Escrita y protagonizada por Billy Eichner, 'Bros' es una de esas comedias románticas que aparentaba ser una película ligera y que al final ha terminado siendo algo mucho más importante. De hecho, terminó convirtiéndose en un pequeño acontecimiento dentro de Hollywood por ser la primera romcom de un gran estudio protagonizada íntegramente por personajes LGBTQ+, y también consiguió algo bastante más difícil: ser realmente divertida, incómoda, caótica y honesta al mismo tiempo.
El filme elige todos los códigos clásicos de las comedias románticas -con las discusiones absurdas, el miedo al compromiso, las diferencias irreconciliables, los diálogos acelerados y las reconciliaciones- para convertirlos en una historia tremendamente actual sobre cómo se relacionan las personas queer hoy en día. Y funciona porque se permite ser exagerada, neurótica, romántica y profundamente humana sin perder nunca el sentido del humor.
Neurosis y clichés
Gran parte del encanto de 'Bros' está en Bobby, el personaje interpretado por Eichner. Es sarcástico, inseguro, excesivo y emocionalmente caótico, alguien que utiliza el humor y la ironía para protegerse constantemente.
La película entiende muy bien ese miedo a mostrarse vulnerable, especialmente dentro de una generación acostumbrada a relaciones rápidas, aplicaciones de citas y vínculos superficiales. Y aunque Bobby puede resultar agotador a veces, también acaba siendo muy fácil identificarse con él.
La relación entre Bobby y Aaron (Luke Macfarlane) sostiene toda la película. Ambos representan formas muy distintas de vivir la masculinidad y las relaciones dentro del mundo gay, y es precisamente ese choque constante lo que genera algunas de las escenas más divertidas y también más incómodas del filme. Además, también aprovecha muy bien sus diferencias para hablar de inseguridades, expectativas y formas distintas de entender el amor sin llegar a ser nunca una charla pesada.
Uno de los mayores aciertos de 'Bros' es que sabe perfectamente que las comedias románticas son absurdas, exageradas y poco realistas, pero aun así decide abrazar todos esos elementos con muchísimo cariño. Hay grandes declaraciones sentimentales, momentos ridículos, malentendidos innecesarios y escenas que parecen sacadas directamente de una romcom de los 90. Pero la película utiliza todos esos clichés desde una perspectiva queer que no abandona su frescura y que termina siendo divertida.
Aunque la mayor parte del tiempo funciona como una comedia ligera llena de diálogos afilados y referencias constantes, 'Bros' también sabe detenerse cuando necesita hablar de soledad, miedo al rechazo o dificultad para conectar emocionalmente con otras personas.
Y ahí es donde la película termina sorprendiendo de verdad. Porque debajo de todos los chistes y del caos emocional hay una historia romántica muy sincera sobre dos personas intentando entender cómo querer y dejarse querer sin esconderse constantemente detrás de personajes o defensas.
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