Si no has visto 'El ala oeste de La Casa Blanca', te estás perdiendo en HBO Max la mejor serie política de las últimas décadas
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Si no has visto 'El ala oeste de La Casa Blanca', te estás perdiendo en HBO Max la mejor serie política de las últimas décadas

Una mañana prácticamente tranquila, en la que vemos a diversos personajes teniendo que coger una llamada de teléfono que les pone en alerta: su jefe ha tenido un pequeño accidente con la bicicleta. No es un jefe cualquiera, sino que es el que ocupa cierto despacho oval, por lo que cosas como estas se convierten prácticamente en asuntos de seguridad nacional.

Así comienza 'El ala oeste de La Casa Blanca' (The West Wing), una excelente serie que podéis ver desde hoy en HBO Max tras un tiempo ausente del catálogo de las plataformas de streaming. Creada por Aaron Sorkin y emitida originalmente en la cadena estadounidense NBC (en España la pudimos ver principalmente en La 2) a lo largo de siete temporadas, más de quince años después de su cierre sigue dejando su huella en la conversación sociopolítica.

Pero vayamos a presentarla un poco, a grandes rasgos: el drama sigue al gabinete del presidente Jed Bartlett (Martin Sheen). Principalmente al jefe de gabinete Leo McGarry (el fallecido John Spencer), Josh Lyman (Bradley Whitford) su mano derecha; Toby Ziegler (Richard Schiff), el director de comunicaciones; Sam Seaborn (Rob Lowe), su segundo abordo y C.J. Cregg (Allison Janney), la Secretaria de prensa.

Además, Dulé Hill interpreta al joven Charlie Young, que se incorpora como ayudante personal del presidente; Donna Moss (Janel Moloney) encarna a la asistente de Josh y Stockard Canning como Abbey Bartlett, la primera dama. Ah, y una jovencísima Elisabeth Moss como la hija pequeña de los Bartlett.

La política según san Sorkin

Así, a lo largo de cuarenta y dos minutos por episodio recorremos los pasillos del ala oeste entre conversaciones, toma de decisiones, crisis políticas, sociales y militares en la que, sobre todo, vemos a gente con dos dedos de frente y sentido común debatir y tomar decisiones. Es la política y el gobierno como deberían ser. Y aquí está el matiz apasionante de la serie.

Los que conocemos la obra de Aaron Sorkin sabemos lo idealista que puede llegar a ser y lo bien que infunde valores en sus libretos. Como espectadores somos conscientes (o al menos intuimos) que la vida en Washington D.C. es más parecida a lo que muestra 'House of Cards' e incluso 'Veep' que a lo que nos propone el guionista.

Pero, al igual que el famoso póster de Mulder, queremos creer que algo alejado de lo que vemos día sí y día también en los telediarios es posible. Y Sorkin nos hace creer en eso sin que esto signifique no saber qué es lo que está pasando en el mundo. 'El ala oeste' tiene los pies en la tierra en todo momento y en su metraje plantea (y anticipa) algunos debates perennes de la política.

Debates actuales planteados hace veinte años

Equipo Ww

Es curioso, en este sentido, ponerse a ver de nuevo la serie, ya que por muy actuales que suenen las diatribas nos trasladamos a un pasado no tan remoto pero tan distinto en lo tecnológico que parece lejano. Un mundo de buscas, de faxes, televisores de tubo y en el que Internet no era la norma para las comunicaciones. Pero este mundo es agradecidamente atemporal.

Hablando de Internet y por poner un ejemplo de debate actual hecho hace veintidos años: uno de los avisos de Sorkin en los primeros episodios de la serie estaría en manos de Sam Seaborn. ¿El asunto? la privacidad en la red y cómo algo que escribiste hace décadas puede volver a la luz para destruir tu carrera.

No es, como diríamos, la única bombita que soltaría Sorkin y su equipo de guionistas: Josh Lyman aseguraría que lo único que hace falta para poner en jaque toda la sociedad, y el mundo entero, es un virus. El director de comunicaciones pondría de ejemplo un hipotético regreso de la viruela, erradicada hace ya unas cuantas décadas pero que causaría estragos si reapareciese ya que se nos habría "caducado" la inmunidad. Viendo lo que estamos viviendo en este bienio, ha estado más que acertado.

Como podéis imaginar, a lo largo de siete años de conflictos internacionales, ciclos electorales, dimisiones, atentados, bombardeos, hay en el metraje de la serie temas para dar y regalar: educación, aborto, religión, sanidad, política de inmigración, investigación y desarrollo, justicia, derechos LGTB, reformas laborales, etc. pasan y se verbalizan en boca ya sea de Bartlett o de algunos de sus colaboradores cercanos.

West Wing 1200

Y todo con educación, respeto y conscientes de que navegamos en un mundo en el que pocas cosas son blanco y negro. Las decisiones que se toman no son nunca idóneas, las del contrario tampoco son pésimas. Si bien se defienden ciertos ideales, Sorkin y compañía intentan no polarizar en la exposición.

A propósito de esto, no olvidemos que la serie está hecha para NBC y, por tanto, diseñada para el gran público. Eso implica que, entre los defectos que le podemos sacar a la serie, esté cierta falta de autocrítica con, por ejemplo, la intervención de Estados Unidos en otros países y su autoasignado papel de policía del mundo.

Una serie que dejó huella

A pesar de cierta bajada de nivel en sus últimas temporadas con la marcha de Aaron Sorkin y su sustitución por John Wells, 'El ala oeste de La Casa Blanca' siempre estuvo atinado en sus tramas y en su representación de esta política ideal conquistando a público y a crítica de 1999 a 2006.

Matt Santos Arnold Vinick West Wing Live Show Lg

Un compromiso llevado hasta casi el extremo. En su temporada final se atrevió con la realización de un episodio en directo. Escrito por Lawrence O'Donell Jr. y dirigido por Alex Graves, 'El debate' se emitió el 6 de noviembre de 2005 con la representación en vivo de, valga la redundancia, un debate electoral entre los candidatos a la presidencia Matt Santos (Jimmy Smits) y Arnold Vinick (Alan Alda).

Un memorable episodio, grabado dos veces —uno para la emisión en la Costa Este y otro para la de la Costa Oeste (este último es el que se distribuye en mercado doméstico y streaming)—, que emulaba la realización televisiva de este tipo de programas y que permitió a ambos actores improvisar dentro de las posturas que tenían que defender.

La huella de 'El ala oeste de la Casa Blanca' es inmensa, siendo una de las series más influyentes de su época. Incluso dos décadas después de su estreno y tres lustros desde su final, todavía resuena bastante con eventos curiosos como Allison Janney apareciendo como C.J. en la sala de prensa real de la Casa Blanca.

Esto es ya de por sí un indicativo de lo que ha significado una serie estupendamente escrita y protagonizada por un elenco realmente inolvidable (y qué jóvenes se ven todos) y que sigue siendo hoy el mejor drama político de las últimas décadas.

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