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'JCVD', un cóctel mal agitado

'JCVD', un cóctel mal agitado
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Mabrouk El Mechri dirige a Jean-Claude Van Damme en 'JCVD', donde el actor belga hace de sí mismo y se enfrenta a una situación que le podría ocurrir en su vida. Su carrera se ha estancado y solo participa en subproductos de acción directos a video por los que tiene que competir contra Steven Seagal. El pago de impuestos le está dejando los bolsillos vacíos y está a punto de perder la custodia de su hija. Los abogados de este juicio amenazan con dejar el caso si no reciben esa misma mañana el pago. Van Damme regresa a Bélgica para retirar de la oficina de correos la cantidad necesaria. Pero los fans que se cruzan con él por la calle de camino a la oficina postal no se imaginaban que la forma de retirar el dinero sería atracando la oficina.

Con este título que en español lleva bastante más tiempo pronunciar que el nombre completo del intérprete, 'JCVD' se ha vendido como un film experimental, cercano al falso documental. Sin embargo, más que de eso, se trata de una película canónica sobre secuestro, petición de rescate y retención de rehenes en la que el tema del kick boxer lo que permite a los autores es salpicar el metraje de algunos chistes metalingüísticos. Mientras visionaba la película, esta distinción no se me hacía obvia, pues entré en el juego que los autores quieren hacer. Sin embargo, analizando un poco lo visto para hablar sobre él se empiezan a encontrar estas diferencias. Tal es la sensación de salpicado que parece que la película constase de dos ideas diferentes para dos films distintos intercaladas en un solo guión. El Mechri dirige su película de asedio en la que hace juegos temporales y de perspectiva y donde incluye algo de acción. En algunos instantes detiene esta trama e introduce lo que tiene que ver con Van Damme. Pero estos elementos resultan ajenos a la historia principal y la mezcla no queda todo lo revuelta que debería.

Cuando tenemos al actor haciendo más o menos de sí mismo lo que hay son parodias del estilo de films que hace Van Damme y observaciones sobre la industria del cine. Por ese motivo, el inicio de 'JCVD' es igual que el de 'Tropic Thunder': presenciamos el rodaje de una película con una pelea como si fuese parte de la narración que estamos viendo y en seguida descubrimos que estamos viendo la grabación. En flashbacks escuchamos conversaciones telefónicas con su agente, donde hay algunos chistes más. Y en mitad del secuestro el film se detiene, Jean-Claude mira a cámara y se marca un discursito sobre su carrera profesional.

Debido a la extraña amalgama que hacen los autores, es difícil juzgar esta película. Si nos quedásemos sólo con la trama del secuestro, con los recursos temporales, con la forma en la que está rodada… en mi opinión 'JCVD' no debería obtener una calificación demasiado alta. El punto de partida no es nada original, ni tampoco lo es la forma en la que se negocia con la policía, se libera a los rehenes, se crea un cisma entre los secuestradores, etc… Menos novedoso aún es el cambio de punto de vista y la repetición de unos minutos de la acción, por lo que a eso no le concedo el más mínimo mérito. El estilo de rodaje y esa fotografía tan exageradamente tratada, con colores tan artificiales y los blancos tan reventados, pueden ser llamativos para un vídeo de duración breve, pero todo el metraje con ese look se me antoja forzado y me impide entrar plenamente en la película.

Se puede destacar como aspecto positivo de la parte narrativamente normal de la película el retrato de algunos de los personajes –por ejemplo, el comisario de policía— y la actitud del público que rodea la oficina postal que jalea a Van Damme a pesar de que es un secuestrador.

Así que el balance de la película descarnada, es decir, de la trama realista, no sería muy positivo. Tampoco sería negativo en absoluto, sería suficiente para pasar un rato. Simplemente se podría decir que es un producto más que, como mucho, llega a ser correcto.

La inclusión de las referencias y del cameo logra disimular todo esto y desviar la atención de los espectadores para hacer pensar que la película es mucho más que eso y que merece más atención. Comprendo que me diréis que no hay que analizarlo como dos cosas aparte, sino como un conjunto. El problema para ello es que, como decía antes, no encuentro la necesaria unidad: no se han conjugado bien ambas cosas. Si lo único que analizamos es la parte referencial, tampoco ésta me parece que esté explotada todo lo que se podría, no está especialmente bien traída y, una vez presentada la gracieta, lo que se hace es repetirla una y otra vez, o sea: sólo hay un chiste contado de muchas formas distintas.

Por lo tanto, el valor de este proyecto es mayor como concepto que como resultado. Lo gracioso es decir en una sinopsis que Van Damme hace de sí mismo, que es capaz de ver su carrera con humor, que se ha embarcado en algo muy diferente a lo que hace habitualmente, que los autores tienen la teórica inteligencia de incluir reflexiones sobre la industria del cine etc… pero una vez se sabe, el verlo en pantalla no aporta nada más. La idea quedó simpática, pero no es más que una idea. 'JCVD' es una película que se puede ver más por curiosidad que por sus valores fílmicos reales o por su verdadera originalidad.

Más información en Blogdecine sobre 'JCVD', que se estrena el 7 de noviembre.

Mi puntuación:

2,5
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