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Disparos de miel: el cine de Andy Sidaris y su increíble universo de acción erótica
Directores y guionistas

Disparos de miel: el cine de Andy Sidaris y su increíble universo de acción erótica

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Aprieta el calor. Los equipos están jugándose la vida sobre el terreno de juego. Todo apunta a que nos iremos hacia una prórroga inevitable. El aburrimiento es de alto nivel. Y entonces, pasa. Y siempre nos extraña.¿Cuántas veces hemos visto un plano como este durante una retransmisión deportiva? Échale la culpa a Andy Sidaris.

Honey Shot

Bien, pues ese recurso, ese tipo de plano, se conoce como "Honey Shot". Y lo inventó Andy Sidaris, veterano realizador deportivo, durante los años ochenta. Sidaris fue un pionero de la realización televisiva que tuvo la idea de recurrir a primeros planos de animadoras y chicas atractivas en las gradas en eventos deportivos.

Por si fuera poco, ganó un premio Emmy en 1969 por dirigir la cobertura deportiva de ABC de los Juegos Olímpicos de México 1968. Una vez revolucionado el panorama deportivo, Sidaris saltó a la ficción, dirigiendo episodios de series como 'El hombre invisible' (Gemini Man) o la popular 'Kojak'... no sin antes dejar claras sus intenciones en su ópera prima, 'Dulce y peligrosa' (Stacey), todo un clásico de los recopilatorios de tráilers de cine trash.

Conocida en Italia como 'La porno detective', la película de Sidaris era una declaración de intenciones. Todas las pasiones de su visionario creador (aunque aún tardaría en lanzarse a la escritura en solitario) estaban elevadas a la máxima potencia. Atractivas mujeres con facilidad para desprenderse de sus ropas, helicópteros en persecuciones, muertes a cámara lenta y mucho sexo soft tirando a rancio. Vamos, que se inició en el cine con un clásico de explotación.

El salto a las grandes ligas

Contento con el resultado de su película, que marcaría el rumbo a seguir en el resto de su obra, además de abrir un sinfín de puertas a los sub-géneros que comenzarían a salir de debajo de las piedras, el director necesitó seis años para volver a dirigir una película: 'Los siete profesionales', su trabajo más respetado por crítica y público.

Protagonizada por el mítico William Smith, que solo lucía músculos en el póster, este genuino thriller de serie b-tirando a z marcaba en el mapa la isla de Hawái como escenario de correrías de acción inimaginables hasta ese momento: asesinatos en público, patinadores horteras que no parecen tener ningún dominio de su herramienta, desnudos gratuitos y un gusto exquisito a la hora de cuidar los créditos.

Sidaris perfeccionaría la fórmula con su siguiente película, pero las bases de su cine, de su ligereza y el todo vale con tal de lograr un entretenimiento de primera, estaban aquí. Con un guión de Robert Baird y William Driskill, veteranos en Cannon y en la televisión, sobre una idea del director, 'Seven' (su título original), es una película realmente adelantada a su tiempo. Una precursora de mucho cine de acción genérico con un nivel de espectacularidad que hace que sea complicado asimilar que es anterior a la década de los ochenta. A partir de aquí se inicia la edad de oro de su cine, entre 1979 y 1989. La década prodigiosa de Andy Sidaris.

Perfeccionando la fórmula

Pasarían unos cuantos años hasta que el director volvió a las andadas con un programa doble alucinante formado por 'Malibu Express' (1985) y 'Hard Ticket to Hawaii' (1987), sus dos mayores excesos, dos títulos que sobrepasan cualquier expectativa del espectador más aventurero a la hora de buscar un par de horas de diversión sin pretensiones ni (presumiblemente) cerebro.

En la primera de ellas, un mujeriego investigador de Texas, detalle que queda claro viendo el maletín donde transporta sus armas, es contratado para investigar quién está detrás de unas filtraciones de alta tecnología informática para los rusos. Otra vez unos estupendos títulos de crédito muy acordes a la época (Sidaris salta de la máquina de escribir de la anterior película al ordenador de estos créditos), más chicas Playboy, acción, cachondeo y un nuevo antihéroe para su galería, en este caso interpretado por un Darby Hinton estupendamente acompañado por Sybil Danning.

'Malibu Express' es un entretenimiento de primer nivel que, como todo el cine de su responsable, no sería bien visto en la actualidad. Escrita en solitario por Sidaris, sin mediadores, deja claro adónde quiere llegar su creador y no se avergüenza ni duda un solo segundo. Con ella se cierra la brecha entre las viejas comedias de acción y enredo de los años 70 y el híbrido entre espionaje, erotismo y comedia donde el cine de Andy Sidaris se quedaría a vivir para siempre.

La cima de Sidaris llegó con 'Hard Ticket to Hawaii', una de las películas más complicadas de explicar que haya tenido la suerte de ver en toda mi vida. Mucho antes de Amir Shervan y Tommy Wiseau, Sidaris combinó thriller de espías, erotismo casposo, desnudos gratuitos, skaters asesinos, monstruos (sí, monstruos) y una banda sonora casi más sonrojante que todo lo anterior en un delirio que incluye hasta la autopromoción más ridícula.

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La película está llena de malas interpretaciones y personajes problemáticos a todos los niveles, pero aún así se las arregla para ser un ejercicio de cine de acción increíblemente explosivo. Y monstruoso. Repito: en esta película también hay monstruos. Y armas pesadas que se disparan en interiores sin ningún miramiento. 

La banda sonora cuenta incluso con una canción pop creada para la ocasión, lo que demuestra el nivel y cuidado de una producción de un cineasta en el mejor momento de su carrera. Y los créditos más alucinantes de toda su carrera. También es posible que la ejecución más loca de la historia del cine se encuentre aquí. Como ves, un clásico.

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El principio del fin

Tal vez por el cambio de era, tal vez porque las buenas ideas se acaban, Sidaris empezó a decaer artísticamente a partir de 'Picasso Trigger' (1988), para cerrar esos años de vacas gordas con 'Savage Beach' (1999), llegando así a cubrir diez años en la cresta de la ola y preparando el terreno para los directos a vídeo más casposos de su carrera.

Casi una secuela de la anterior película, algo que se siente en todas sus producciones, 'Picasso Trigger' está llena de todo lo que nos gusta de su cine, pero con unos preocupantes síntomas de fatiga que ya advertían que lo bueno siempre se acaba. Arreglando parte de su aburrida puesta en escena a la hora de la verdad, la película termina entregando todas lo que uno espera de una película de su director Sidaris aunque ya lejos de la frescura de sus mejores propuestas.

Como siempre, pero cada vez más acentuado, apenas hay diferencias entra las películas. La fórmula se agotó cuando tenía que agotarse y las bromas, las localizaciones y los uniformes dejaron de hacer gracia. Por su parte, 'Savage Beach', tiene su clásica isla desierta, con un cargamento de oro filipino robado por japoneses y perdido en el mar durante la Segunda Guerra Mundial.

'Savage Beach' es una búsqueda del tesoro con una trama tan enrevesada como de costumbre con Andy Sidaris al timón. Tiene sus desnudos habituales y el plus de contar con el siempre mortal especialista en villanos Al Leong, rostro que aparece en todas las películas de tu vida.

A partir de ahí llegaron las horas bajas de un artista que ya había dicho todo lo que tenía que decir en el cine. 'Ráfaga infernal' (1990), con Erik Estrada y Danny Trejo, 'Conexion Hawai' (1991), donde Pat Morita se dejó caer bien rodeado, o 'Fit to Kill' (1993) aún contaron con una distribución digna a pesar de ser más subproductos que grandes ideas de Sidaris. 'Day of the Warrior' (1996) y 'L.E.T.H.A.L. Ladies: Return to Savage Beach' (1998) fueron su canto del cisne, prácticamente cine basura... pero siempre divertido y aún con alguna seña de identidad bien visible.

Sidaris Mal

Andy Sidaris fue un autor capaz de crear un universo propio sin levantar la voz y al que, al menos en su país de origen, va siendo redescubierto con el paso del tiempo. Hoy, por supuesto, su cine no tendría cabida y sería criticado, censurado y enterrado lo más profundo posible, pero, ¿sabéis qué? Ojalá haya más Sidaris por ahí. Y no, el cine de The Asylum y compañía no cuenta. Eso se hace con la misma caligrafía que las grandes franquicias, pero con dinero suelto.

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