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Alicia Florrick no salta ningún tiburón: ella los domestica y los pone a su servicio en 'The Good Wife'

Alicia Florrick no salta ningún tiburón: ella los domestica y los pone a su servicio en 'The Good Wife'
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Robert y Michelle King deben dar clases de guión no solamente a las próximas generaciones de escritores, también a sus compañeros de profesión que tienen series en antena. No es normal que una serie esté en su mejor momento en la quinta temporada, después de producirse más de cien episodios y sin tratarse de una recta final. Pero este ha sido el caso de ‘The Good Wife’, que confirmó con su último capítulo que estaba en estado de gracia.

No es una cuestión de comparar con las anteriores temporadas, siempre más que correctas (¡sobresalientes!). Tampoco es como si estuviéramos ante unos personajes estancados, pero otra cosa es que Alicia Florrick tomase decisiones tan drásticas y que la serie haya sido capaz de regenerase sin necesidad de saltar el tiburón. Han sido veintidós episodios refrescantes, tensos, dramáticos y muy divertidos cuya mayor virtud es lo impredecibles que pueden ser las decisiones de los personajes. Impredecibles y, gracias a unos guionistas que se conocen a los personajes a la perfección, también muy coherentes.

Lo único que no tenía porqué ser coherente fue precisamente la muerte de Will Gardner, pero esto ya lo traté en su momento. Una tragedia de ese calibre era posible pero no se podía planear y los King prefirieron tratar el personaje de forma orgánica (aprovecharon su nuevo estatus de antagonista) y despedirle de forma más inorgánica (por la naturaleza abrupta y letal del tiroteo que no dejaba otra opción). Pero los demás, todos los demás, han tenido tratamientos ejemplares.

La coherencia de los personajes

Diane Lockhart
La proposición de los 38 millones de Diane.
La lógica que guía a los personajes es fascinante. Alicia, por más que tomase la decisión de abandonar Lockhart and Gardner, también es una mujer conservadora.  No es descabellado que se acerque a Diane cuando le tiende una mano: la muerte de Will las une y le preocupa la idea de perder un cliente, ir a la bancarrota y haber desperdiciado una oportunidad de oro. También es comprensible que Cary opine lo contrario y que tengan una discusión tan apasionada en el último episodio: han aprendido a respetarse pero también fueron rivales, una dinámica que no han olvidado y que probablemente no podrán enterrar, ahora que han perdido de vista al enemigo común.

Dentro de este clima, la salida de Diane de su propia firma también tiene lógica. Los King han conseguido que esta decisión sea consecuente con los movimientos que ha tenido en su firma, donde siempre quedó claro que había un perfecto balance gracias a su compañerismo con Will Gardner, y ha perdido la ilusión (este también es un elemento clave en la vida profesional de Diane, que necesita estar cómoda y algún caso altruista de vez en cuando). ¿Y qué aporta? Pues una dinámica distinta, donde ella ya no esté en situación de poder y donde el balance será complicado: Alicia es su nueva aliada pero Cary era su protegido y a quien defendió múltiples veces.

Alan Cumming como Eli Gold en
La proposición 'indecente' de Eli Gold.
Pero, si toca mencionar un asunto, es la proposición de Eli Gold. Su admiración por Alicia Florrick (y cierta desesperación por encontrar un fiscal del distrito) le lleva a proponerle que opte al puesto. Esta idea como espectador no la esperaba por una simple razón: resetearon la serie con Florrick & Agos y esto podría cambiar por completo la serie otra vez. Pero los King llevan los personajes donde creen que tienen que ir. Alicia disfruta con la ley pero también le gusta hacer el bien, ella quiere a alguien digno en ese cargo (y Polmar no puede ser) y ha aprendido a entenderse con Eli. No es casualidad que ambos se encuentren solos en el comedor de ella, algo que demuestra su complicidad, y la carrera podría ser divertidísima. Sería legal y sería política, dos campos que dominan a la perfección los responsables.

Que todos estos personajes y tramas hayan llegado a estos puntos y sea natural, es la prueba que ‘The Good Wife’ ha hecho las cosas muy bien. Si encima le sumamos la creación de la firma de abogados, un proceso de duelo realista (que ya está en segundo plano, como demostró Alicia utilizando la muerte de Will para mantener a Canning y Harvey delante de la cámara) y esta propuesta de reformulación de la serie, encima ha sido tan entretenida como estimulante, justo cuando ha llevado el aspecto formal a otro nivel.

Los impecables arranques y las impagables colaboraciones

Ha perfeccionado el arte de dar ritmo y tensión a los arranques de episodio con su utilización de música clásica, y ha conseguido no perder el norte a pesar de dividir el centro en dos partes (Lockhart and Gardner, Florrick and Agos), con todos los demás frentes abiertos. Habrá quienes piensen que entre tantas tramas ha habido personajes un tanto más olvidados, pero no creo que haya sido perjudicial para la serie. Jackie no tiene porqué aparecer en cada episodio, tampoco tiene porqué salir Grace, lo importante es que cada vez que aparezcan sean personajes tridimensionales y que sean capaces de avanzar incluso cuando no están en pantalla.

Por esto no hablaré de desaprovechar a los personajes, ni tan siquiera a algunos tan queridos como Robin o sobre todo Kalinda. Ellas están allí de fondo (sobre todo la cómplice de Diane) y siempre están preparadas para la próxima batalla. ¿Que Kalinda ya no es un centro? Cierto. Y será doloroso para sus seguidores más acérrimos. ¿Pero qué minutos habrían eliminado del metraje? ¿Las fantásticas apariciones de Stockard Channing y su duelo final con Jackie? ¿Los trapos sucios de la oficina de Peter? ¿La llegada de Michael J. Fox como némesis de Diane? ¿O Dylan Baker en modo psicópata y que cualquier día meterá a Alicia en una mazmorra y no nos podrá sorprender?

Julianna Margulies como Alicia Florrick en
¿Una nueva etapa para Alicia?
No hay momento que podamos suprimir. Bueno, sí, el personaje de Damian Boyle que curiosamente dio juego a Kalinda (como debía darle también su ex marido) y que los King tuvieron suficiente vista como para echarle a tiempo, al ver que no funcionaba tan bien como les gustaría. ¿Y criticaremos a ‘The Good Wife’ por cometer un error o un personaje que no está a la altura del resto o la alabaremos por detectarlo y eliminarlo en lugar de forzarlo? Que cada cual juzgue este pequeño obstáculo pero a mí no me nubla la vista. En vez de saltar el tiburón, lo domesticó y lo puso a su servicio y esto requiere una gran maestría.

Por todo esto, porque ‘The Good Wife’ ha estado fantástica, no solamente ha demostrado que es la mejor serie generalista de los Estados Unidos: es la mejor. Si hay alguna otra joya (que las hay, no lo dudo), como máximo está a la misma altura, que la televisión es suficientemente grande como para cobijar a varias series en el primer puesto.

En ¡Vaya Tele! | 'The Good Wife' caso a caso, infografía

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