Tommy Shelby se ha convertido en un mito, tanto para los seguidores de 'Peaky Blinders' como para todos los que saben de su existencia en este universo creado por Steven Knight. Para conseguirlo solamente han hecho falta 36 episodios en los que dejó una huella casi imposible de superar, pero su historia no había concluido.
El inolvidable personaje interpretado por Cillian Murphy se había enfrentado a multitud de amenazas a lo largo de seis temporadas, tanto enemigos formidables como traiciones dentro de su propia familia. De hecho, la temporada 6 marcaba lo que parecía el final del camino para Tommy, siendo una conclusión lógica para su viaje, pero finalmente no fue así y 'Peaky Blinders: El hombre inmortal' nos muestra cómo sigue su historia durante la II Guerra Mundial.
'Peaky Blinders' necesitaba otra temporada, no una película
Tras un arranque con fuerza en el que la película aprovecha tener muchos medios de los que jamás tuvo la serie, 'Peaky Blinders: El hombre inmortal' deja claro que Tommy Shelby ya no es el mismo. Vive alejado del mundanal ruido y está centrado en escribir un libro, por lo que pronto queda clara una sensación que irá creciendo a medida que pasen los minutos: esta historia necesitaba una temporada entera y no un largometraje.
Lo que más marca 'Peaky Blinders: El hombre inmortal' es una extraña contradicción, ya que tiene un ritmo más pausado de lo esperable, pero al mismo tiempo se siente que quiere contar demasiado en menos de dos horas de metraje. Eso lleva a que tenga una cadencia extraña en la que tan pronto hay una escena relajada para profundizar en algún tema concreto como que realiza algún avance brusco sin la preparación deseable para que uno pueda paladear todos los detalles.
La propia construcción de la historia lleva a un punto intermedio muy claro en el que el protagonista deja atrás su postura anterior y muestra al espectador que Tommy Shelby está de vuelta. Estoy convencido de que va a ser para muchos su escena favorita de 'Peaky Blinders: El hombre inmortal', ya que es una mezcla de fan service y de algo que realmente la película necesitaba para encauzarlo todo. Pero no deja de ser un espejismo.
Y lo curioso es que en 'Peaky Blinders: El hombre inmortal' están todos los ingredientes para que Knight ofrezca un final satisfactorio para la historia de Tommy Shelby, pero el cambio de formato no le sienta demasiado bien. Tal y como decía antes, sí que hay más medios para ofrecer un espectáculo visual más potente, pero este universo no depende tanto de ello como de una combinación de grandes personajes con una historia que engancha. Aquí no le da tiempo a terminar de conseguir ninguna de las dos.
Mucho se hablado de los fichajes destacados de Barry Keoghan, Rebecca Ferguson y Tim Roth, y por mi parte no tengo nada negativo que decir de ellos. Cumplen con holgura en todas sus apariciones, pero a ninguna le da tiempo a dejar realmente huella. Eso es especialmente evidente en el caso de Keoghan, quien además tiene que lidiar con el problema añadido de dar vida al hijo de Tommy, por lo que las comparaciones con Murphy son inevitables.
Ahí el problema está en que ninguno de ellos tiene espacio para crear unas bases e ir expandiéndolas poco a poco. En los tres casos toca ir un poco en modo elefante por una cacharrería, y es un choque de estilos que juega en su contra. Por ejemplo, Roth podría haber sido un villano de mucha envergadura, superando con creces ideas con las que la serie ya jugó con el personaje de Sam Claflin, pero a la hora de la verdad acaba siendo más uno que pasaba por allí. Y es una pena, porque sus primeras apariciones prometían algo mucho más grande de lo que se nos acaba dando.
Es ahí donde tener los habituales 6 episodios por temporada de la serie habría jugado a su favor. Y no pienso solamente en los personajes, pues el propio relato que nos cuenta habría sido más impactante, tanto el drástico movimiento que sucede durante esa primera hora más de tanteo como el ya habitual juego al despiste sobre cómo van a actuar los personajes en la segunda hora. Simplemente las cosas suceden, encajan más o menos con lo expuesto hasta entonces, hasta que llega el dramático final. Y por la forma en la que se ha ido mostrando todo hasta entonces, lo que pasa entonces no impacta tanto como debería.
Con todo, 'Peaky Blinders: El hombre inmortal' es una película solvente, bien dirigida por Tom Harper y en la que no hay nada en particular que puedas señalar como un lugar que mancha todo. Simplemente este universo nació y nos conquistó de una forma, por lo que darle un cierre así se entiende por una mayor disponibilidad de medios, pero sabe a poco.
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