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'Halloween', cuando el director es la estrella

'Halloween', cuando el director es la estrella
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Este próximo viernes se estrena 'Halloween: el Origen', remake llevado a cabo por Rob Zombie del mítico film de John Carpenter 'Halloween', o como se tituló aquí en el momento de su estreno, 'La Noche de Halloween'. Se trata de un film de serie B, de sobra conocido por todo el mundo (el que no la conozca que corra raudo y veloz hacia su videoclub a alquilarlo, o a esa tienda de origen francés a comprarla), y que es de los más taquilleros de la historia. Pocas veces una película de corto presupuesto alcanzó tan altas cotas de fama y dinero. Un dinero que les permitió a sus productores seguir las andanzas de Michael Myers en una saga durante 7 títulos más, aparte del remake mencionado. Demasiado Myers para mi gusto, aunque los principios son otra cosa.

31 de Octubre de 1978, es la noche de las brujas, la noche de Halloween, los niños saldrán a las calles disfrazados de monstruos, vampiros, zombies, etc, y puerta a puerta harán el mítico trato o truco en la pequeña localidad de Haddonfield. Allí hace 15 años, un niño llamado Michael Myers asesinó a su hermana a sangre fría sin mostrar después el más mínimo remordimiento. Ahora, ha logrado escapar del psiquiátrico donde se encontraba recluido y volverá al lugar donde nació. El doctor que le atendía, temeroso de la desgracia que se avecina, le seguirá los pasos e intentará acabar con él.

'Halloween' es un caso raro de película con material endeble que en manos de un director que sabe cómo hacer las cosas, termina siendo algo fascinante y ejemplar. Para empezar el prólogo es bastante cutre y torpe, los diálogos son bastante penosos (viendo la película de nuevo me daba cuenta de que ésta hubiera sido una excelente película muda, pues la mayor parte de las frases pronunciadas por los personajes sobran. Eso sí, hubiera sido una decisión muy, muy arriesgada para aquellos tiempos), y la interpretación de su protagonista principal, una hermosa Jamie Lee Curtis, es poco menos que lamentable.

John Carpenter, maravilloso director donde los haya, y que aún a día de hoy un servidor sigue pensando que nunca ha tenido el reconocimiento que se merece, es la verdadera estrella de la función. Con una puesta en escena absolutamente fascinante, logra elevar la película a la categoría de culto por el increíble tratamiento que le da a la historia. Una historia que sobre el papel parece el típico relato de terror sobre un asesino enfermo mentalmente e invencible, pero que en manos del realizador cobra una dimensión de cuento fantástico en el que no falta ni sobra nada. Para empezar su empleo del suspense es único, con esa atmósfera que se va creando poco a poco antes de los primeros ataques de Myers. Una presentación de personajes certera y sencilla, a través de planos-secuencia en las calles del pueblo donde éstos se cruzan o encuentran varias veces, antes de meterse en su casas. Todo ello aderezado con una apropiada música, obra del propio Carpenter, y cuyas notas centrales forman parte ya de la antología de temas famosos del séptimo arte.

Todas y cada una de las apariciones de Myers siguen poniendo los pelos de punta, ya sea de repente con el típico susto hoy demasiado prostituido, o lentamente detrás de alguno de los personajes, sabiendo el espectador que es lo que va a ocurrir, pero no cuándo. En ese aspecto, Carpenter demuestra en su tercera película, un excelente dominio a la hora de interactuar con el espectador en un film de terror, pues a pesar de que sabemos por donde van los tiros, es capaz de sorprendernos e impresionarnos, juega con nosotros como pocas veces han sabido hacerlo en una película de este género. Algo que lleva hasta el límite de sugerirnos que Myers es alguien inmortal, alguien no humano, y no me refiero a la consabida resolución en la que el malo de la función muere mil veces o simplemente no muere, no. Hay escenas que parecen indicar que tal vez Myers pueda ser alguien que no pertenezca a este mundo, como la de el personaje de Curtis mirando por la ventana viendo a Myers en medio de un tendal para a continuación desaparecer delante de sus ojos. Además, el hecho de que Myers no pronuncie palabra, o su aspecto sea tan silenciosamente amenazador con su impresionante presencia, y la máscara que le permite no tener expresión alguna, le infiere un carácter casi místico.

Donald Pleasence interpreta al cazador, por así llamarlo, del asesino, y su personaje parece sacado de una de esas viejas películas de la Hammer, interpretadas por Peter Cushing o Christopher Lee. No es casualidad que Carpenter le ofreciera primero a esos dos actores el papel de Loomis. Pleasence está perfecto como ese doctor atormentado y asustado por Myers, pero al que irremediablemente tendrá que enfrentarse. A su lado, Jamie Lee Curtis, en su debut cinematográfico, con un bastante pobre papel que curiosamente se convertiría en todo un icono, sobre todo a la hora de gritar.

Una película muy buena, que en cada nuevo visionado se enriquece más y más, a pesar de los errores mencionados. En ella puede apreciarse además el amor de Carpenter por el cine clásico en general, y el fantástico en particular. Las películas que emiten por televisión durante la noche de Halloween son nada más y nada menos que las imprescindibles 'Planeta Prohibido' y 'El Enigma... de Otro Mundo', sobre la que el propio Carpenter haría un remake 4 años después de esta película, su mítica 'La Cosa'. Pronto comprobaré si Zombie le ha hecho justicia a este clásico de los 70. Espero que sí.

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