Sitges 2022 | ‘Shepherd’: una modesta pero muy inspirada película de terror de duermevela basada en la misma leyenda galesa que inspiró ‘El Faro’
Críticas

Sitges 2022 | ‘Shepherd’: una modesta pero muy inspirada película de terror de duermevela basada en la misma leyenda galesa que inspiró ‘El Faro’

Sitges ha recuperado la película de año pasado ‘Shepherd’ de Russell Owen, que tras dos películas de encargo realiza su proyecto predilecto para Castle Valley Film, GC Films y Darkland en lo que es una aventura totalmente fuera del circuito de productoras habituales. Una película de terror arquetípica, con una historia clásica de hombre aislado en una isla rumiando sus pensamientos y culpas para lidiar con fantasmas que despiertan sus demonios personales.

A diferencia de muchos de sus contemporáneos, Owen no encajaría en los movimientos de renovación del género, ni es de la estirpe de A24, de hecho sus texturas a veces son toscas y hasta cierto punto anacrónicas. Owen se inspira en el mismo incidente del faro small de Gales que dio lugar a las dos películas ‘The Lighthouse’ (2016) y ‘El faro’ (The Lighthouse, 2018), de hecho cuenta que se enteró del trabajo de Robert Eggers gracias a la actriz de ‘La bruja’ (The Witch, 2015) Kate Dickie, que se une junto a elementos como las ovejas siniestras como toques de influencia del director en esta película, mucho más modesta, pero no peor.

Cine de terror onírico

Y puede que Owen no consiga una obra tan sofisticada como la de Eggers, pero lo cierto es que es mucho más comprometida con sus condición de historia de terror y su manejo de la atmósfera y el espacio generan mucha más inquietud que la comedia negra con Pattinson y Dafoe. Además de ofrecer una variación de la historia original más inusual, Shepherd’ juega a ser una película de terror absoluta, sin freno de mano y que tira todo lo que tiene para fabricar una experiencia completa que no tiene miedo a dejar que un personaje pasee entre la niebla el tiempo que haga falta.

La historia sigue a Eric Black (Tom Hughes), un hombre neurótico acosado por pesadillas recurrentes de su esposa embarazada recientemente fallecida Rebecca (Gaia Weiss). Para empeorar las cosas, Eric incluso está separado de su madre debido a la relación de desaprobación que tenía con Rebecca. Golpeado hasta la desesperación y con ganas de alejarse de todo, Eric responde a un anuncio del periódico para ocupar un puesto como pastor en una isla remota, en algún lugar de las Tierras Altas de Escocia.

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Fisher (Kate Dickie), una barquera ciega, lleva a Eric al otro lado del río y establece unas extrañas reglas básicas que debe cumplir mientras lleva a cabo las tareas mundanas que le han sido asignadas. Pero cuidar un rebaño de ovejas en una isla solitaria se convierte en el menor de los problemas de Eric mientras lucha por mantener la cordura en medio de la locura que se desarrolla a su alrededor. Y la película no engaña, ya desde la cita que inicia los créditos y engancha escenas de pesadilla dentro de una realidad consciente de que todos sabemos hacia dónde va desde un principio. No hay que ser muy suspicaz.

Rescatando los horrores psicológicos de M.R. James

El misterio sobre su pasado y la razón que lleva al personaje a una isla perdida a trabajar como pastor es mínimo, aun así todo el metraje está lleno de enigmas, símbolos y texturas. Su mayor carta maestra es la isla escocesa donde transcurre todo, un apabullante escenario natural con vida propia que convierte cada plano en una pieza de arte que podría firmar Caspar David Friedrich. Las maderas podridas, el óxido como chorros de sangre o el propio faro lleno de pájaros disecados son la propia esencia del desarrollo, que entiende ‘The Woman in Black’ mejor que el remake de 2012 e imagina las adaptaciones de M.R. James como si fueran una superproducción.

El trabajo musical de Callum Donaldson combina sonidos chirriantes, lamentos, olas y viento con una partitura opresiva que, si bien a veces se torna excesiva y agotadora, también se impone con una cualidad casi experimental, una aproximación suicida y casi torpe que sin embargo logra una atmósfera irrepetible que nos traslada a la isla y no nos deja salir de allí. Como una versión de horror de The Edge of the World (1937), dentro de ‘Shepherd ‘caben Edgar Allan Poe y ‘Carnival of Souls’ (1962).

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‘Shepherd’ recuerda más a la olvidada ‘The Dark’ (2005) que al drama bucólico como ‘Lamb (2021) y encaja perfectamente en las rarezas psicológicas sobre la culpa tan olvidadas como ‘Chasing Sleep’ (2000). Una obra tan valiente como ingenua en su arrojo inconsciente hacia el miedo alquímico, propio de obras que no se preocupan en encajar en movimientos y tendencias. Pasará desapercibida y criticada por los monóculos que buscan piezas deliberadas y simétricas, pero su lanzamiento sin red al gótico costero y el mundo de las pesadillas es un regalo en un 2022 lleno de terrores basados en las reglas de proactividad.

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