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'Happy!' es un buen entretenimiento que no termina de explotar su lado más extraño
Críticas

'Happy!' es un buen entretenimiento que no termina de explotar su lado más extraño

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Nota de Espinof

Como fan de Grant Morrison, no dejo de pensar en lo extraño que la primera adaptación de un cómic suyo (quitando un par de historias para el sello de animación de DC) fuese la de una de sus obras "menores", tanto en alcance como en recepción de los críticos.

Pero resulta que a SyFy le gustó la propuesta del guionista escocés por lo que hemos podído ver (gracias a Netflix) los ocho episodios de la primera temporada de 'Happy!', un thriller criminal/psicológico/chungo protagonizado por Christopher Meloni y Patton Oswalt.

Happy

Nick Sax (Meloni) es un expolicía que ahora es matón para la mafia. Tras uno de sus encargos sufrirá un infarto y en la ambulancia empezará a ver a Happy (Oswalt) un unicornio azul volador que es amigo imaginario de Hailey (Bryce Lorenzo), una niña que ha sido secuestrada. A la incredulidad de Sax se une el hecho de que Mr. Blue (Ritchie Coster) quiera su cabeza ya que cree que en su último trabajo su sobrino le dijo al oído una valiosa contraseña.

En cierto sentido, cuesta no comparar 'Happy!', por los conceptos que explora, ni con el resto de la obra de Morrison ni con series como 'Dirk Gently. Agencia de investigaciones holísticas' en esa búsqueda de las situaciones extrañas y de cosas que van más allá de lo meramente humano y natural.

Happy Smoothie

En este caso, en 'Happy!' encontramos personajes de maldad exagerada sobrepasando el límite de la psicopatía; un protagonista harto de la vida que no quiere ser el héroe de la historia; policía comprada por la mafia...

Suele pasar que el primer episodio ponga toda (o la mayoría) de la carne en el asador y que los siguientes parezcan otra cosa. Digo esto como aviso de que el primer episodio no refleja lo que nos vamos a encontrar en el resto de la serie.

Happy Santa

El primer episodio es un festival de sangre, violencia y casquería como pocas veces se ve en televisión. El segundo ya baja el tono pero, si bien no hay tanta violencia física (de las que se disfruta, claro) empieza a explorar las psiques oscuras de los personajes principales de 'Happy!'. Tampoco es que los siete episodios restantes carezcan de violencia o acción (tiene de ambas), pero sí que se sienten, en comparación, como un interminable segundo acto del héroe.

Algo lógico si conocemos a Morrison: partiendo de algo impactante habla de existencialismo, de bien y del mal, de héroe como concepto, de realidades ocultas a nuestros ojos y como interactuamos con ello. Ponle alguna movida de metaficción y ya nos encontraríamos con algo 100% morrisoniano.

Por lo general he tenido la sensación de que los elementos han estado ahí, pero que no han sabido ligarlos del modo adecuado. Ni abrazar sus rarezas en todos su esplendor.

Aun así, creo que 'Happy!' es un entretenimiento digno. Meloni tiene el carisma suficiente como para que nos interesemos por su personaje, el jaco de Oswalt es casi hipnótico y la historia se hace más amena gracias a esta combinación de personajes. No es una serie que brille, pero deja buen sabor de boca.

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