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La flauta mágica suena de maravilla en manos de Kenneth Branagh

La flauta mágica suena de maravilla en manos de Kenneth Branagh
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Kenneth Branagh es un director que últimamente no ha tenido mucha suerte con sus películas en cuanto a éxito se refiere. Después del fracaso de esa obra maestra titulada 'Trabajos de Amor Perdidos' tardó seis años en volver a dirigir y sus dos últimos films, sin contar la esperadísima 'Sleuth' que bien podría ser su regreso por la puerta grande, han tenido una más que lamentable distribución. Afortunadamente está el dvd, ese maravilloso formato en el que parece se edita todo lo existente, asi que los que por aquí deambulamos tuvimos que esperar a su salida en el mercado casero.

Y asi fue que un domingo reciente 'La Flauta Mágica' fue la primera de un minimaratón de cuatro películas que vi en compañía de mi compañero Chico Viejo, y dos de nuestros asiduos lectores, el cocacolero, y amante de las rayadas mentales, Fer, y el gran ignorante Diego. Por cierto que estos dos últimos se fueron terminada la segunda película, asi que el título de "nenazas" también les viene que ni pintado. Y una vez más el señor Branagh no defrauda, y aunque esta vez no realiza un film perfecto como lo son otros de su filmografía, nos encandila como nadie, ofreciéndonos un canto de amor total y absoluto a la obra de Mozart, y CINE con mayúsculas, con una pasión que pocas veces se ve hoy día.

Evidentemente no estamos ante una película al uso, y convendría avisar del hecho de que si no te gusta la ópera o la música clásica, evidentemente 'La Flauta Mágica' no es una película que debieras ver, ya que sería juzgada erróneamente. Y con esto no digo lo contrario, puede haber gente que disfrutando enormemente de la ópera piensen que esta película es una payasada, pero me refiero mejor dicho al hecho de odiar ese estilo musical y no disfrutar de una película que está enteramente cantada. Un servidor no es un entendido en ese campo, y sin embargo lo escuchado en el film me pareció de una belleza casi sobrecogedora, por no hablar de la magnificencia de las imágenes servidas por Branagh.

El director demuestra una vez más el profundo amor que siente por el séptimo arte, luciéndose de lo lindo con esta adaptación de la obra de Mozart. Empezando con un plano secuencia (con truco) que quita el aliento, consigue introducirnos en la historia de una forma asombrosa, y es su forma la que nos hace olvidarnos enseguida de que estamos presenciando una película cuyo 99% es musical. La introdución de personajes, las canciones, los vericuetos de la historia, etc, todo está servido de forma magnífica por Branagh, quien evidentemente se apoya en un texto previo, pero la facilidad con la que ha convertido la obra en puro cine es envidiablemente increíble y maravillosa, dándonos la sensación de que tal proeza está chupada.

Los actores principales son todos cantantes de ópera, y evidentemente su labor la cumplen a la perfección, pero es que además se nota que están excelentemente dirigidos como actores, porque están todos perfectos en su papel, logrando además que ninguno sobresalga del resto, o sea, que ninguno se vaya de estrellita de la función.

Tal vez habría que reprocharle a la historia que por momentos es un poco confusa, y también que ciertos personajes entren y salgan de la misma sin que sepamos nada de ellos por el camino. Son males menores, pero que un film de tanta duración, dos horas y cuarto, pesan un poco. No obstante, Branagh se las ingenia una y otra vez para ofrecernos lo mejor de sí mismo, y para que sintamos la fuerza de un arte que está más vivo que nunca en manos de un director como él, logrando transmitirnos su pasión por el mismo; una pasión que logra contagiar a todo el que le rodea, y es que, como en todo film de Branagh, todos parecen haber disfrutado haciendo cine.

Una película magnífica que además logra llevar a todo aquel que no la conozca, la inmortal obra de Mozart, haciéndola accesible para toda clase de público (o casi), dejando latente que Branagh es uno de los mejores directores actuales sin discusión, alguien que no está teniendo la suerte y el reconocimiento que merece desde hace años. Como en otros casos en el pasado, tendrá que morirse para ser considerado lo que algunos ya sabemos que es, uno de los grandes.

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