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'Mommy', la sensibilidad del 'enfant terrible'

'Mommy', la sensibilidad del 'enfant terrible'
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Quien a estas alturas no haya escuchado hablar o le suene el nombre de Xavier Dolan, debería ponerse al día con la actualidad cinematográfica, bueno, más bien, con la actualidad en general. Y es que el joven canadiense de 25 años está en boca de todos desde que en 2009 y con tan sólo 19 años estrenara su primer largometraje como director 'J'ai tué ma mère' y se haya superado en cada uno de sus trabajos hasta la fecha. Xavier Dolan, con cinco largometrajes a sus espaldas, se ha ganado el título de nuevo 'enfant terrible' del cine internacional con su particular estilo sensible violento y siempre provocando al espectador.

Ahora, mientras se prepara su próximo proyecto –'The Death and Life of John F. Donovan', su primera película en inglés y que protagonizará Jessica Chastain–, nos llega 'Mommy', su quinto largometraje, y Premio del Jurado exaquo con 'Adiós al lenguaje' de Jean-Luc Godard, en el pasado Festival de Cannes. Un drama sobre la tumultuosa relación de una madre y su hijo en el que Dolan demuestra una madurez y sensibilidad que rozan la genialidad.

La sensibilidad del 'enfant terrible'

Mommy

La historia nos traslada a la Canadá de un futuro no muy lejano donde se aprueba una nueva ley en la que los padres de hijos díficiles tienen la autorización de confiarlos en un centro psiquiátrico para menores del Estado. En este contexto, conocemos a Diane o 'Die', una viuda cuarentona que vive en los suburbios de Montréal, vuelve a hacerse cargo de su hijo Steve, un adolescente con problemas de déficit de atención e hiperactividad, al ser expulsado por su comportamiento irresponsable y peligroso del centro de reeducación al que fue ingresado tras la muerte de su padre.

Madre e hijo forman un dúo explosivo en el que el amor, la violencia, la ternura y los insultos están a la orden del día. Un dúo que pronto se convertirá en trio con la llegada de una nueva vecina, Kayla, profesora de secundaria en pleno año sabático tras un incidente que le dejó secuelas. Los tres encontrarán un extraño y precario equilibrio en forma de familia con el que consiguen algo de felicidad, hasta que una mala noticia respecto al comportamiento de Steve hará tambalear esta compleja estabilidad.

Debemos entender 'Mommy' como una especie de Edipo contemporáneo, en la que sus personajes se necesitan tanto como se odian y deben aprender a convivir juntos de nuevo. Una relación que Dolan nos muestra de forma cómica a veces y dramática, otras tantas. Y aquí, consigue que la película pase, tanto en la forma narrativa como visual, de una atmósfera claustrofóbica y sin aire, a una más libre, amplia, colorida y feliz en la que los personajes pasean a sus anchas.

Mommy

Una atmósfera que resulta caótica en apariencia, pero que Xavier Dolan tiene bajo control gracias al conocimiento total de sus personajes, la profundidad con la que aborda las relaciones entre ellos y a su forma de colocar y manejar la cámara, dando y quitando aire a sus personajes –hay algún momento que me hizo soltar un '¡guau!'–. Y es que todo se basa en la interacción entre ellos, y la forma en la que Dolan nos los presenta tal y como él los ve, sin juzgarlos y dejando que el espectador lo haga entendiéndolos, lo que demuestra una madurez y sensibilidad inusuales para alguien de su edad.

A pesar de que el ritmo es algo irregular, la puesta en escena tan especial, el formato 4:3 que enmarca la cinta y la utilización de la música –y las claras referencias del pop de los 90 que van desde Oasis a Céline Dion–, hacen que 'Mommy' y su historia pudieran ser puro cine social en manos de otro autor, pero que Dolan convierte en algo que va mucho más allá y es mucho más universal.

Bailes en la cocina

Mommy

Xavier Dolan nos mete de lleno en su universo poniéndonos en la piel de sus personajes, y aquí el director juega muy bien sus cartas a la hora de elegir a los actores que dan vida a esa madre excéntrica, desfasada e inmadura, al adolescente que no controla sus impulsos o a la vecina indefensa y frágil. Y a la vez, conseguir la perfecta armonía entre ellos.

Y así aparecen Anne Dorval, Suzanne Clément y Antoine-Olivier Pilon. Dos actrices maravillosas convertidas ya en musas de Dolan –ambas ya habían aparecido en varios de sus trabajos anteriores– y un adolescente de mirada inquieta y físico pop, que forman el trío perfecto y equilibrado –y desequilibrado– que llena de luz, esperanza –y desesperanza–, a esa familia rara y sus bailes en la cocina que nos propone Xavier Dolan.

Cuando empecemos a hacer repaso a las 10 mejores películas del año, 'Mommy' estará en muchas de las listas y es que, aunque tenga sus fans y detractores, es imposible no reconocer que Xavier Dolan tiene algo muy potente dentro de su joven cabecita. 'Mommy' es pop, dura, social, divertida, dramática, moderna, esteta y hipster; pero sobre todo, es la sensible y madura película de alguien que tiene mucho que contar y que está aquí para quedarse.

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