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'Mr. Brooks', las dos caras de una misma moneda

'Mr. Brooks', las dos caras de una misma moneda
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Hace poco os hablaba de los psicópatas en el cine, esos maravillosos seres que han protagonizado increíbles historias en el celuloide, y logrando en algunos casos que les odiemos y amemos al mismo tiempo. El personaje central de 'Mr. Brooks' bien podría entrar en esa clasificación que hice, pero única y exclusivamente el personaje, porque la película, aun con algunas cosas interesantes, es otro cantar.

'Mr. Brooks' narra la historia de un importante hombre de negocios con éxito en todas las facetas de su vida, pero con una peculiaridad muy, pero que muy personal: le encanta matar a gente. Motivado por su alter ego, su lado más oscuro, con el que incluso llega a mantener conversaciones bastante inteligentes, da rienda suelta para satisfacer lo que él llama su adicción. Las cosas se complicarán un poco cuando alguien descubre a nuestro protagonista en acción.

'Mr. Brooks' es la vuelta de Bruce A. Evans a la dirección de largometrajes, después de estar una porrada de años sin dirigir, desde que hiciera la flojísima 'Kuffs, Poli por Casualidad'. Su vuelta no es que haya resultado muy espectacular, al fin y al cabo estamos hablando de un director bastante mediocre que no ha destacado por nada especial. Su puesta en escena es de lo más normal, sin ninguna personalidad, y carente de toda fuerza, sobre todo a la hora de filmar algunas secuencias de acción (menos una). Eso sí, Evans cuenta con un material que ya les gustaría a otras películas del estilo. Lo malo es que la mayor parte del mismo es desaprovechado en favor de los más grandes convencionalismos.

Para empezar digamos que el personaje central es absolutamente fascinante, por precisamente darnos ya al principio la información de que habla con otro personaje imaginario, que no es otro que él mismo. El film no juega con el típico giro argumental final en el que se nos explica que dos personajes en realidad son uno solo; en su lugar prefiere ahondar en el dibujo psicológico del personaje central. Para ello la película cuenta con dos interpretaciones de altura, unos sensacionales Kevin Costner, que utiliza muy inteligentemente su limitado registro, y William Hurt, que está más divertido que nunca. Hablando de diversión, hay que decir que el film tiene ciertos elementos de humor concentrados en una par de conversaciones de este personaje consigo mismo, y en el que nos es imposible no echarnos a reír con ellos. Es, digamos, un poco de humor negro, que le queda de maravilla al film. Y además, los dos actores logran que empaticemos con él/ellos de una forma sorprendente.

'Mr. Brooks' logra incluso presentar alguna carta de enorme interés cuando entra en escena un tercer personaje que planteará algo decididamente original. Y entonces ocurre lo impensable. Si hasta ese momento el film tenía su atractivo por tratarse de un estudio sobre la obsesión de matar para sentirse vivo, en vez de profundizar en tan interesante tema, el film se va por derroteros del típico thriller, trivializando la mayor parte de sus propuestas. Una gran pena ya que podríamos estar hablando de una de las mejores películas en el campo de los psicópatas. Una mayor parte de la culpa la tiene un patético actor de nombre Dane Cook, que tiene en su haber ese tercero en discordia, y cuyo histrionismo como actor termina por cansar al espectador, produciéndose una enorme descompensación entre él y Costner y Hurt, no estando a la altura de ninguno de los dos. Cook es como un pegote en la historia, del que nos queremos deshacer, pues lastra todas las posibilidades del relato y hace que no nos creamos nada salido de su rol. Como también podría considerarse un pegote el personaje de Demi Moore, con el que lo único bueno que se hace es que está pasando por un divorcio complicado, algo que normalmente sufrían los policías masculinos. Por otro lado, la fascinación que el personaje de Costner siente por Moore no está del todo bien explicada ni mostrada.

Una floja película, bastante decepcionante en su segunda mitad, cuando todo lo planteado hasta ese momento se va por la borda. 'Mr. Brooks' habría necesitado de una mejor definición en el guión, arriesgarse más allá de las propuestas, y por supuesto de un realizador con más energía que la de Evans, quien malogra gran parte de la película.

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