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'House': ¿Puede Greg cambiar?

'House': ¿Puede Greg cambiar?
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La quinta temporada de ‘House‘ se ha cerrado con la enésima promesa de un cambio, de una evolución en su personaje principal. La posibilidad de que House cambie es uno de los dilemas fundacionales de la serie, su Santo Grial según ha ido avanzando. ¿Puede House evolucionar sin matar la serie? ¿Puede la serie aguantar si él se mantiene inmutable?

El último episodio o, en realidad, los tres o cuatro últimos, desde el suicidio de Kutner, no dejan de encaminar la trama hacia el punto en el que House se da cuenta, por fin, de que su adicción a la Vicodina le está haciendo perder el control de un modo que lo asusta, y consigue dar el paso de pedir ayuda a Cuddy y Wilson y acabar ingresado en una clínica de desintoxicación (aunque en la puerta del edificio se indica que es un hospital psiquiátrico). Como ha ocurrido varias veces desde la tercera temporada, este compromiso de House se ha mostado paralelamente al de Cameron, en este caso con Chase. Las dudas de los dos personajes, sus miedos a aceptar determinadas cosas y sus decisiones de dar, o no, el paso decisivo han corrido paralelos en esta temporada, reforzando la sensación de que son dos personajes mucho más parecidos de lo que podríamos pensar.

Aunque se abre una puerta interesante para la sexta temporada, el truco de que todo ocurre en la cabeza de House ya está un poco visto, incluso aunque esta vez se llevara hasta sus últimas consecuencias (no sólo alucina con Amber, sino que se imagina de un modo muy vívido haberse acostado con Cuddy). Los finales de la segunda y la cuarta temporada ya utilizaron este recurso, así que el giro final a lo ‘El sexto sentido’ huele a agotamiento. Lo más interesante, sin embargo, es que House parece realmente convencido de desintoxicarse esta vez. Sólo hay que esperar que este desarrollo no se abandone en el cuarto episodio de la nueva temporada, como ha ocurrido en otras ocasiones en las que nos amagaban con un House sin dolor.

La quinta temporada ha dejado, en conjunto, sensaciones encontradas. En la recta final, los guionistas parecen haber encontrado un modo de utilizar mejor a Chase y Cameron, aunque ahora que están casados veremos qué se sacan de la manga. Cameron utiliza a House de modo similar a como éste usa a Wilson, y Chase ha entrado un poco más en acción en el tratamiento de los pacientes. La subtrama entre Trece y Foreman ha sido lo que menos me ha convencido, especialmente porque el hincapié puesto en ella durante gran parte de la temporada se antojaba excesivo, pero aquí hay gran disparidad de opiniones.


El truco de engañarnos haciéndonos creer que Cuddy y House por fin se habían acostado ha sido barato, pero las escenas entre ellos dos y Wilson han sido en bastantes episodios lo más notable y, a veces, lo único realmente notable. Traer de vuelta a Amber en forma de alucinación hace preguntarse por qué se cargaron a este personaje, cuando es evidente que resulta más interesante que el nuevo equipo de diagnóstico, pero sus escenas con House han sido divertidas. La capacidad de la serie de sobrevivir se verá en la próxima temporada, si de vez David Shore se atreve a tomar una decisión (desintoxicar a House) y seguir con ella hasta el final.

En ¡Vaya Tele! | La muerte en ‘House’

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