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'Península' tiene más claro lo que debería ser una película de zombies que la mayoría de herederas de 'The Walking Dead'
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'Península' tiene más claro lo que debería ser una película de zombies que la mayoría de herederas de 'The Walking Dead'

'Península' es la secuela de 'Tren a Busan', un nuevo film de zombies a gran escala que llega ahora a España tras estrenarse en Sitges 2020 y convertirse en un gran éxito cuando se estrenó, con récords de apertura y una recaudación de alrededor de 28 millones de euros en Corea del Sur, donde fue la película número 3 de 2020, con otras cifras significativas en otros mercados asiáticos, desde unos muy bien estirados 16 millones de dólares de presupuesto.

Resulta significativo que su punto de partida no sea muy diferente al de 'Ejército de los muertos' de Zack Snyder, es decir, un robo o una incursión en la zona de cuarentena llena de zombies. Algo que, como la de Snyder, parece una extensión de la escena inicial de 'La tierra de los muertos vivientes' (Land of the Dead, 2005), con la que esta tiene similitudes no solo argumentales sino visuales.

El tesoro de Sierra Zombie

En 'Península', han pasado cuatro años desde que la península de Corea se puso en cuarentena como resultado del brote de zombis que se muestra en 'Tren a Busan'. Nadie entra y nadie sale. El mundo entero supone que el país que alguna vez se conoció como Corea del Sur ahora pertenece a los muertos. Un grupo de refugiados coreanos que viven una exigua existencia en Hong Kong acuerda emprender una peligrosa misión de regreso para recuperar un camión blindado que transporta 20 millones de dólares en billetes estadounidenses. Un líder de una pandilla china facilita la infiltración y la huida a cambio de la mitad del efectivo.

Como en 'El tesoro de Sierra Madre', los más desfavorecidos deciden buscarse la vida en un lugar peligroso con un premio prometido del que no tienen certeza, pero es demasiado dinero para que cualquiera de los refugiados lo deje pasar, así que con el ex soldado surcoreano Jung-seok (Gang Dong-Won) a la cabeza de la expedición, se adentran en el páramo zombi. Es una premisa llena de potencial, que toma como referencia el cine de acción más motorizado. Una premisa que decide separarse de género y tono con su anterior entrega, en un movimiento inteligente.

Curiosamente, nadie ha producido 'Road of the Dead', el guion póstumo de George A. Romero sobre carreras de vehículos a lo Ben-Hur en un mundo postapocalíptico zombie que iba a ser, de hecho, su secuela a 'La tierra'. 'Península' parece querer tomar esos elementos para ofrecer algo que no se había visto en el cine zombie hasta ahora. Además, estaba diseñada para un estreno casi en el momento perfecto: el interés occidental en el cine surcoreano está en su punto más alto después de que su industria recibiera un gran protagonismo el año pasado gracias a 'Parásitos', que se convirtió en la primera película del país en gana el Óscar a la Mejor Película.

Zombies tras la pandemia

Ahora su estreno queda un poco desdibujado, cuando el interés en cualquier apocalipsis distinto al que el que estamos viviendo no está precisamente al alza. La película se rodó el verano pasado y se completó antes de que la COVID-19 estallara. Pero para su director, el objetivo era precisamente crear algo nuevo en el cine de zombies, dejar de lado la idea de crear una secuela y hacer una película espectáculo para muchos rangos de edad, así, mientras 'Tren a Busan' era un film de supervivencia claustrofóbico en los primeros días de un brote de zombis, 'Península' es una aventura épica en el corazón de un paisaje postapocalíptico ya establecido.

Peninsula

Sin embargo, su estreno en Sitges y en distintos mercados viene acompañado por una decepción generalizada por no estar a la altura de la anterior, de la que se desmarca con una de las plasmaciones del espíritu anime al cine más cercanas a lo que el medio puede lograr con dibujos. El resultado es una atolondrada y trepidante macedonia de clichés de cine zombie y el carburante saga 'Mad Max', con el uso de los vehículos como forma de combate, la velocidad como receta contra la desesperación y escenas de acción frenéticas en un mundo destartalado.

No tiene mucha sutilidad en su planteamiento, pero es muy consecuente con el espíritu de blockbuster tarugo a toda velocidad. Sus generosas escenas de acción son una exhalación y aunque el ajustado presupuesto deje a la vista el uso del CGI, ni es tan malo como se comenta ni es un problema para dejarse llevar por un dominio soberbio del arte secuencial en movimiento, con un montaje y planificación de la acción alucinante que deja ver su afinidad con 'Akira' (1988), cuya segunda mitad de la película, en la que las Fuerzas Especiales se infiltran en el Neo-Tokio postapocalíptico, fue una gran inspiración para el director.

Ideas como los personajes de las niñas, que manejan coches teledirigidos para engañar a los zombies, o aprenden a conducir mejor que la mayoría de hombretones que pueblan este paisaje, son detalles gamberros que la hacen menos seria que su predecesora, y que la mayoría de herederas de 'The Walking Dead', centradas en la pesadumbre de la situación y el drama frente a la diversión inherente al género. La original usaba arquetipos como un yuppie rico y un sin techo, para demostrar la forma en que una amenaza rompe las líneas artificiales de estratificación social (una característica tan prominente de la sociedad surcoreana), pero en esta propone la familia como unidad básica de esperanza para la sociedad en una sociedad bárbara, en un mundo aislado y frustrante.

Furia en la carretera

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Península bebe de diversas películas de zombies y apocalípticas, como la citada saga 'Mad Max' o '1997: Rescate en Nueva York' (1981), y esa incursión en una ciudad destrozada separada de un mundo que sigue su curso, con tonalidades oscuras y azuladas con las que el gran western de Carpenter ya dejó huella en George Romero y su 'La tierra de los muertos vivientes' (2005), que tiene tantas similitudes con esta que parece un remake, pero sobre todo en esa pieza principal de esa “cúpula del trueno” con zombies, en la que se pinta a los luchadores con spray, que es un calco.

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Península deja sus cartas sobre la mesa desde su tráiler, prácticamente un resumen de lo que se desarrolla en el film. Cualquier idea preconcebida por ser la secuela de 'Tren a Busan' debería quedar en la expectativa del espectador que espere algo más similar en tono a aquella. El argumento y detalles del apocalipsis se reciclan de otros filmes de zombies populares, especialmente de George A. Romero, pero el conflicto central del personaje, y la estructura con la que se presenta es, en esencia, la misma que el de Robert Carlyle en '28 semanas después' (2007).

Pero aquí la idea es la de la redención, que se desarrolla en plena aventura sobre ruedas mira con sus numerosas escenas de acción a la saga 'Fast and Furious', solo que añadiendo masas de zombies a la mezcla, cuyas amalgamas andantes, parecen creaciones de nueva carne surrealista propia el cine de Brian Yuzna. Esa es su receta y a ella se atañe, no hay complejidad y más ideas que la velocidad y los sentimientos a flor de piel en los momentos climáticos.

Resulta muy fácil la postura de rechazo del sentimentalismo honesto que dejan algunos momento finales, un cinismo que tiende a mirar por encima del hombro un rasgo cultural y que, de nuevo, es sencillamente achacable casi su espíritu hiperbólico de adaptación virtual del espíritu de anime (la especialidad del director) a acción real, así que lo que se le podría pedir o exigir no va con ella, con lo que el espectáculo es evasión descerebrada, con una mirada técnica al montaje colosal en las escenas que le importan y un rendimiento bajo mínimos en el endeble hilo conector entre estas.

Peninsula Trailer

Pese a su abuso de la cámara lenta y algunos momentos azucarados chirriantes, 'Península' puede resumirse en sus escenas de acción, trepidantes, con chispa y una paleta visual oscura deliciosa, que se suman a todo el prólogo del barco, una minipelícula de terror zombie angustiosa que demuestra que tiene clara su intenciones, algo que la enésima película de pareja encerrada en un piso mientras tiene lugar la epidemia, o los dramas gravísimos, afectados por el aire de autoimportancia del subgénero tras 'The Walking Dead', parece que han olvidado, y si una película de zombies debe ser algo, e incluso las sátiras más críticas y llenas de comentario social de Romero lo priorizaban, es entretenida.

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