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11 películas ideales para pasar el luto ahora que 'Juego de Tronos' ha terminado
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11 películas ideales para pasar el luto ahora que 'Juego de Tronos' ha terminado

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Ya está. Ya ha pasado. No importa que un millón de caprichosos autodenominados fans hayan firmado pidiendo que se haga una nueva temporada porque los últimos episodios de 'Juego de Tronos' no eran lo que esperaba. Asúmelo. Se ha terminado. Pero eso no significa que no haya un mundo de fantasías, sangre, saqueos y comportamientos deplorables aún por descubrir.

Mucho más que dragones y mazmorras

Lo cierto es que mucho antes de que la serie de HBO revolucionase el mundo de la pequeña pantalla (es un hecho: te pongas como te pongas, esto no es cine), el ahínco de Peter Jackson ya se vio recompensado con una sartenada de premios de la Academia que, no nos engañemos, devaluaron aún más si cabe el dorado premio. Pero claro, estamos hablando de la estilizada figura de un caballero que sostiene una espada de cruzado. Cosas de colegas.

Ahora todo esto llega a su fin, y habrá que pasar un tiempo de duelo hasta que nos encontremos con otro fenómeno mundial de semejante envergadura y años en pantalla. Para paliar ese dolor, vamos a recomendar una serie de títulos que, ya sea por temática, ambientación, mala uva o tono, pueden saciar vuestra sed de sangre y excesos varios. Salud.

Qué Difícil es ser un Dios

'Qué difícil es ser un dios', la película póstuma de Aleksey German, es una verdadera prueba de fuego para cualquier espectador. Tres horas de pesadilla maloliente para adaptar la obra de Arkadiy Strugatskiy, el mismo autor de 'Stalker', en forma de ciencia ficción histórica en glorioso blanco y negro.

Una de las experiencias más enriquecedoras que el cine reciente nos haya ofrecido y que nadie debería dejar pasar. Posiblemente los conceptos de cine, de ciencia ficción o lo soportable adquieran un nuevo valor. Arriesgada, pestilente, física. Un hito del cine.

Los señores del acero

Otra deliciosa comedia romántica de la mente maestra que nos regaló 'Elle' y 'Showgirls'. Algún día alguien recordará al mundo la grandeza de Paul Verhoeven, posiblemente el cineasta mundial al que menos le importe absolutamente nada.  'Los señores del acero' es irrepetible.

Imposibles violaciones de buen rollo, venganzas, crueldades intolerables y toda la violencia cabida en un mágico reino de princesas y caballeros donde más es más en un mundo donde el cine era otra cosa. Alguien en Hollywood vio esto y decidió que había que llevar a este loco holandés a la meca del cine, que 'Robocop' no se iba a rodar sola.

Centurión

Mientras los romanos taquilleros toman como referencia el peplum de cartón y piedra, Marshall prefiere beber del género que mejor conoce y convierte "una de romanos" en presas desnudas y violencia descarnada para hacer de 'Centurión' la más atractiva y vibrante de todas las pelis "de romanos" con cuatro perras. Curiosamente, el cartón piedra se nota menos que en las demás. Esto es sangre y víscera de primera. Obra maestra este 'Centurión'.

Rey Arturo: La leyenda de Excalibur

Imagina poner los 73 episodios de 'Juego de Tronos' en modo aleatorio y a 32x y te haces una idea de lo que ofrece aquí el director de la excelente 'Operación U.N.C.L.E.'. Una enciclopedia pirata de la leyenda que va de más a menos y que no tiene miedo a mezclar la espada y la brujería con la parte más mundana y terrenal de una época extraordinariamente sucia. 

Y ahí se rompe la película, entre secuencias mundanas en un bosque que parecen sacadas de una serie europea, frenesí de flema británica marca de la casa y alguna que otra cinemática de la Playstation. Pero qué buen rato.

A Field in England

No es ni será nunca mi favorita de su director, pero una vez vacunado, se llega a disfrutar de este mal viaje por el campo. Un hueso duro de roer al que animan sus cuadros humanos y que dejan claro el sentido del humor de uno de los mejores cineastas británicos del género en los últimos años.

Experimental como ella sola, incómoda pero reconfortante y, por supuesto, bastante desconocida para buena parte de potenciales seguidores que no saben que el director de 'Free Fire' en realidad está loco.

Stardust

A pesar de ser otra obra que parte de un trabajo ajeno en un medio diferente, en este caso la obra de Neil Gaiman, 'Stardust' puede ser la película más pura que de Matthew Vaughn. Después de su algo más genérica 'Crimen organizado', el verdadero potencial del futuro director de la mejor película de los X-Men empezó a asomar aquí.

Divertida, entrañable, con un elenco donde todos disfrutan de su aportación y con los míticos secundarios del gamberrismo británico por excelencia (entre ellos el director de las recientes pelis sobre Queen y Elton John), además de un Mark Strong que empezó a llamar a las puertas de la villanía con un pelazo imposible, la película es una fantasía de oro. Tanto que uno no termina de comprender por qué no está a la misma altura que la muy trillada 'La princesa prometida'.

Black Death

Christopher Smith cuenta ya con media docena de títulos de lo más interesante. Ha sabido manejarse estupendamente entre todos los subgéneros que anidan en el fantástico, de los monstruos a los slashers cómicos, sin olvidarse de los viajes temporales o aportar su granito de arena a la sorprendente serie de este año, 'Toque de queda'.

En esta ocasión, el director británico se rodea de rostros populares de la serie de HBO de la que no quiero acordarme una vez terminada, para contar, en clave de total oscuridad y horror, un pestilente viaje de muerte. En medio de la peste del XIV, un poblado misteriosamente inmune a la plaga guardará más de un secreto.

Caballeros, princesas y otras bestias

Lo normal es que en España no la viera nadie, porque el título es deplorable, pero que tampoco haya gozado de reconocimiento internacional es incomprensible. El director de la nueva y aburrida noche de Halloween, David Gordon Green, deja claro que lo suyo es el humor idiota. 

No hay nada en la película que no resulte hilarante y cuidado hasta el mínimo detalle. Las criaturas, los gags, el casting y el mérito de haber logrado que Natalie Portman ponga todo de su parte. Si no la has visto, tal vez ahora sirva para ahogar tus penas de tronos.

Los juegos del desmadre

Joe Lynch no termina de despuntar como el gamberro con talento que apunta su filmografía. Tampoco parece que con su nuevo trabajo, un remake del notable thriller francés 'Cuenta atrás', vaya a despuntar, pero ahí tiene su estupenda 'Km. 666 II: Camino sangriento' o un cortometraje sobre 'Venom' que deja en pañales a todo el underground superheróico que se atreva a toserle.

En este caso necesitarísmos ver ese montaje que le gusta a Kurt Russell. Mientras uno ve la película no podía dejar de pensar en el descontrol creativo al que debieron someter a un tío como Lynch.
    No pasa nada, el maestro de la cripta podcast puede seguir intentándolo las veces que quiera. 

La venganza del conde de Montecristo

No es Robin Hood (la de Kevin Costner, por supuesto), porque eso no se puede igualar, pero qué divertida venganza maléovla, qué Guy Pearce disfrutando como homo-villano receloso del éxito ajeno y qué dislate de presentación a la altura de un Gatsby sediento de venganza.

Es muy complicado llevar a la pantalla al conde de Montecristo en todo su esplendor, casi tanto como a Hellboy, pero Kevin Reynolds ha demostrado a lo largo de los años estar perfectamente capacitado para entregarnos la aventura de nuestras vidas ideal para un fin de semana.

El dragón del lago de fuego

Ambientada en un reino medieval ficticio, 'Dragonslayer' sigue a un joven mago que en quien nadie confía cuando se decida a derrotar a un malvado dragón. La película, una coproducción entre Paramount Pictures y Walt Disney Productions, fue un fracaso estrepitoso porque nadie esperaba una obra más madura y realista que otras películas de Disney de entonces.

Más brujería que acción espadachina en una fuente inagotable de diversión con un diseño de producción excelente. Nobleza corrompida, cristianismo sospechoso, sangre, los sensualidad, cartón piedra y pequeñas crías de dragón súper simpáticas devorando carne de princesa. Qué fuerte, Disney.

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