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Orejas de burro para Sánchez-Dragó

Orejas de burro para Sánchez-Dragó
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Así, de esta guisa, apareció Fernando Sánchez Dragó en su informativo nocturno en Telemadrid. De esta forma, el veterano escritor y presentador hacía acto de pública contricción por unas declaraciones realizadas al diario 20 minutos el pasado martes (pdf) donde, ante la pregunta de "¿Cuál fue su último viaje en metro?", respondió "Lo cojo a menudo. Da asco. Los españoles son uno de los pueblos más sucios de la Tierra y los madrileños ni te digo. Y los emigrantes, aún peor."

Ante estas declaraciones, surgieron las protestas y ésta fué la reacción de Sánchez Dragó.

Más allá de la polémica de las declaraciones, a mí me gusta Sánchez Dragó. Actúa con la perspectiva que le dan sus 71 años de edad, alejado ya de condicionamientos externos y despreocupado del "qué dirán". Hace de su informativo un informativo muy personal. Hace unos días, Javier Pérez de Albéniz llamaba a este tipo de espacios "opinativos". "El 'telediario de autor' es un término indulgente que se utiliza para definir un nuevo tipo de informativo que, fíjense qué cosas, se caracteriza por ofrecer las noticias desde el punto de vista de un presentador estrella. Aparquen conceptos como objetividad, neutralidad o imparcialidad. El habitual florero se rebela y, de alguna manera, se convierte en el protagonista de la noticia."

Pues francamente, a mí me parece estupendo.

Frente a la invasión de informativos insulsos, repetitivos, sin personalidad, sensacionalistas, plagados de intereses comerciales y que buscan la audiencia y la rentabilidad por encima de cualquier otro factor, estos informativos de autor u opinativos resultan ser una ventana diferente al mundo de la información. Hay que descontar el sesgo del autor, sí. Y te puede gustar más o menos su estilo. Pero al menos hay un espacio para la reflexión, el debate, el contraste de ideas.

Y eso, hoy por hoy, merece la pena verlo. Aunque de vez en cuando haya que ponerse unas orejas de burro. Porque, evidentemente, el que no opina no se equivoca.

Vía | El Mundo

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