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'Black-ish', enfoque desacertado pero potable
Series de ficción

'Black-ish', enfoque desacertado pero potable

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En un país como Estados Unidos siempre ha habido un debate sobre la diversidad racial en la televisión. Ahí tenemos un ejemplo en las series de Shondaland y bastantes cadenas que se preocupa por ofrecer dicha variedad en su parrilla. Lo que últimamente faltaba en la televisión es una serie protagonizada enteramente por afroamericanos... y qué mejor que el boom de las comedias familiares en networks para colar una serie como 'Black-ish', con la que ABC cierra su noche de comedias familiares preeminentemente blancas -junto con 'The Middle', 'The Goldbergs' y 'Modern Family'-.

'Black-ish' es una sitcom creada por Kenya Barris, cómico que en el mundo de la televisión es más conocido por su trabajo en 'America's Next Top Model' y protagonizada por Anthony Anderson ('Guys with Kids'). Anthony interpreta a Dre Johnson, un ejecutivo de una agencia de publicidad y cabeza de una familia de clase media-alta, lo que les hace una rara-avis en su vecindario y en la sociedad en general. Familia formada por su mujer Rainbow (Tracee Ellis Ross), Pops (Lawrence Fishburne) y sus cuatro hijos, dos de ellos mellizos que no se parecen en nada porque han cogido dos niños al azar.

La serie comienza cuando Dre va a recibir un ascenso como primer vicepresidente de color de la empresa y se encuentra que lo va a ser del nuevo departamento "Urbano", lo cual le enfada sobremanera por lo tópico de la situación y decide que es hora de reivindicarse como afroamericano y que su familia siga sus pasos.

Sin rumbo, todavía

Blackish 1

Kenya Barris satiriza clichés en tus narices esperando que algo funcione

Vayamos por partes. El piloto de 'Black-ish' me horrorizó. Y sé que en esto estoy algo solo. Me pareció un festín de tópicos y clichés tanto familiares como raciales que rozaba el ridículo de lo masticado que nos lo daban. Ya de por sí me parece un acercamiento incorrecto a una serie de estas características, más que serie familiar parecía un esfuerzo por gritarnos «Ey mirad, somos negros» y nos reímos de nuestros clichés. Todo muy exagerado, demasiado esperpéntico en ciertas secuencias. Parecía que lo más importante en la serie es que eran negros... y luego ya coincidían que eran familia y tal.

Y llegó el segundo episodio que decidí ver al ver las buenas críticas que, por lo general, recibió el piloto en los medios estadounidenses (algunos hasta se apresuran a llamarla la nueva 'Modern Family'). Y la verdad es que noté bastante mejoría respecto al primero. La premisa no era nada del otro mundo, con los padres preocupados por charlar con sus hijos -Junior (Marcus Scribner) la charla de rigor sobre sexo y Zoey (Yara Shahidi) un problema que no trasciende al espectador- pero aquí se ve más la parte «familiar» de la sitcom, y ha estado bien ejecutada.

Pero todavía tenía dudas y con el tercero me quedó claro que Kenya Barris le quiere dar más peso en sus episodios a lo afroamericano frente a lo familiar. Lo cual todavía me genera más dudas ya que si bien dicho enfoque no me gusta, aquí ha estado bastante más fino a la hora de acercarnos a la neura topical de turno, la serie tiene sus puntos y logra hacer reir.

Lo cual me hace llegar a la conclusión de que 'Black-ish' es una serie todavía en pañales. Tiene potencial, promete bastante pero necesita o cambiar el enfoque o no ser algo más sutiles con el que tienen y solidificar sus cimientos, lo que no será fácil debido a sospechosos cambios de showrunner. De momento me parece algo desacertado el comienzo, pero sin embargo, episodio que pasa episodio que me va gustando. No creo que nos encontremos con la «nueva 'Modern Family'» como pretenden tanto estudio como cadena y parte de la crítica, pero de momento cumple y divierte.

PD. Mención aparte a Lawrence "por fin un trabajo que me permita venir en pijama al plató" Fishburne.

En ¡Vaya Tele! | 'Black-ish' tendrá temporada completa

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