'Valeria': la temporada 2 de la serie de Netflix propone otra ronda de inseguridades y sexo en un fantasioso retrato generacional en Madrid
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'Valeria': la temporada 2 de la serie de Netflix propone otra ronda de inseguridades y sexo en un fantasioso retrato generacional en Madrid

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Concluía el octavo y último episodio de la primera temporada de 'Valeria' con algunas resoluciones (como la salida del armario de Nerea ante sus padres o la ruptura de Valeria con su marido) pero, sobre todo, con muchos frentes abiertos. Así, era de esperar que hubiera continuación y que esta, como así ha sido, comenzara situando la narración solo semanas después de donde finalizó en aquella temporada.

Nuevamente con ocho capítulos, la segunda temporada del éxito de Netflix suma nuevas risas, amores y conflictos para estas cuatro jóvenes residentes en Madrid cuyo grupo de Whatsapp lleva por título "Amigas 4ever".

Sexo en Madrid, la España ideal

Valeria (Diana Gómez), Carmen (Paula Malia), Lola (Silma López) y Nerea (Teresa Riott) afrontan su presente con miedos y pocas certezas, con la necesidad de encontrarse a sí mismas, descubrirse quiénes son y qué quieren ser en el futuro, y con la confianza de que se tienen unas a las otras. Sus inseguridades, disyuntivas y obstáculos aparecen, mayoritariamente, por mor de sus parejas, sus trabajos y sus familias.

De este modo, Valeria no se aclara qué relación quiere tener con su nuevo ligue, al mismo tiempo que debe decidir cómo quiere editar su primera novela; Carmen tiene problemas con su novio, muchos de los cuales guardan relación con que trabajen en la misma empresa; Lola continúa en la encrucijada de seguir o no manteniendo sexo con un hombre con el que solo queda para eso; y Nerea debe comenzar una vida nueva, incluyendo residencia, trabajo y pareja.

Por su parte, los principales personajes secundarios de la serie son las parejas o exparejas de las chicas, destacando a Víctor (Maxi Iglesias), el hombre que desata la pasión de Valeria, a Adrián (Ibrahim Al Shami), el exmarido de la misma, aunque el divorcio aún no se haya formalizado, y a Borja (Juanlu González), el novio de Carmen. Los comportamientos y actitudes de ellos serán responsables más de una vez del estado de ánimo y los quebraderos de cabeza de las cuatro protagonistas.

En esta nueva temporada regresan las ristras de canciones actuales que se insertan en cada capítulo (desde C. Tangana a Rigoberta Bandini pasando por Delaporte o Bomba Estéreo), los lugares emblemáticos (y no tanto) de Madrid, las necesarias reivindicaciones feministas, los dilemas millennials y el sexo, mucho sexo. En líneas generales, la segunda temporada de Valeria presenta los mismos aciertos y mismos errores que su antecesora.

Por una parte, la serie atina al plantear conflictos a través de problemas cotidianos que afectan a los recién estrenados en la treintena o a punto de alcanzarla: precariedad laboral (más si cabe si la profesión ejercida entra dentro del ámbito del arte), problemas con la vivienda (alquiler por las nubes, gentrificación), presión por ser madre, o dudas acerca de las relaciones sexoafectivas. En cuanto a los errores se refiere, la serie vuelve a pecar en cierta idealización de estos dramas tan preocupantes (en ocasiones alcanzando la inverosimilitud), y el humor (con gags poco afortunados) queda solapado por la parte romántica, erótica, y de celebración de la amistad que posee la serie.

Valeria 2

Resulta divertido observar en pantalla situaciones relacionadas con la sociedad presente, como soportar los larguísimos audios de Whatsapp que siempre manda la misma persona, las conversaciones sobre aplicaciones para ligar o para alquilar piso, o el uso del Satisfyer. Sin embargo, molesta que siempre se plantee desde una mirada acomodada, adornada y pija, que a las tragedias de la generación que retrata bien las romantiza o bien las soslaya.

'Valeria': mismos aciertos y torpezas en una temporada 2 que deja la puerta abierta a más episodios

Para quien visione la serie y no tenga la edad de las protagonistas ni resida en Madrid podría pensar que es maravilloso vivir en tales circunstancias, lo cual no puede estar más alejado de la realidad. Sorprende, además, que el guion describa solo a una de ellas (el personaje de Nerea) como la chica pudiente y apartada de la clase media, cuando ciertamente las cuatro viven con una comodidad insólita en los tiempos que corren y bien distantes de la clase media española actual.

Los pisazos que habitan, la ropa que visten, los restaurantes, bares de copas y discotecas que frecuentan, los cuerpos perfectos, los trabajos que tienen y los viajes que realizan así lo demuestran. En definitiva, se propone una irreal y fantasiosa descripción generacional que a buen seguro provocará frustración en aquellos espectadores que integren dicha generación, un sentimiento que irónicamente se pretende combatir. El problema es que se persigue solo a través de los diálogos y no de los hechos.

Como ya ocurriera en la anterior, vuelve a caracterizarse esta temporada por una estética moderna basada en un diseño de vestuario en el que predomina lo chic, lo elegante y los colores muy vistosos, al igual que unos llamativos y floridos escenarios interiores que rozan a veces lo almodovariano, la inserción en pantalla de mensajes de móviles e intertítulos y una música a alto volumen que casi nunca deja de sonar.

Inma Torrente y Laura M. Campos dirigen los capítulos de esta segunda temporada, que se cierra de forma similar a como concluyó la primera, por lo que es muy probable que vuelva a reunirse esta peculiar pandilla de amigas en una tercera temporada, dado que deja algunas incógnitas en el aire. Lo que no queda tan claro es si se han dejado lugares cool de Madrid sin filmar.

Valeria Temporada 2
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