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'Los europeos': un desencantado romance de verano con un reparto que haría las delicias de Rafael Azcona
Críticas

'Los europeos': un desencantado romance de verano con un reparto que haría las delicias de Rafael Azcona

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Hay toda una leyenda detrás de 'Los europeos', novela de Rafael Azcona editada en Francia y publicada de manera clandestina en la España de la censura. La historia, que estuvo cerca de saltar al cine a través de su socio Luis García Berlanga, llega ahora a nuestras pantallas en una película dirigida por Víctor García León y con un excelente triángulo protagonista formado por Juan Diego Botto, Raúl Arévalo y  Stéphane Caillard.

Odette en la playa

Los Europeos 2

Hay algo que nunca pasa de moda: jóvenes asfixiados por la gran urbe que deciden salir rumbo a la desconexión. Rumbo a Ibiza. Ahora y durante la posguerra. Bueno, ahora igual no tanto. Miguel, delineante, y Antonio, el hijo vividor de su jefe, deciden pasar el verano en Ibiza, donde parece que los ligues de verano son algo caído del cielo. Miguel, inseguro, endeudado y humilde, es la antítesis de su granuja compañero de fatigas. Ambos personajes viven y respiran gracias al talento de dos actores excepcionales como Arévalo y Botto, brillando este último en un registro clásico con el que saborea hasta la última sílaba que sale por su boca.

Los dos personajes recorrerán cada tasca, playa y fiesta que se ponga a tiro, poniendo cada uno de ellos todas las armas de seducción disponibles en lo que parece una lucha que no parece arrancar en igualdad de condiciones. Pero no será algo tan trillado lo que sostenga un relato amargo y melancólico, que se ve además beneficiado, por decirlo de alguna manera, por este verano que nos han robado. La sensación de estar viendo algo que hemos tenido hasta hace tan poco tiempo lo vuelve todo más grisáceo.

Entre fiesta y playas, Miguel irá dejando a un lado sus reservas y su timidez mientras decide si dar o no el paso con alguna de las potenciales pretendientas que han aparecido en la isla, hasta que la exótica parisina Odette termina por conquistar su tiempo. La llegada de la joven de París desencadenará en una serie de desventuras que, al igual que los personajes centrales, nunca transitan por donde uno espera.

Vente a ligar a Ibiza, Antonio

Reescrita por el propio Azcona y publicada en 2006 por la Editorial Tusquets,  'Los europeos' llegó a nuestras librerías tal y como su autor hubiera querido hacerlo en su día, sin los límites que durante los sesenta imponían la censura oficial o la propia autocensura. Por eso mismo, aunque el título y alguna de las imágenes promocionales puedan devolvernos a los tiempos de Pajares y Esteso o del sainete picantón, 'Los europeos' juega en otra liga. Juega en la liga Azcona. Y el mejor jugador de esa liga es Juan Diego Botto.

Los Europeos

Botto, que tiene en la cartera 'The Suicide Squad', se relaja con su Antonio, un personaje de madurez que abre un nuevo registro para un actor que se apodera de la película. Y lo hace al lado de de Raúl Arévalo, uno de los más carismáticos intérpretes que han salido de nuestra cantera durante la última década, además de cineasta de raza en potencia, como demostró con su más que solvente 'Tarde para la ira', de la que Albert Hughes prepara el correspondiente remake made in Hollywood.

La belleza natural de la marsellesa Stéphane Caillard hace el resto. Su Odette, tragedia humana y libre, que no libertaria, pondrá patas arriba el mundo privado de Miguel, que terminará por vivir una pequeña odisea personal en la segunda mitad de una película que se torna algo irregular a partir de ese momento. Dejar de lado a un personaje como Antonio es un lujo que no se podía permitir, pero su valentía la hace avanzar y, aunque sea a golpe de reiteración, ofrece uno de los planos de cierre más demoledores de cualquier verano que se recuerde.

europeos barco

Víctor García León repite con Juan Diego Botto tiempo después de 'Vete de mí', y refleja con su cámara la comodidad de quien se ha sentido muy cómodo contando historias de ascopena últimamente. 'El vecino' o el díptico 'Vota Juan' y 'Vamos Juan' han sido el campo de pruebas ideal para dar salida a este verano doblemente amargo. Y lo hace a través de planos amplios, buscando la grandeza del retiro y su libertad, o arrimando la lente a los rostros que habitan las noches de fiesta que tanto echamos de menos.

'Los europeos' es un romance de verano sin inocencia, casi desde el rencor, desde el desencanto, donde el habitual espíritu tragicómico de su creador original se inclina más hacia el primer aspecto. La melancolía hace su agosto y nos recuerda que no hace tanto tiempo, nosotros también compartíamos

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