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Cinco series peores que sus personajes protagonista

Cinco series peores que sus personajes protagonista
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Hay muchos temas en el enorme mundo de las series de televisión sobre los que es conveniente reflexionar de vez en cuando, ya que la cantidad de aspectos fundamentales para engancharnos y que no podamos vivir sin ver el siguiente episodio depende de una meticulosa suma de factores de los que muchas veces apenas llegamos a valorar lo más evidente. El año pasado por estas fechas quise centrarme en la importancia de los episodios piloto, ya que hay series que arrancan con mucha fuerza para no conseguir volver a estar a ese nivel, pero también hay casos en los que pronto queda claro que su decepcionante inicio no mostraba lo que realmente era la serie. En esta ocasión cambio de tercio para plantearos la siguiente pregunta: ¿Hasta qué punto resulta decisivo el personaje protagonista de una serie para que nos guste?

Al igual que hice en el caso de los episodios piloto, voy a aprovechar para mostrar las dos caras de la moneda, intentando encontrar ejemplos suficientemente variados entre sí para que estos artículos sean algo más que una exposición de mis gustos personales --y quizá de los de muchos lectores, que todo podría ser--. He decidido empezar por aquellas series que cuentan con unos personajes principales tan potentes por un motivo u otro que las series en las que aparecen, sin ser necesariamente malas, no consiguen estar a su altura. Una vez aclarado esto, os invito a descubrir mi selección de cinco series peores que sus personajes protagonista.

'Dexter'

Dexter Morgan

El psicópata más carismático que hayamos podido ver nunca en una serie de televisión, algo en lo que siempre fue decisivo el maravilloso trabajo de Michael C. Hall, empezando por su seductora voz y acabando en las innegables dotes dramáticas del David Fisher de 'A dos metros bajo tierra'. No he visto aún su polémico desenlace, pero tengo bien claro que estamos ante una serie que consiguió rozar la genialidad de su protagonista, en especial durante su cuarta temporada, pero el miedo a evolucionar de forma natural y su fallido acercamiento a ciertos temas muy jugosos --el protagonista ejerciendo como mentor de otro asesino en la tercera temporada-- acabó siendo una losa demasiado pesada para poder estar a la altura de un personaje tan memorable como Dexter Morgan.

'White Collar'

Neal Caffrey

Desde que empecé a ver 'White Collar' tuve claro que su principal atractivo sería la química entre sus dos protagonistas y el estar rodado en Nueva York, algo que ayuda a darle más empaque como pasatiempo de lujo. Los capítulos fueron pasando y eso cada vez se hacía más evidente, ya que estamos ante una serie un tanto cobarde, pues no tiene problemas en crear tramas prometedoras e idear cliffhangers más o menos resultones que luego acaban llevando a la nada más absoluta hasta que dan con otra trama que sirva para mantener la ilusión de una trama horizontal. Esto incluso ha amenazado con acabar con la química entre Matt Bomer y Tim DeKay, pero creo que no llegaré a descubrir si acaba sucediendo, pues decidí abandonarla tras la finalización de su cuarta temporada.

Eso sí, la elegancia y carisma que mostrada por Bomer como Neal Caffrey permanece inalterable pese a todas las vueltas que sus guionistas han querido dar, y además es capaz de desenvolverse tanto en situaciones de corte más cómico como en momentos de mayor fuerza dramática. Lástima que --casi-- todo lo demás me haya provocado tal desencanto que eso ya no es suficiente para que siga viéndola.

'House'

Gregory House

El principal y casi atractivo de 'House' fue su malhumorado protagonista y el espectacular de Hugh Laurie dándole vida. Cierto que de vez en cuando se marcaban algún episodio más que resultón con el que demostraban lo que la serie podía dar de sí, pero eran pequeños oasis sin continuidad alguna. El tiempo fue pasando, las tramas mejorando, algunos personajes crecían y los episodios "por encima de la media" cada vez eran más habituales, pero únicamente esa sitcom encubierta que nos mostraba a Gregory House y James Wilson compartiendo piso pudo estar a la altura de forma sostenida respecto al gran personaje que es el primero.

'The Office'

Michael Scott

El caso de Michael Scott y 'The Office' es el que más dudas me ha despertado a la hora de incluirlo aquí, ya que estamos ante una serie que fue durante varios años un deleite para todos los amantes de la comedia. Todo un referente que acabó entrando en crisis en la etapa previa a la salida de Steve Carell de la serie y que únicamente logró una remontada digna de mención durante sus últimos episodios. ¿Por qué he incluido entonces aquí a 'The Office'?

Por una parte porque estamos ante un personaje memorable --he perdido la cuenta de los gags antológicos que nos regaló-- que consiguió distinguirse del también maravilloso David Brent del original británico y que nunca llegó a mostrar señal alguna de flaqueza, ni siquiera cuando era algo que ya empezaba a ser evidente en la propia serie. Además, estamos ante una serie en la que la práctica totalidad de los personajes secundarios tuvo sus momentos de lucimiento y al menos un puñado de gags dignos de ser recordados, pero Michael Scott demostró que en este caso no importaba lo coral que pudiera ser la serie y lo alabados que eran el resto de elementos, ya que él era el pegamento y, aunque la diferencia fuese escasa, el punto álgido de su genialidad.

'Psych'

Shawn Spencer

He aprovechado todas las ocasiones que he tenido para recomendaros 'Psych', la mejor serie cómica de 40 minutos de los últimos años --y superior a muchas de duración reducida bastante más afamadas-- y que además parece que no se cansa de mejorar con cada temporada que pasa. Sin embargo, es una serie que nunca ha conseguido alcanzar el nivel exhibido por James Roday como Shawn Spencer, un adorable caradura que gracias a su inagotable carisma consigue liar a todo el mundo para salirse con la suya. Sólo la química de Roday con un también estupendo Dulé Hill consiguió que la serie fuese más que un aceptable pasatiempo durante sus primeras temporadas y sospecho que el creciente control creativo de Roday --ha escrito 15 episodios y dirigido 7-- fue decisivo para el despegue de la serie echando mano de la parodia, el homenaje o el ir un poco más allá en la trama horizontal.

Con todo, Shawn sigue siendo el alma y lo mejor de la serie, pero estamos ante un ejemplo de serie que no se ha dormido en los laureles y ha conseguido ir limando las diferencias, algo bastante inhabitual en estos caos. Lo único que lamento es que Roday ha conseguido tal mimetismo con el personaje y se encuentra tan cómodo interpretándolo que apenas ha explotado sus habilidades cómicas más allá de 'Psych', y yo quiero más. Por suerte, parece que eso va a cambiar gracias a la película 'Gravy', dirigida, escrita y protagonizada por él, contando además su reparto con la presencia de Hill.

PD: ¿Cuáles serían vuestras elecciones, estáis de acuerdo con las mías u os gustaría señalar otros casos en los que una serie, que os guste más o menos, no está a la altura de su personaje protagonista y los motivos de ello?

En ¡Vaya Tele! | Cinco series peores que sus episodios piloto

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