Compartir
Publicidad
'Pacific Rim: Insurrección': echando de menos a Guillermo del Toro
Críticas

'Pacific Rim: Insurrección': echando de menos a Guillermo del Toro

Publicidad
Publicidad

En el octavo capítulo de la decimosegunda temporada de 'South Park', titulado 'The China Probrem', Trey Parker y Matt Stone ironizaron con ese salvajismo inherente a su serie animada sobre cómo Steven Spielberg y George Lucas desvirtuaron por completo la figura de Indiana Jones con 'El reino de la calavera de cristal', mostrando cómo director y productor violaban repetidas veces al icónico arqueólogo.

Esta referencia a un episodio emitido originalmente hace prácticamente diez años viene como anillo al dedo a la hora de buscar una analogía que ejemplifique lo que Steven S. DeKnight y, sobre todo, su nutrido equipo de guionistas, han hecho con la fantástica carta de amor al subgénero kaiju-eiga que Guillermo del Toro estrenó en 2013 en esta desastrosa secuela estrenada bajo el título de 'Pacific Rim: Insurrección'.

Los artífices de 'Insurrección' lo tenían fácil, muy fácil, para dar una continuación satisfactoria que, aunque no superase a la 'Pacific Rim' original —algo harto complicado—, supiese contentar a las legiones que la adoramos en su día. Con una simple excusa —por vaga que fuese— para traer de vuelta la amenaza Kaiju a la Tierra, una pizca de aura místico-poética, un mínimo de coherencia y todo el espectáculo que podría exigirse a una producción de más de 150 millones de dólares hubiese servido.

Pero no; en lugar de esto, DeKnight y compañía han decidido desechar una gran cantidad de la esencia y contenido del rico cosmos creado por del Toro para dar forma a un largometraje que, más que como segunda parte, funciona como un cobarde reinicio parcial con ínfulas de franquiciado en el que personajes aborrecibles, giros absurdos y tramas incomprensibles se abrazan bajo las páginas de un guión innecesariamente complejo y minado por unos agujeros más grandes que sus gigantescas criaturas antagonistas.

Pacific Rim

'Insurreccion' defenestra por completo la efectiva mitología de la primera entrega, desvirtuándola con una ristra de incoherencias —tanto internas como referentes al material base— que convierten su visionado en una experiencia de lo más frustrante. De este modo, toca decir adiós, sin explicación previa, a casi todo lo que conocíamos sobre el universo 'Pacific Rim' y digerir a la fuerza todos los cambios y licencias entre gestos de incredulidad y miradas furtivas al reloj durante sus dos interminables primeros tercios.

Por suerte, una vez superado su soporífero primer acto en el que el exceso de exposición invita al empacho, la película comienza a revelar sus bondades progresivamente, ofreciéndonos de una vez unas secuencias de acción a gran escala que, no nos engañemos, constituyen el principal reclamo del filme. Es entonces cuando el conjunto remonta el vuelo, desembocando en un fin de fiesta por todo lo alto con un clímax tan entretenido como espectacular.

Uprising

Lamentablemente, una vez la cinta se decide a arrancar y brindar un pasatiempo divertido y sin complejos, ya es demasiado tarde, no siendo ni tan siquiera un John Boyega perfecto en su rol de héroe de acción renegado suficiente como para salvarla de la quema. Por el momento, tan sólo nos queda rezar con devoción a algún dios primigenio para que Guillermo del Toro regrese para hacer una 'Pacific Rim 2' en condiciones que ignore por completo todo lo que 'Insurrección' ha arruinado.

Temas
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Inicio
Inicio

Ver más artículos