El cine no sería lo mismo sin Rembrandt: esta técnica pictórica del siglo XVII continúa siendo un básico de la dirección de fotografía
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El cine no sería lo mismo sin Rembrandt: esta técnica pictórica del siglo XVII continúa siendo un básico de la dirección de fotografía

Suele decirse que, tras miles de años de historia, ya no queda nada por inventar en lo que respecta al arte. Teóricamente, toda obra plástica, literaria o cinematográfica —por poner tres ejemplos— creada en la actualidad no deja de ser una amalgama de recursos y procesos heredados de homólogas previas; máxima que también se aplica a la dirección de fotografía.

Esculpir con luz

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Autorretrato de Rembrandt ca. 1665

Además de otros menesteres, el trabajo de un director de fotografía consiste en esculpir con luz —y sombra— imágenes que, posteriormente, serán capturadas en material sensible fotoquímico o en el sensor de una cámara digital. Una técnica que, antes de la existencia del medio cinematográfico y fotográfico, ya usó la pintura para dar vida a imágenes sobre la superficie de un lienzo.

Este hecho hace más que recomendable —si no casi indispensable— que un DOP estudie con detenimiento la obra de algunos de los grandes genios pictóricos de la historia, cuyos métodos han trascendido a lo largo de los siglos hasta aterrizar en series y largometrajes de todo tipo; siendo uno de los más influyentes el neerlandés Rembrandt Harmenszoon van Rijn.

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Un ejemplo del "triángulo de Rembrandt" en el cine.

Para demostrar la importancia del artista del siglo XVII sólo tenemos que centrar nuestra atención en su tratamiento de la iluminación y en el conocido como "triángulo de Rembrandt". En muchas de sus obras los rostros aparecen iluminados lateralmente, dejando en penumbra el lado opuesto al de la fuente de luz a excepción de un triángulo ubicado en la zona del pómulo.

Este recurso continúa usándose a día de hoy por una gran cantidad de directores de fotografía en infinidad de producciones audiovisuales sin importar el género o el tono de las mismas, variando la evidencia del efecto en plano principalmente a través de la difusión de la luz, al tipo de la fuente, a su tamaño y a la distancia respecto al personaje; factores que harán la sombra más o menos dura y el degradado más o menos progresivo.

Triangulo
Ejemplo práctico con fuente ubicada a 50º (izq) y resultado (dcha).

La metodología para lograr un "triángulo de Rembrandt" es, en su forma más básica, mucho más sencilla de lo que podría parecer. Los dos pasos básicos para conseguirlo son componer el plano y colocar la luz principal en una posición con un ángulo ubicado aproximadamente entre los 45º y los 60º respecto al sujeto a iluminar. Fácil, sencillo y para toda la familia.

Esta es sólo una de las muchas técnicas centenarias que continúan aplicándose en un mundo dominado por el medio digital y en el que la tecnología continúa en constante evolución. Hoy ha tocado hablar de Rembrandt y su triángulo, pero en otro momento lo haremos de Caravaggio y el papel determinante del chiaroscuro en el medio cinematográfico.

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