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'Kiss Kiss Bang Bang', cómo estropear un buen guión

'Kiss Kiss Bang Bang', cómo estropear un buen guión
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Shane Black, que aquí se estrena en la dirección de largometrajes arropado por el poderoso Joel Silver, puede presumir de haber escrito algunos de los guiones mejor pagados de toda la Historia del Cine. Suyos son los libretos de 'El Último Boy Scout', una gozada de lo mejor que hizo Tony Scott, y el de 'Memoria Letal', una película nada recomendable, donde Geena Davis se acordaba de que sabe disparar y pegar patadas como nadie. No es que este señor sea un prodigio escribiendo, pero sus historias poseen los suficientes elementos para impactar y divertir al público.

Otra cosa es que lo escrito se transforme con efectividad en imagen, y ahí es donde entra la figura de ldirector, que en este caso ha sido el propio guionista, cometiendo a mi juicio, un error, ya que Black se muestra bastante torpe detrás de la cámara.

La película cuenta cómo un vulgar ladrón se mete por accidente a actor (¡!), y se asocia con un detective privado para que le asesore, mientras se ven envueltos en un caso de asesinato tras el cuál se ocultan muchas cosas.

El film recupera el clásico esquema de las 'buddy movies', películas de colegas, que se pusieron de moda después de la realización de 'Arma Letal', cuyo guión también es obra de Black. Aquí se homenajean este tipo de films, con algunas situaciones divertidas en las que incluso se parodian los clichés de este género. El problema es que no se juega con la sutileza y algunos chistes son demasiado evidentes, aunque no se le puede negar cierto ingenio.

En el apartado interpretativo nos encontramos con el primer gran problema: Robert Downey Jr. y Val Kilmer no es que sean los actores equivocados para los papeles, es que aquí, a saber por qué razón, se les ve forzados casi toda la película, intentando conectar con el espectador y caer simpáticos, y lo que es peor, no hay química entre ellos, algo indispensable en una 'buddy movie'.

Pero el mayor defecto creo que está en la puesta en escena del propio Black. Lo que sobre el papel sin duda sería ingenioso y divertido, en la pantalla no funciona tan bién, por no decir nada bien, dando la sensación de que el director no sabe dominar la película, pareciendo todo bastante ilógico y como muy irreal, además de que el espectador nunca da entrado en el film, que pasará con más pena que gloria por las carteleras, para dentro de nada ser carne de videoclub y posteriormente caer en el olvido.

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