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'V3nganza', meterse con Liam Neeson sigue siendo mala idea

'V3nganza', meterse con Liam Neeson sigue siendo mala idea
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Llega un punto en toda saga en el que el espectador debería empezar a pensar que las justificaciones que se nos dan son, como mínimo, cuestionables. En el caso de la saga 'Venganza' todo el mundo, tanto dentro de su universo de ficción como en en la vida real, sabe que meterse con el personaje de Liam Neeson es una idea horrible, pero en las dos primeras entregas tenía su lógica, ya que en la primera rescataba a su hija de sus secuestradores y en la segunda tenía que lidiar con un mafioso cabreado que quería acabar con él por haber asesinado a su hijo.

¿Qué le quedaba entonces por hacer al resolutivo Bryan Mills? Pues sumergirse aún más en el terreno de los justicieros urbanos que tanto ayudó a popularizar Charles Bronson en los años 70, ya que en esta ocasión ha sido incriminado en la muerte de su esposa. El problema es que cuesta creerse que alguien quiera jugársela justo a él, pero 'V3nganza' ('Taken 3') acaba sobreponiéndose a esa pega para ser al menos un pasable entretenimiento, lejos de lo que nos ofreció la primera entrega, pero sí ligeramente superior a 'Venganza 2: Conexión Estambul' ('Taken 2').

El hombre equivocado reparte estopa de nuevo

Liam Neeson en

Estoy convencido de que uno de los principales motivos del fracaso de la interesante 'Caminando entre las tumbas' ('A Walk Among the Tombstones') fue que el público esperaba que se pareciera más a 'Venganza' y que Liam Neeson repartiera estopa a diestro y siniestro, pero lo cierto es que era un thriller sobrio que se centraba más en la necesidad de redimirse de su torturado protagonista. No habría tenido ningún problema con que 'V3nganza' tomase prestado algo de ahí, pero si algo tiene éxito hay que repetir la fórmula hasta agotarla y Neeson vuelve a ser aquí un superhombre que va deshaciéndose de todos los enemigos que se cruzan en su camino hasta que se aclara lo sucedido.

Lo que sí es diferente es que la propia premisa de 'V3nganza' obliga a la película a limitar un poco el número de escenas de acción, algo sólo negativo hasta cierto punto, ya que así pierde peso el pésimo tratamiento de las mismas por parte de Olivier Megaton, también realizador de la segunda entrega. De hecho, hay hasta un momento -la pelea en la tienda de la gasolinera- en el que Megaton parece querer asemejarse más a 'Venganza' que a lo hecho por él mismo en 'Venganza: Conexión Estambul' y ojalá hubiese apostado en todo momento por ello.

Sam Spruell y Liam Neeson en

Sin embargo, no es más que un espejismo, ya que es cierto que Megaton se contiene un poco más, pero nunca consigue trascender una peligrosa sensación de rutina que evita que haya nada realmente emocionante. Esto llama especialmente la atención en el tiroteo con Malankov, donde la falta de adrenalina hizo que mis pensamientos se centraran en lo ridículo que resultaba el personaje interpretado por Sam Spruell, tanto por su corte de pelo -¿soy el único que se acordó de Jim Carrey y 'Dos tontos muy tontos' ('Dumb & Dumber')?- como por el hecho de estar en paños menores.

Como era de esperar, Neeson aporta su saber estar habitual -tened en cuenta que él pensaba que ya la primera entrega iba a ser un lanzamiento directo a dvd y aún así estuvo muy lejos de dejarse llevar- y agradece mucho el salirse de la rutina de tener que salvar a alguien secuestrado, algo que él mismo impuso como única condición para hacer 'V3nganza'. No obstante, Mills también acaba resultando un tanto rutinario y sólo pequeñas sorpresas como que al fin se da algo de cancha a sus amigos animan un poco el cotarro, ya que difícilmente podría haber estado más desaprovechado el personaje de Forest Whitaker, y es una pena, que su rivalidad con Neeson podría haber dado muchísimo más de sí -¿a qué viene esa tontería con la ficha de ajedrez?-.

Las evidentes limitaciones de 'V3nganza'

Escena de

Ya he comentado que Neeson impuso que el guión de Luc Besson y Robert Mark Kamen debía salirse de la tónica dominante en las dos anteriores entregas y esa es una de las virtudes de 'V3nganza', ya que resulta más desenfadada -fácilmente podían haber caído en el error de ser demasiado intensos en momentos puntuales por la pérdida sufrida por el protagonista- y añade cierta capa de suspense sobre lo que realmente ha sucedido -ojo, prácticamente cualquiera debería saber quién es el culpable incluso antes de que se cometa el crimen-.

Por desgracia, Besson y Kamen no tienen especial interés en desarrollar ninguna de las líneas argumentales propuestas -no podrían resolver de forma más perezosa un detalle clave relacionada con Maggie Grace- y solamente aceptando eso y dejándote llevar podrás disfrutar realmente con la película. Obviamente, no todos estamos dispuestos a aceptar lo que sea y en mi caso simplemente me entretuvo porque tenía activado el chip mental para ello. Los que quieran buscar defectos en el guión, y como consecuencia de ello en todos los demás apartados de 'V3nganza', encontrarán muchos, pero en mi caso no me parecieron tan graves como para desconectar.

En definitiva, 'V3nganza' no nos cuenta nada que no hayamos visto ya en muchas otras películas e incluso resulta un tanto perezosa en lo referente a las escenas de acción -un poco escasas y solamente una se acerca a lo secas y efectivas que llegaban a ser las de 'Venganza'- en comparación con las dos anteriores entregas, pero cumple el objetivo mínimo de entretener y al menos se desvía de la fórmula de la saga, lo cual le viene bien pese a no contar precisamente con un gran guión. Para pasar el rato sin pensar demasiado en lo que estamos viendo, pero, la verdad, es mucho mejor la parodia de la saga que Neeson hizo recientemente en el programa de Jimmy Kimmel.

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