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'Los Pitufos', si tú pitufas yo también

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El malvado Gargamel (Hank Azaria) pretende destruir a los pitufos pero un tremendo túnel espaciotemporal les manda (¡sorpresa!) a la ciudad de Nueva York desde la cual deberán regresar para salvar a su villa y, a su vez, ¿adivináis? detener los planes del cruel, malvado y maquiavélico Gargamel con tal de evitar la destrucción de la aldea mágica donde viven estas simpáticas criaturas azules….Por suerte, no todo está perdido ya que con la ayuda de un simpático y rubio ser humano (Neil Patrick Harris) lograrán salvar el día (¡y el mundo!).

Personajes de tebeo, creados por Peyo y famosos por esa serie de dibujos de sábado por la mañana que muchos lectores habrán mamado como el servidor en entrañables veranos autonómicos (no, no me refiero al modelo estatal sino a la televisión, que es la autonomía de los que desayunan cereales y pasan el tiempo no en economía sino en fascinación por el movimiento en la pantalla) esta película plantea, también, una solución nueva para ejercer la crítica, en vista de lo caduco de un modelo tradicional.

Es por ello que, amparándome en mi dudosa autoridad, reclamo al diálogo al Niño Singer, un repelente y cuestionable alter ego con el que necesito meditar sobre los sorprendentemente placenteros efectos que me ha provocado en mi interior debo recurrir a la forma del diálogo, de la farsa, de los leves indicios de sátira para completar este intento de honesta crítica a una película que no requiere mayores cavilaciones teóricas pero tampoco conviene despachar con esas prisas con las que convivimos a diario. Así pues, comienza el diálogo con un infante travieso y desconfiado del propio Crítico y sus, indudablemente, cuestionables métodos.

El Crítico de Blogdecine(desde ahora El Crítico).: Puedo decir ya que Katy Perry presta voz a la Pitufina?

El Niño Singer (en adelante, El Niño).: Poder, puedes, pero que queda dicho ya: que volver a Katy Perry es como volver a la Alcarria y no tener tu ni premio Nobel ni nada. A Katy Perry se vuelve siempre. O se redirecciona, vía el Santo Google (amén).

El Crítico.: Ya….¿Puedo decir que Hank Azaría ha nacido para interpretar este papel?

El Niño.: Puedes, puedes. Y no vale eso de que cuando tu veías los Simpson, de que cuando tú oías a Moe Szyslack en versión original, porque tú eres un crítico pedante y lo saben tus comentaristas, ya lo veías tu venir, como si hubieras nacido, oye, vestidito de premoniciones.: a mi no me engañas.

El Crítico: Puedo decir, puedo gritar inclusive, que Neil Patrick Harris todo lo hace mejor.: las bodas, los bautizos, las comuniones. Lo sabemos los que vemos la televisión o mejor, esas series de televisión en enlaces .tv que es mi manera de sobreentender que vemos televisión, con plural y todo, plural mayestático.

El Niño.: Se te permite, se te tolera, se te acepta la vindicación de Neil Patrick Harris pero ¿oye? ¿Esta película no adapta un tebeo, no tiene criaturas azules, aquí generadas por ordenador y no sería, digo yo, más conveniente haberla hecho de animación y no forzar esa maquinaria loca del cartoon que parece haber encontrado escuela chiflada en ese Garfield digital, gordete, de bajona perpetua….?

El Crítico: Tal vez. Tal vez. Y Alvin y sus Ardillas. Si, ya te veo venir, ya intuyo por donde vas a criticarme.: ¡una estrella televisiva y un montón de efectos digitales que ni siquiera son los más caros del mercado! Pero dime una cosa.: a los niños quien los hace reír, quien, eh, quien está ahí, en el fragor de una sala de cine con las palomitas y el aparcamiento, oyendo su risa estallar. ¿Estás tú, maldita sea? ¡¡¡Quién va a pensar en los niños!!!!

El Niño.: Yo tengo todavía la más incorruptible de las sonrisas; yo me paseo de la mano de Isabel Gemio y me meneo al ritmo de Pocoyó, yo puedo reír durante horas viendo a Mickey Mouse en un barco de vapor tener peripecias inesperadas, yo puedo aplaudir cuando el Correcaminos vuelve a vencer al Coyote.: yo soy todos los pequeños de la casa y he venido aquí a decirte que no me engañarás. No te ha gustado la película, que dirige, por cierto, quién la dirige.

El Crítico.: Raja Gosnell.

El Niño:
Yo esquivo ahora el viaje anal al mundo del señor Gosnell, el chistecito porque ya me reía desde hace tiempo, en el recreo, con mi bocadillo, el Raja. Pero ¿qué ha dirigido Raja Gosnell?

El Crítico.: Pues….‘Solo en casa 3’ (Home Alone 3, 1998), que eh….

El Niño.:
Yo soy también infranqueable, como las murallas, y no puedo creer que me vayas a reivindicar esa película, aquí y ahora, delante de este público.

El Crítico.: Salía Scarlett Johansson!

El Niño.: Dime otra película donde saliera Johansson.

El Crítico (con la boca pequeña).: Pues muchas….‘El hombre que susurraba a los caballos’ (The Horse Whisperer, 1998) o….ehem… ‘Arac Attack’ (id, 2001)....estoh…..

El Niño.: Esta película debería ser de animación tradicional, debería ser más enloquecida ¡y debería renunciar, hasta yo que soy un crío lo sé, al tópico de hacer adaptaciones que obliguen a los protagonistas a viajar a Nueva York! ¡Pero que tarzánicos destinos son esos! Que si, que ya sabemos que los pitufos, que los loros exóticos, que hasta los dictadores y los indios de la Francia excolonizada y los propios franceses del medievo y hasta las tortugas Ninja creen que Nueva York es exótica y extraña y no entienden bien sus exteriores.: ¡Lo sabemos desde hace más de medio siglo, te digo!

El Crítico.: Pero….entiéndeme. Yo estaba de canguro….

El Niño: ¡Hace años que no ejerces de canguro!

El Crítico: era una lánguida noche de sábado, en la que, volviendo de la discoteca….

El Niño: ¡deja de engañar! ¡La viste un domingo por la mañana!

El Crítico: Está bien….Me gustó por razones bastante simples. La película es bufa, como un vídeo con micos, y su director, que ciertamente jamás ha dominado los resortes profundos de lo que conocemos como slapstick, no es alguien muy capacitado. Pero, no seas ahora tu corto de miras, porque eres un niño y vuelas libre.: ¿no crees que los pitufos debían pitufarla hasta el nivel de que las pitufadas fueran tan pitufas como las aquí pitufadas? Piensa sobre ello, porque Pitofuda y el libro del Pitufao tienen grandes pitufadas al respecto…

El Niño: ¿Dejar para el final del post la broma de las pitufadas? Pero ¡qué escándalo, qué nivel es este! Ah, me siento indignado, tú no eres un crítico ¡has venido aquí a ganarte las habichuelas malamente, en vez de proporcionar un análisis a tus lectores, que arden en deseos de saber si esta película les sirve!

El Crítico:
Puede, y digo puede porque en el puede caben otras opciones para los que sean demócratas del deseo (créeme, jovencito: yo soy un jovencito absolutista cuando se trata de hablar del deseo), que no sea la clase de película para tener una cita. Puede que no sea la clase de película para destruir una primera cita en casa de ella. Puede que no sea la clase de película que te quedes a ver entusiasmado.

El Niño: ¡Aja! Entonces, vil crítico, por qué vienes más cargado de mentiras que el banco central europeo de eurobonos ¿por qué, eh? ¿acaso quieres que tu prestigio cotice a la baja? Ya nadie confía en ti.

El Crítico.: Pero….estás dándole al cine demasiada importancia. ¡Todos esos vídeos de desternillantes e inesperados mininos haciendo sus cucamonas en el youtube! Dime ¿eso qué, eh? ¿Qué uso le das? El cine está antes que tu y que yo, y esta película de pitufos es una fabulosa chorrada.: ¡pero no lo oculta desde el primer minuto! Sus actores no aparecen avergonzados por el cátering, o disgustados por el sueldo al verse en tal desaguisado. Sus actores aparecen de manera bufonesca, mi jovencito interlocutor. ¿Y cuándo vemos eso? Oh, venga, rara vez hay tantos abrazos al sentido del ridículo: ¡se trata de pitufos! Es cierto lo que comentas, pero…

El Niño: ¡Pero por qué hay un remix de los pitufos con hip-hop! ¡Solamente soy un niño, no una maldita ensalada de estilos musicales para venderme cosas! Cada vez que entro al cine, vestido de mis sueños tiernos de nubes, aviones y grandes aventuras con las que expandir mi imaginación tierna, salgo con ganas de comerme una hamburguesa y coleccionar los muñequitos, de bailar la última canción de un ídolo adolescente, todo eso…¡todo eso no ayuda!

El Crítico: Para el carro, chavalín. Estamos hablando de la película, no de lo que hace el departamento de márketing: pienso, con total admiración a tu razonamiento, lo que bien acabas de comentarme pero ¿no estamos hablando de una película destinada a amontonar y no a montar un sistema alternativo? Mira, yo amo a Hayao Miyazaki, yo me estudio a Disney e Iwerks, yo sé, como tu mejor sabes, que las películas esas de ciclistas Belleville y de brujas de áfrica son arte y permanecen con una mirada bastante privilegiada a lo que hoy se nos vende.: pero en los pitufos hay un abrazo genuino al sentido, ampliamente chorra, de un tebeo en el que no sabías si se trataban de soviéticos parodiados o más bien celebración del provincianismo francófono.

El Niño: Mmmmm….puede que tengas razón. No me has terminado de convencer, pero, sin embargo, te agradezco que no dijeras “en la secuela mejorarán” y sandeces de ese estilo que ¿sabes? me ponen tremendamente nervioso, me alteran, me parecen falsas y parte del “pues te esperas a mañana” que me dicen los papis. ¡Ni siquiera has mencionado a los Pitufos Makineros, lo cual te honra a ti y a los funestos primeros años de la década pasada! Muy bien, crítico, ve en paz.: te han gustado los Pitufos por su comedia y por sus resortes, te han gustado porque nada en ellos es mecánico y te han gustado porque cuando hay pisotones, tropezones y bobadas, los hay con conocimiento de por qué es graciosa la caída inesperada o el delirio verbal de estos monstruitos azules. Quedas absuelto. Que pase el siguiente!

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