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'Jumanji: Bienvenidos a la jungla', un blockbuster rutinario que mejora cuando quiere ser una parodia atolondrada
Críticas

'Jumanji: Bienvenidos a la jungla', un blockbuster rutinario que mejora cuando quiere ser una parodia atolondrada

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Hablar de la tendencia de Hollywood a mercadear con la nostalgia a estas alturas resulta aburrido. Que si falta de ideas, que si declive de la creatividad, que si infancias violadas… todo eso ya nos lo sabemos. De nada sirve ir negando la realidad del nuevo estatus del remake o el reboot constante porque funciona como una máquina apisonadora que va avanzando cada vez más cerca en el tiempo. Todo sea por exprimir las propiedades y franquicias con algo de nombre.

Una vez pasamos el berrinche de rigor, lo que encontramos es que no hay nada de lo que preocuparse, aunque defequen encima de tu clásico favorito, todo sigue en su sitio cuando retomamos nuestra querida película original en dvd. Sucede que películas que no consideramos para tanto, como ‘Jumanji’ (1995), también tiene ya su público nostálgico y ha marcado unas cuantas vidas que ya van exigiendo que se reconozca esa representación generacional.

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Reflejo del blockbuster más volátil

Sea mejor o peor, ‘Jumanji’ representa una época, la figura de Robin Williams enternece a toda una quinta de niños que lo veían como un hermano mayor muy mayor. Y lo crean o no, eso pasará algún día con Dwayne Johnson. Sí, el héroe de acción actual más simpático y atolondrado tiene muchas posibilidades de convertirse en icono para los futuros cuarentones del mañana. Aunque solo sea por las cantidades ingentes de películas que estrena al año.

Un buen puñado de ellas son remakes, secuelas, reimaginaciones o versiones actualizadas de algo que ya existía. Y no tiene visos de parar la cosa. Por lo que sí, todos los temores de los enamorados de la ‘Jumanji’ original tienen todo el fundamento, esto es solo una versión autoconsciente, ligera y con algunas situaciones ingeniosas aquí y allá. Desde luego, su planteamiento tonal es bien distinto, con lo que los talibanes pueden descansar tranquilos.

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'Jumanji: bienvenidos a la jungla' ('Jumanji: Welcome to the Jungle') se mira en los blockbusters de set pieces casi autónomas de los años 2000. No deja de ser una especie de versión rudimentaria de aquellos sucedáneos de Indiana Jones como ‘Lara Croft: Tomb Raider’, solo que con un guion rápido y autoparódico que da algo de cancha a la desmitificación de arquetipos a través de las divertidas y desacomplejadas interpretaciones de su plantel. Pero como comedia de acción en la jungla, quédense con ‘Tesoro del Amazonas’ (The Rundown, 2003), que también se llamaba en principio ‘Welcome to the Jungle’ y ya presentaba a un actor conocido como The Rock.

'Jumanji 2': comedia (in)consciente

Eso sí, su premisa es de cine adolescente blandito y normalito (es la catorceava vez que juntan a ‘El club de los cinco’ para empezar una aventura), sobre el papel, organizar una partida de videojuego con encarnaciones físicas de los jugadores suena muy a ‘Avatar’ (2009), pero lo cierto es que ya en ‘Monstruos y laberintos’ (Mazes and Monsters, 1982) los juegos de tablero como Jumanji te permitían convertirte en uno de sus personajes, aunque tuviera un efecto de advertencia en contra del rol.

También el mítico corto ‘El amo de la batalla’ de la película ‘Pesadillas’ (Nightmares, 1983) hacía lo propio con los recreativos, convirtiendo a Emilio Estévez en un héroe digital. Pero lo cierto es que en esta nueva ‘Jumanji’, la excusa del videojuego, no está demasiado aprovechada. Resulta, de hecho, una oportunidad perdida para sacar a relucir las posibilidades del medio en el cine, sin embargo, realmente apenas se usa superficialmente para un par de bromas o como la excusa para pasar de nivel en cambios abruptos de escenario, algo que ya tenían asimilados los blockbusters del siglo XXI sin justificarlo.

En la original, al menos, ese paso de nivel era incluso un desafío que creaba una anticipación y tensión narrativa, que aquí está prácticamente ausente. Si a eso añadimos una puesta en escena casi de serie de televisión de los noventa, tenemos un producto que cumple su cometido de hacer pasar el rato con un humor constante y golpes sinvergonzones de un Jack Black en su salsa. También hay un villano pintón, con detalles sorprendentes, pero lo cierto es que el conjunto se percibe como un producto inofensivo, de usar y tirar y bastantes más concesiones al sentimentalismo ñoño que lo que su coraza de comedia canallita pretende vender.

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