'Verdad o reto': terror juvenil que delata signos de agotamiento en la fórmula Blumhouse

'Verdad o reto': terror juvenil que delata signos de agotamiento en la fórmula Blumhouse

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'Verdad o reto': terror juvenil que delata signos de agotamiento en la fórmula Blumhouse

El aspecto más discutible de la productora Blumhouse está sus taquillazos de terror con menos ambiciones, que cada vez son más. Por supuesto que hay películas que se escapan de esa definición como 'Déjame salir', 'Lords of Salem', los mejores momentos de 'Insidious' o 'The Town That Dreaded Sundown', o incluso películas fuera del género, como 'Whiplash'. Pero el catálogo de Blumhouse, ya desde los tiempos de la primera 'Paranormal Activity', peca en algunas ocasiones de falta de ambición y de cierta medianía estética.

No hay ningún problema con eso cuando el resultado alcanza unos mínimos, como es el caso de 'Feliz día de tu muerte' (ingeniosa pero feísima) o la precuela de 'Annabelle'. Pero en otras ocasiones, con películas diseñadas con plantilla y que beben de un esquema argumental mínimo para encadenar sustos rodados sin demasiado brío, Blumhouse muestra una cara mucho más siniestra: no la de productora consagrada a un género que conoce y cultiva con amor, sino a un charcutero de éxitos de taquilla. Es el caso de la primera 'Annabelle', alguna 'Insidious', 'La horca' o la reciente 'Stephanie'.

Sin llegar a esos extremos de desidia, pero acercándose peligrosamente, 'Verdad o reto' propone una película de horror teen absolutamente anodina, sin nada que la haga memorable y con un punto de partida que ya hemos visto en otras ocasiones: las leyendas urbanas que conducen a tonteos con lo sobrenatural por pura imprudencia, lo que desencadena una maldición con un sofisticado sistema de reglas y una dinámica que se sigue a rajatabla.

En 'Verdad o reto', esta maldición se dispara en un viaje a México, en el que un grupo de jóvenes inician una partida de desafíos y preguntas con un desconocido (a quién no le ha pasado) y se verán envueltos en una cadena de retos y cuestiones de las que no se puede escapar. Hay que decir la verdad, hay que cumplir las pruebas y hay que seguir un orden muy específico para someterse a la caprichosa voluntad .

Es inevitable pensar en la fabulosa franquicia de 'Destino final' a partir de este argumento: la muerte comportándose como alguien con trastorno obsesivo-compulsivo, que tiene que seguir un orden y cumplir unas reglas prefijadas. No es mala idea, pese a lo trillado, pero por desgracia la película de Jeff Waldlow ('Kick-Ass 2') carece de la precisión, el humor soterrado y la sofisticación en los crímenes de aquella saga.

'Verdad o reto': preguntas frecuentes

La propia 'Destino final' demostró que si se opta por una estructura de este tipo, el espectador va a exigir rigor y credibilidad: 'Verdad o reto' se toma a la ligera su propia ficción y traiciona sus reglas demasiado a menudo. Giros convenientes para que las pruebas se dirijan a unos u otros personajes, comportamientos incoherentes (el tramo final es escandaloso en ese sentido)... y la concisión de las reglas, que tan atractivo hace el argumento sobre el papel, pronto salta por la ventana de un guión no demasiado trabajado.

Lucy Hale Lucy Hale

Por supuesto, no todo son pegas: estamos en una producción Blumhouse y eso garantiza ciertos mínimos, aunque hasta la violencia y el impacto de las muertes parecen bastante rebajados en esta ocasión. Éstas suceden a menudo fuera de plano, no hay sangre, no hay un mínimo componente morboso en una historia que, con un guión más negro, podría haber dado pie a imágenes realmente perturbadoras, al lindar con el suicidio adolescente y los pactos homicidas.

Como pasaba en 'Feliz día de tu muerte' el gran problema de la película es su falta de ánimo corrosivo o el más mínimo elemento desestabilizador. Todo transcurre por caminos muy transitados, y unos efectos especiales de baratillo ("parece un filtro de Snapchat" dice uno de los personajes, en el momento más cruel de la película... contra sí misma) tampoco mejoran el conjunto. El fan sabrá verle algún elemento confortable y distraído, pero lo cierto es que sin resultar ofensiva, 'Verdad o reto' empieza a plantear dudas acerca de la infabilidad de Blumhouse.

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