Compartir
Publicidad

'Arrow', una temporada correcta para una serie más ambiciosa de lo esperado

'Arrow', una temporada correcta para una serie más ambiciosa de lo esperado
24 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Arrow’ era la gran apuesta de la CW para esta temporada y ahora que ya no tenía ‘Smallville’ en la programación, con la que hubiera sido demasiado fácil comparar (y donde tenían como recurrente al encapuchado), era el momento de estrenarla. Sobre todo porque, si bien el género de superhéroes parecía que estaba un poquito de capa-caída después de varias películas sin mucho éxito, gracias a ‘Los Vengadores’ vuelve a estar de moda.

El mayor riesgo era adaptar la filosofía del género a la televisión, y por filosofía me refiero al rodaje de la acción, las escenas de explosiones y unos gadgets atractivos. La televisión tiene un presupuesto mucho más ajustado y debe aprovechar mucho mejor los recursos con los que cuenta, a la vez que no tiene tanto tiempo para la pre-producción y planificación de los episodios (este será un reto todavía más complejo para ‘S.H.I.E.L.D.’ que vendrá el año que viene de la mano de ABC y tendrá que medirse directamente con la brigada cinematográfica de Marvel). Bueno, y debe no tomarnos el pelo con el piloto. Demasiadas veces hemos visto un episodio de presentación con mucho dinero en cada plano para después descubrir que los capítulos restantes tienen son baratijas.

En este aspecto, ‘Arrow’ ha salido indemne del reto. Las misiones del joven Oliver Queen, que regresó a su hogar después de vivir cinco años en una isla remota donde se entrenó para hacer de su ciudad un lugar mejor, han lucido. Suplían con estilo y creatividad la falta de dinero. La fotografía era definida, reconocible y no excesiva tanto cuando combatía el crimen en Starling City como cuando sobrevivía en esa isla cerca de China. Las escenas de acción, muy solventes. Y Stephen Amell se entregó físicamente al personaje. No es buen actor, de hecho es bastante malo, pero se puso cachas y ha dado mucho el pego como héroe. Que pudiera tener buenos planos mientras luchaba, siempre es una ventaja (y no como ocurría en ‘Buffy’ con los dobles de cuerpo empleados de una forma algo cutre).

Un universo muy completo

Lo sorprendente de ‘Arrow’, sin embargo, creo que ha sido la voluntad de sus creadores de escribir un universo bastante poblado y completo. No solamente veíamos a Oliver Queen ejerciendo de justiciero, también teníamos un gran reparto que permitía que la serie pudiera desarrollarse de forma más compleja. Las tramas de fondo no eran especialmente originales, pero podría no haberlas tenido. Y, mientras él combatía el crimen, las piezas se movían de fondo.

Hemos tenido una esfera personal formada por personajes regulares que encima extendían sus tentáculos en otras tramas formada por su hermana Thea, la madre, Walter, Laurel y Tommy. Estaban también sus compañeros de batalla, John Diggle y la simpática Felicity. Sus enemigos, el ex suegro y Malcolm Merlyn. Bueno, y los co-habitantes de la isla. Podría haber tenido cuatro secundarios y Greg Berlanti, Marc Guggenheim y Andrew Kreisberg prefirieron tejer una amalgama más interesante.

El reparto de
Esta es sólo una parte del reparto de 'Arrow'.

Por esto, probablemente, he admirado mucho ‘Arrow’ durante toda la temporada, pero no quita que no haya sido la serie excelente que aspiraba a ser. Porque quería serlo. Ha sido una ficción bastante adulta en su tratamiento. Sólo que todas estas piezas no siempre han encajado con la naturalidad idónea. ¿Cosa de las limitaciones de los actores o que los diálogos no acaban de cuajar? La verdad es que no lo tengo muy claro porque hay series con malos actores que conectan (por ejemplo 'Buffy') pero en ningún momento se me disipó esta sensación. Bien pensado y planeado, pero a las relaciones personales les ha faltado algo de química en todo momento.

Felicity, por ejemplo, fue un fichaje muy simpático pero el compañerismo con el resto de equipo no brilló. Y lo mismo se puede decir de Laurel y su triángulo de amoroso. Se entendía perfectamente al personaje y las razones por las que tenía que estar con Oliver (una evolución interesante, por cierto) pero pocas veces saltaban las chispas. Por suerte, en el momento oportuno hicieron acto de presencia. La conversación de la season finale, cuando él le explica porqué ella es la mujer de su vida, es especialmente bonito y conseguido.

El lastre de los flashbacks

Las trocitos de pasado de Oliver tampoco tuvieron el papel que cabía esperar. Desde el piloto, dieron la impresión de que esconderían algo. Iban a ser el relato de transformación de Oliver, de niño rico inútil a superhéroe. Íbamos a ver el momento exacto en el que decidía que quería hacer algo positivo con su vida. Pero los guionistas creyeron oportuno darle una trama supuestamente potente con sus propios cliffhangers y la operación está resultando bastante fallida.

Es interesante ver los pasos del protagonista antes de vestir de verde, pero los giros de guión de acciones pasadas que no aportan en exceso al presente son bastante innecesarios. De hecho, esas escenas siempre eran el momento oportuno para echarle un vistazo a Twitter o sacar los platos del lavavajillas. Hubiera preferido ver un entrenamiento meticuloso del estilo de ‘Karate Kid’.

Y el otro inconveniente que le he visto a ‘Arrow’ es su pereza a la hora de escribir y elaborar los casos. Entiendo, respeto y quiero que los haya en todos y cada uno de los episodios, pero se agradecería algo más de variedad en el enfoque que se les da. Sería más estimulante profundizar en los dilemas morales de Oliver cuando aborda a los criminales, no siempre amenazantes, o ver casos algo más originales. Ver como no tiene nada que ver luchar contra un banquero corrupto que un capo de las drogas, un psicópata o su propia madre. Por lo menos a la hora de planear la estrategia de ataque.

Oliver Queen con su turbia madre.

Una 'season finale' redonda

Estos defectos, sin embargo, no quisiera que den una idea equivocada de la opinión que tengo de ‘Arrow’. En una temporada desierta de proyectos intrigantes, ha sido una serie tan ambiciosa como correcta. Y su confluencia de factores, si bien no siempre han estado del todo bien engrasados, ha dado para episodios muy entretenidos y unas tramas que pueden dar lugar a evoluciones interesantes.

Sólo hay que ver la season finale, donde confluían todos los puntos de la temporada con coherencia. A diferencia de otras series, no era grandilocuente simplemente porque le tocaba serlo sino porque el argumento y los personajes la llevaron allí. El pasado común de la familia Merlyn y la de Oliver provoca un enfrentamiento final a la altura; Moira toma la decisión correcta y convoca una rueda de prensa donde reconocer su implicación en un acto terrorista para salvar a los habitantes de los Glades, el barrio conflictivo de la ciudad; los conocidos del protagonista (Thea, Felicity, el padre de Laurel) se encuentran en sitios donde su vida peligra por las razones correctas; finalmente Oliver le explica a Laurel porqué es la mujer de su vida; y la muerte de Tommy cierra el ciclo del personaje que, al igual que Oliver, necesitaba cierta redención. También había sido un niño rico que no había hecho otra cosa en su vida que divertirse sin pensar en las consecuencias y negándose a madurar.

Review
De hecho, tanto las declaraciones de Moira como las del protagonista son el punto álgido de la serie y posiblemente de los momentos más destacados de esta temporada televisiva. Y, sobre todo, permiten confiar en la próxima entrega. La estructura y las ideas están allí, ahora tienen unos meses para reflexionar y ver cómo llevan las relaciones a otro nivel. Los personajes necesitan que les mimen. Así 'Arrow' podría pasar de ser correcta a fantástica.

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio