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'Quantum of Solace', el ultimátum de Bond

'Quantum of Solace', el ultimátum de Bond
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Si 'Casino Royale' debía parte de su buen funcionamiento a heredar la concepción del cine de acción que poseen los films de Jason Bourne, en 'Quantum of Solace' esto llega a límites insospechados. Ya no es que sus guionistas, entre los que se encuentra Paul Haggis, se hayan inspirado en la trilogía protagonizada por Matt Damon, es que han copiado literalmente alguna de sus escenas. Afortunadamente, esto no quiere decir que la nueva película de James Bond sea un calco de principio a fin de los films mencionados. La película, dirigida por un despistado Marc Forster, tiene vida propia. Y esto tampoco quiere decir que sea una buena película, y tampoco el despropósito que se ha ido diciendo por ahí.

Las películas de James Bond tiene un universo único e intransferible. A veces, sólo unas pocas, he logrado entrar en ese mundo, y es que la complicidad por parte del espectador, además de llevarla puesta siempre que se pueda, hay que saber provocarla. En líneas generales, los films del agente 007 son tan iguales como distintos. Iguales porque casi siempre tienen el mismo esquema en su argumento; y distintos porque unas veces ese esquema está tratado con elegancia y buen gusto (algunos de los títulos protagonizados por Sean Connery), y otras es mejor salir corriendo (en el caso de Roger Moore o Pierce Brosnan).

George Lazneby y Timothy Dalton estuvieron muy poco como para hacer un juicio al respecto. Los mismo podría decirse de Daniel Craig, pero su presencia es tan físicamente arrebatadora, con ese toque de frialdad que le caracteriza al actor y tan bien sienta al personaje, que uno no puede hacer otra cosa que rendirse ante la evidencia: Craig es el rostro que Bond necesitaba. Con él la franquicia está más fresca que nunca, y parece que la cosa va para largo. Al menos, ésa es la sensación que se desprende después de asistir al visionado de una película como 'Quantum of Solace'. Continuación inmediata del título anterior y preludio de una futura aventura. Esta vez sus responsables se han ido un poco de listos al ofrecernos simplemente unas migajas de lo que pienso nos podrían haber ofrecido de verdad. Hay que explotar la gallina de los huevos de oro.

Pero mientras esperamos que la franquicia continúe amasando millones de dólares, disfrutemos en su justa medida de una película bastante entretenida que va a lo que va. Sorprendió en su momento la elección de Marc Forster para dirigir un film de Bond. pensábamos entonces que debido a esta elección, el film tendría una mayor profundidad de lo que suelen tener este tipo de películas. Nada más lejos de la realidad. 'Quantum of Solace' es un film de acción puro y duro, y como tal, tiene buenos y malos momentos. Los primeros provienen curiosamente de las escenas más calmadas, por así llamarlas, en las que la acción interna está muy bien llevada por Forster, que sin duda se apoya en unos diálogos mínimamente decentes. Baste citar la secuencia de la ópera para demostrar que el director no tiene que tirar de escenas de acción espectaculares para enganchar al público. Los malos momentos provienen de esa insistencia en asemejarse demasiado a la trilogía de Bourne, con persecuciones por los tejados, o el epílogo de Rusia, que son exactamente igual a ciertas escenas de dos de las películas dirigidas por Paul Greengras. Utilizan además a uno de los montadores, Richard Pearson, quien debe creerse Christopher Rouse. Los dos realizan montaje acelerados, pero mientras el segundo aplica la coherencia al conjunto por muchos planos que meta, el primero se hace un lío enorme, provocando un gran mareo en el espectador, que no se entera de nada.

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Menos mal que Forster, quien no parece dotado para el cine de acción, sabe al menos darle un buen ritmo a la película en sus ajustados 108 minutos, logrando que éstos no pesen sobre el espectador. Eso y un buen trabajo actoral, con intérpretes que se creen sus personajes. Daniel Craig sigue siendo el rey de la función, su extrema frialdad es su mejor arma, logrando transmitir además la rabia contenida de su rol al sentirse traicionado en la anterior entrega. No hay lugar para los sentimientos, ni cuando alguien muere en sus brazos; Bond es una máquina de matar. La guapa Olga Kurylenko cumple a la perfección como chica-Bond, y Judi Dench parece a estas alturas la única "M" posible. Gemma Arterton hace una breve aparición como otra de las bellezas que desfilan por el film, y sirve para realizar un clarísimo homenaje a la que probablemente sea la mejor película de la saga: 'James Bond contra Goldfinger'. Y como villano de la función Mathieu Amalric, quien logra con su composición perfilar un personaje que sobre el papel debe parecer mucho más tópico. Una mezcla de nerviosismo y tranquilidad en su mirada hacen que por momentos sea temible.

'Quantum of Solace' se integra perfectamente en el tipo de cine de acción que se realiza en la actualidad. Eso sí, al menos no trata al espectador como si éste fuera idiota, y aunque no es un título memorable proporciona un digno entretenimiento, algo que no se puede decir de más de la mitad de las películas de la saga Bond. Eso ya es bastante.

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