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'Entre todos', un morboso y solidario escaparate televisivo

'Entre todos', un morboso y solidario escaparate televisivo
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Quien escribe ve con los mejores ojos posibles que las personas se ayuden unas a otras en aquellos momentos que más lo necesiten. Parece necesaria hacer esta aclaración cuando alguien pretende ser crítico con 'Entre todos', el programa que estrenó ayer La 1 en sus sobremesas y que trasladaba a Toñi Moreno y su 'Tiene arreglo' desde la televisión andaluza hasta la parrilla pública a nivel nacional. Pese a la expectación que había causado, el estreno de 'Entre todos' no pasó del 8% y no mejoró los datos que La 1 marcaba con la emisión de 'Gran Reserva. El origen'.

Las cifras no sorprendieron a nadie, sobre todo porque hasta la propia Toñi Moreno sabía que comenzaba a jugar en una de las franjas más complicadas que existen en la actualidad en nuestra televisión y que ella partía con cierta desventaja, asimilando que su llegada había que analizarse a medio o largo plazo. La fórmula para ganarse al público no es muy diferente de la que han usado otras cadenas en el pasado, ya que, como podíamos suponer, 'Entre todos' ha llegado convertido en un escaparate donde se exprime la solidaridad pero también el morbo en toda su esencia, algo que afea un poco más el contenido que debe mostrar una televisión pública.

No podemos dejar que se nos olvide que 'Entre todos' es un programa de televisión. Un programa en el que se intenta que personas ayuden a otras de diversas formas posibles. Pero también un programa que requiere de cierta audiencia para seguir en antena. Esa audiencia se gana exponiendo los problemas de las personas que acuden al espacio mostrando su desesperación ante la cámara a expensas de que alguien llame y ofrezca su ayuda. Y, como estamos ante una televisión carente de crítica, no se analizan los problemas más allá de la situación en la que se encuentra cada uno. El morbo está presente con cada nueva historia y no podemos dejar que la tan nombrada solidaridad se convierta en la cortina de humo de ese morbo al que se expone a la audiencia para que se enganche al programa.

Pese a este hecho, Toñi Moreno no deja de ser lo mejor de 'Entre todos', una presentadora que se muestra natural, fresca y que sabe cómo moverse en esa venta sentimentaloide en la que se convierte el espacio. Pero no es suficiente para un programa que tiene buen fondo pero que se pierde en las formas, y que no muestra ningún pudor para ofrecer las penurias de quienes aparecen en pantalla porque se aferra a que van a ser ayudados inmediatamente.

Un cambio en el tratamiento de los casos y la manera en la que las personas se exponen ante la cámara cambiaría el aspecto más negativo con el que 'Entre todos' ha llegado a La 1. Tal y como transcurrió en su estrenó mostró unas intenciones dudosas que no le hace ningún favor a una cadena pública en entredicho constante y que con este programa añade más frentes que le siguen perjudicando. Porque a estas alturas todos sabemos que la solidaridad está muy bien, pero ganar audiencia a costa del dolor ajeno debe ser algo impropio de la televisión pública que queremos y necesitamos. Para entender este hecho, solo hay que preguntarse dónde quedará la solidaridad de La 1 si 'Entre todos' no consigue levantar las sobremesas a medio plazo y entender que no estamos ante ninguna revolución televisiva, sino delante de una vieja fórmula maquillada para ganar audiencia.

En ¡Vaya tele! | Toñi Moreno ficha por TVE, el Canal Sur más aborrecible ahora a nivel nacional

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