Recordando a Mario Camus, pilar básico del Nuevo Cine Español y experto retratista de personajes inocentes
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Recordando a Mario Camus, pilar básico del Nuevo Cine Español y experto retratista de personajes inocentes

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«Las olas del mar, las gotas de la lluvia y los días del pasado… ¿quién podrá contarlos?». Tal interrogante aparece en el epígrafe 1,2 del Eclesiástico y es utilizado por Mario Camus para abrir ‘Los días del pasado’, película sobre el drama de los maquis y sus familiares que se estrenó en 1977, año en el que el PCE fue legalizado en nuestro país.

Protagonizada por Pepa Flores (que consiguió el premio a la mejor actriz en Karlovy Vary) y Antonio Gades, la obra brilla por el preciso retrato que se realiza de la España franquista de posguerra: las escuelas rurales y sus métodos de enseñanza, la cartilla de racionamiento, el miedo a hablar en público y los silencios cómplices, el papel de la mujer y, por supuesto, los guerrilleros antifranquistas que continuaban su resistencia a la dictadura bajo un panorama cada vez más desalentador.

Mario Camus García (1935-2021), quien nació y falleció en su querida Santander, dedicó toda su trayectoria artística a responder a dicha pregunta que planteaba el libro sagrado. Su afán por contar el pasado y que este no quedara en el olvido se centró, principalmente, en la época franquista, esa que tan bien conocía y vivió en sus propias carnes.

Su mirada, siempre del lado de las víctimas, era aguda e hiriente, porque no se quedaba en la mera reivindicación y el inocuo homenaje de los damnificados y represaliados por la guerra y posterior dictadura, sino que en su rigurosa y mordaz imagen de aquellos años se contempla la rancia y a la vez fascinante idiosincrasia española, tanto para bien como para mal. Aquella de vencidos y vencedores, pobres y ricos, campesinos y terratenientes, de lutos, misas y fusiles.

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Los dos pilares de Camus

Dejando a un lado la cuestión ideológica, para definir la obra cinematográfica de Camus hay que situar el foco en dos pilares: las adaptaciones que llevó a la gran pantalla de importantes novelas nacionales y las series que dirigió, especialmente las miniseries de pocos capítulos, que tan en auge se encuentran en la última década.

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La pasión de Camus por las adaptaciones proviene desde sus inicios, cuando convirtió en película la novela 'La carpa' del escritor gallego Daniel Sueiro, quien escribió el guion cinematográfico. De esta forma, 'Los farsantes' fue su ópera prima, en donde relató las vicisitudes de una compañía de teatro con poca fortuna en su recorrido por los pueblos españoles. Poco después estrenó 'Young Sánchez', basado libremente en el homónimo relato de Ignacio Aldecoa. Se trata de una película sobre el lumpen bajo el contexto del boxeo, situada en la periferia de Barcelona y que sorprendió por su inteligente final.

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Más tarde llegaron las adaptaciones de textos literarios de Joaquín Calvo Sotelo con ‘La visita que no tocó el timbre’ (1965), de nuevo de Aldecoa con ‘El viento solano’ (1965), que compitió en Cannes, y ‘Los pájaros de Baden-Baden' (1975), de Antonio Gala con ‘Esa mujer’ (1969), de Calderón de la Barca con ‘La leyenda del alcalde de Zalamea’, interpretada por Francisco Rabal y Fernando Fernán Gómez, de Juan Luis Cebrián con ‘La rusa’ (1987), de Pierre Louÿs con ‘La mujer y el pelele’ (1990), o de Eduardo Mendoza con ‘La ciudad de los prodigios’ (1999).

Punto y aparte merecen las que probablemente sean sus tres mejores adaptaciones: ‘La colmena’ (1982), ‘Los santos inocentes’ (1984) y ‘La casa de Bernarda Alba’ (1987). La adaptación a la novela cumbre de Camilo José Cela, cuyo reparto actoral estaba formado por José Sacristán, Victoria Abril, Luis Escobar, Ana Belén y José Luis López Vázquez, ganó el Oso de Oro en Berlín ex aequo con la británica ‘Ascendancy’ (Edward Bennett, 1982) y colocó al cineasta cántabro como una figura importante del cine europeo allende nuestras fronteras.

Los Santos Inocentes 1984 Paco Rabal

Dos años después llegaría la adaptación a la novela homónima del vallisoletano Miguel Delibes, un retrato sin censura de la clasista España de los 60 a través de la vida de una familia de campesinos y su terrateniente en un cortijo extremeño. El filme está protagonizado por Alfredo Landa, Francisco Rabal, Juan Diego y Terele Pávez, entre otros, siendo los dos primeros galardonados con el premio ex aequo al mejor actor en el Festival de Cannes, distinción que se sumó a la mención especial del jurado.

Para el recuerdo queda la frase “Milana bonita”, con la que Azarías (Paco Rabal) llama a su distinguida compañera, una grajilla que se posa con frecuencia en su hombro. Ya en el 87 trasladó al cine al poeta granadino más universal. Para plasmar esta lorquiana y poderosa historia de mujeres contó con un espléndido conjunto de actrices liderado por Irene Gutiérrez Caba, quien interpretó a Bernarda Alba. La cinta obtuvo tres nominaciones a los Premios Goya y se alzó con el de mejor dirección artística.

En el aparto de series también se encuentran grandes adaptaciones como ‘Fortunata y Jacinta’, miniserie de diez capítulos que adapta la célebre novela de Benito Pérez Galdós, o ‘La forja de un rebelde’ (1990), adaptación de seis capítulos del aclamado texto de Arturo Barea. Dirigió también ‘Los camioneros’ (1973), ‘Los desastres de la guerra’ (1983) y algunos capítulos de la mítica ‘Curro Jiménez’ (1976), que narraba las aventuras de un bandolero andaluz del siglo XIX, todo un hito en la televisión patria. Las tres series fueron protagonizadas por Sancho Gracia.

Un nombre esencial dentro del Nuevo Cine Español

Con una filmografía de unas cuarenta obras (entre cortos, largos, documentales y series) cabe mencionar proyectos de Camus que no tuvieron gran acogida por la crítica como los musicales que grabó con el cantante Raphael, el thriller hitchcockiano ‘Muere una mujer’ (1966), que escribió junto a Carlos Saura, o sus spaguetti western ‘La cólera del viento’ y ‘La vuelta de El Coyote’, protagonizadas por Terence Hill y José Coronado respectivamente.

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De sus últimos años destacaron los títulos ‘Sombras en una batalla’ (1993), drama sobre dos exmilitantes de ETA con el que Camus consiguió el Goya al mejor guion, ‘El color de las nubes’ (1997), emocionante melodrama protagonizado por Julia Gutiérrez Caba, y su última obra antes de abandonar las cámaras, ‘El prado de las estrellas’ (2007), una historia sobre la madurez y la amistad cuyo actor principal fue Álvaro de Luna.

Camus estudio Derecho y después se formó en la Escuela Oficial de Cine, pertenece a la generación del Nuevo Cine Español junto a otros grandes directores como Carlos Saura, Basilio Martín Patino, José Luis Borau, Manuel Summers, Miguel Picazo o Julio Diamante, este último fallecido el pasado 2020. Premio Nacional de Cinematografía en 1985 y ganador del Goya Honorífico en 2011, también dirigió obras teatrales y publicó libros de relatos como un ‘Un fuego oculto: 14 historias cortas’ (2003) y ‘Apuntes del natural’ (2007).

Celoso de su vida privada, le caracterizó en vida su originalidad y una gran humildad. Por ello y por su rico legado, la Filmoteca de Cantabria llevará a partir de ahora su nombre. Murió Mario Camus el pasado sábado 18 de septiembre. Un narrador único de nuestra España, experto retratista de personajes inocentes que pueblan su obra, un inolvidable contador del pasado.

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