y honrados que no han cometido una falta en su vida. No hay un sólo ápice de sombra en su personalidad. Un hombre honesto en un mundo de delincuentes y corruptos.

'El Soborno' es una película medio olvidada de un director completamente olvidado, John Cromwell, uno de esos realizadores que no obtuvieron tanta fama como otros a los que no hace falta citar, y que sin embargo no tenía nada que envidiarles. A Cromwell le debemos grandes películas como 'Desde Que te Fuiste' o 'Sin Remisión', y también ésta que nos ocupa, cuyo rodaje no estuvo exento de complicaciones, llegando a sentarse en la silla de director gente tan dispar como Mel Ferrer, Tay Garnett o Nicholas Ray.

Lo cierto es que resulta difícil saber quién dirigió qué partes de la película, aunque la mayor parte del trabajo corresponde a Cromwell. El temible Howard Hugues fue su productor, quien ya había producido una versión anterior en 1928, basada a su vez en una obra teatral. Para este remake, se contó en un principio con la colaboración de Samuel Fuller a la hora de escribir el guión, pero parece ser que éste no fue del agrado de Hugues, y Fuller fue sustituido. 'El Soborno' ('The Racket', 1951) narra la historia de un jefe de policía honesto como pocos, que se verá relegado a comandar una comisaría de barrio, a la que es destinado para que no dé muchos problemas. Sin embargo allí, nuestro héroe no se dará por vencido y pondrá todo su empeño en atrapar a un importante gangster que influye sobre todo el mundo, llegando incluso hasta jueces.

Ante todo 'El Soborno' es un film realista. Ficción, pero con un toque de "verdad" en lo que vemos, tal y como le gustaba hacer en sus últimos trabajos a Cromwell, que llegamos a introducirnos en su historia de forma totalmente natural. Gracias a un guión, que bien podría haber servido para un western (¿tendría Fuller algo que ver en esto?), claro y conciso y lleno de matices, nos adentramos en un mundo lleno de corrupción a todos los niveles. Un mundo en el que no parece haber sitio para la honradez, y mucho menos la esperanza, a no ser, claro está, que ésta se vea reflejada en dos de los personajes que pululan por el film, y que ante la aplastante y terrorífica realidad que les rodea, parecen unos míseros secundarios enfrentándose a algo imposible de vencer. Una tela de araña que poco a poco nos va descubriendo sus rincones más oscuros, por lo que descubrimos que nuestro héroe tal vez no tenga nada que hacer. En ese aspecto, el clímax de la película está más que conseguido, y su final no es típico, sino coherente con todo lo que hasta ese momento nos han contado.

Cromwell contó para esta cinta de cine negro en el más puro estilo, con dos monstruos que ya coincidieron con anterioridad, y volverían a trabajar juntos. Robert Mitchum y Robert Ryan dan vida respectivamente al jefe de policía y a un gangster capaz de todo por salir siempre impune de cualquier lío en el que se meta. Los dos actores se compenetran a la perfección, y creo que Ryan le gana la partida a Mitchum, y con diferencia. Es curioso comprobar como éste último no le da demasiado carácter a su rol, y hasta parece encontrarse incómodo dando vida a alguien tan honesto. Sin duda, es de lo más flojo de la película. En cambio Ryan se sale por todos lados, teniendo a su disposición un personaje tan odioso y poder recrearse en él de mil formas, sin llegar jamás a sobrepasar ciertos límites que muchos han cruzado cayendo en la sobreactuación. El bien y el mal de nuestra sociedad (resulta sorprendente lo moderna que es la película) representados en dos personajes radialmente opuestos, dando vida a dos formas de entender la vida demasiado simples, o tal vez prácticas. En los secundarios, la cosa se expande, y aunque éstos no resultan tan fascinantes, cobra importancia la figura de un policía que ayuda a nuestro héroe a poner las cosas en su sitio, un pobre hombre con la única fuerza de su propia voluntad y un sentido del deber y la justicia únicos, incorruptible hasta la médula, porque hasta los más pequeños (socialmente hablando) pueden tener la fuerza para combatir a los más grandes. Por supuesto, como en toda cinta de cine negro que se precie, tenemos a la mujer fatal, aunque aquí no cargan demasiado las tintas en ese aspecto, y esta vez la presencia de Lizabeth Scott no resulta tan perturbadora como en otras ocasiones. Una pena.

'El Soborno' es una estupenda película con un ritmo increíble. Una pequeña joya que hará las delicias de todos los amantes de los buenos thrillers, con una historia llena de interés y de rabiosa actualidad. El sistema funciona a veces, y cuando no lo hace, es mejor esconderse, a no ser que haya alguien como el personaje de Mitchum en este film. Demasiado bonito para ser verdad. Cromwell nos convenció de ello, y esa es la magia del cine, que podamos creer en lo que muchas veces nos cuenta.

Más información | Imdb

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