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'La lista', suspense de diseño

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‘La lista’ fue un fracaso estrepitoso en su estreno norteamericano, el mismo que está sufriendo en su carrera comercial internacional. Puede resultar curioso teniendo al frente de su reparto a dos actores tan conocidos como Hugh Jackman y Ewan McGregor. El público no ha asistido al encuentro de estos dos intérpretes, lo cual demuestra que ninguno de los dos es apuesta segura de cara a la taquilla, como puede serlo por ejemplo, Will Smith, capaz de llevar a los 100 millones de recaudación en poco tiempo cualquier tipo de producto.

McGregor, dejando a un lado la segunda trilogía galáctica más famosa de la historia del cine, nunca ha sido un actor rompetaquillas (ni siquiera los films de Lucas triunfaron por su presencia, si no por motivos más que evidentes). Jackman otro tanto de lo mismo con la trilogía de los mutantes (de la que pronto nos llega el más que esperado spin off ‘X-Men orígenes: Lobezno’) al lado de algún que otro título como ‘El truco final (El prestigio)’; y ha experimentado lo que es el fracaso en films como ‘Van Helsing’ o ‘Australia’, cuyo visionado supone una tortura sin límites.

Pero ver a Hugh Jackman y Ewan McGregor juntos en una película es algo que, a priori, suena interesante. Dos de los actores más versátiles de la actualidad, metidos en un film de suspense, dando lo mejor de sí mismos, es algo que bien merece una visita al cine, aunque luego la sala esté casi vacía como demostración del poco interés del espectador por verla. ‘La lista’ es uno de esos casos de fracaso bien merecido, todo hay que decirlo. La presencia de los dos conocidos actores no llega, ni de lejos, para soportar uno de los thrillers más insulsos vistos en mucho tiempo (quizá desde la lamentable ‘Chantaje’). Tanto que uno se pregunta cómo estos dos intérpretes han tenido el valor de meterse en semejante proyecto, ¿es que no tienen olfato para saber si serán beneficiosos para sus carreras?

No leer si no se ha visto la película.

‘La lista’ narra la historia de Jonathan McQaurry, un auditor en la ciudad de Nueva York, con una vida rutinaria y aburrida. Un día conoce a Wyatt Bose, con el que empezará a salir metiendo algo de diversión en su pobre existencia. Por culpa de una confusión, Jonathan posee el teléfono móvil de su nuevo y misterioso amigo, en el cual descubrirá una lista de números que le llevarán a un mundo oculto donde reina el sexo. Personas que no se conocen entre sí forman parte de esa lista, y la utilizan para apasionados encuentros sexuales. Pero no es oro (ni sexo) todo lo que reluce.

‘Deception’, que es el título original del film en un principio se barajaron otros como ‘The List’ o ‘The Tourist’), sería la palabra perfecta para definir la película. Una profunda decepción que se advierte desde los primeros minutos de proyección, y todo lo que uno teme va sucediéndose a continuación. El gran maestro del suspense, Alfred Hitchcock, definió una vez el suspense como algo que conocía el espectador y desconocía el personaje, tal y como se demuestra en la larga trayectoria del cineasta inglés. Sin embargo ‘La lista’ juega en otra liga, en la de querer sorprender al espectador ocultándole datos para que éste se quede con la boca abierta cuando llegue el momento de la revelación, algo que suele ocurrir en el tercio final de las películas de esta índole. Hitchock realizó una de las muestras más perfectas que existen, saltándose para ello una de sus “reglas”: ‘Psicosis’. En el cine reciente, sólo un film está a la altura de semejante ejercicio: ‘El sexto sentido’. En ambas películas, sus realizadores ofrecen un arriesgado juego con el espectador, al que despistan inteligentemente con un guión preciso y una puesta en escena soberbia. ‘La lista’ no tiene nada de eso, y sus cartas son descubiertas por el avispado público mucho antes de que el film termine, por lo que el aburrimiento hace acto de presencia. Los films basados únicamente en una sorpresa final, pueden ser muy difíciles de hacer (al menos con inteligencia), pero si el espectador descubre todo antes de tiempo, el fracaso es rotundo, y lo que es peor, la película no resiste un segundo visionado.

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Marcel Langenegger, que debuta en la dirección con esta película, parece más interesado en filmar escenas de un preciosismo visual recargado, antes que narrar con convicción unos hechos que en más de un momento provocan verdadera vergüenza ajena. La lista del título pasa a un segundo plano (una pena, porque haber descubierto ese tipo de submundo era mucho más interesante, o que al menos toda la trama se desarrollase en ese contexto) para dar paso al sempiterno thriller en el que los personajes descubren sus verdaderas caras, fracasando en ese cambio de tono, para paradójicamente caer en arras de la comercialidad pura y dura y no alcanzarla jamás. Por no hablar de cosas tan poco importantes como el nombre del banco situado en el mismísimo Madrid: El Banco Nacional de San Sebastián. Delirante, como todo el último acto de la película (atención a la alucinante secuencia del parque, para el recuerdo de las grandes memeces). Ni siquiera hay un interés por parte de Langenegger de filmar con estilo los instante reveladores de la trama.

Tanto Hugh Jackman como Ewan McGregor luchan insistentemente contra el desastre intentando componer con su carisma personajes ridículos hasta la médula. Podemos decir que ellos son, de lejos, lo mejor de ‘La lista’, aunque eso no sea decir casi nada, ya que ambos actores han ofrecido con anterioridad interpretaciones muy por encima de lo que aquí nos ofrecen. Aún así, es hasta cierto punto divertido ver como McGregor hace muy bien el pardillo, con esa cara de inocente que suele bordar; y como Jackman experimenta con ese lado oscuro con el que ya trabajó en ‘El truco final (El prestigio)’, y en el que en un futuro, quizá no muy lejano, termine por soltarse definitivamente como alguien más con carisma. La presencia de Michelle Williams puede ser otra de nuestras tablas de naufrago en este completo desastre. Pero al igual que sus compañeros de reparto, esta extraña y atractiva actriz no puede con un personaje mal escrito. Por cierto, y ya que hablo del atractivo, hay que ver como se conserva doña Charlotte Rampling a su edad (al respecto decir que su aparición suena a decisión comercial más que otra cosa).

‘La lista’ se olvidará pronto, ésa es la única satisfacción real que produce su visionado. Tal vez, cuando la editen en DVD, pueda ser un éxito casero, algo que a la productora le parecerá fantástico, evidentemente, pero no permanecerá en la memoria ni como decente producto de consumo.

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