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'Teen Wolf' promete diversión y más mitología absurda en su cuarta temporada

'Teen Wolf' promete diversión y más mitología absurda en su cuarta temporada
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Es verano, así que toca una ración de ‘Teen Wolf’. Pero la pregunta, como ocurre cada vez que emiten nuevos episodios, es hasta qué punto nos encontraremos ante algo apreciable y entretenido o bazofia pseudo-trascendente y aburrida. Esto es lo que ha demostrado en los últimos años, que no existe obra más irregular que ella en televisión.

Las temporadas podríamos dividirla en dos grupos. Están aquellas divertidas, entretenidas, tensas y que dejan entrever que estamos ante personajes adolescentes (la segunda y la segunda mitad de la tercera), y luego están aquellas que son mediocres o malas, que no saben manejar una mitología absurda y, en el caso de los primeros episodios de la tercera temporada, compuestas únicamente de escenas a cámara lenta y miradas muy, muy intensas. ¿Qué toca ahora?

Por cuestión de probabilidades, tocaba una de decepción. Durante su recorrido, ‘Teen Wolf’ ha intercalado una de cal y otra de arena y, si le sumamos que su regreso tenía que venir marcado por la muerte de Allison, apuntabas unas terribles maneras. ¿Qué podíamos esperar de Jeff Davis, el señor que podía tomarse su inofensiva criatura con demasiada seriedad? Pero no, una vez más ‘Teen Wolf’ está sorprendiendo y los últimos episodios son una muestra de lo mejor que puede ofrecer.

Nada de deprimirse por Allison

En lugar de sumir a la pandilla formada por hombres lobo y demás seres raros en un estado de depresión, Davis se puso manos a la obra y les puso en acción. Al fin y al cabo, el asesinato de la pequeña Argent no tenía que cambiar tanto la esencia de la serie como recordar al espectador que nadie es intocable, algo que se consiguió al instante. Y, con la inclusión de Malia y Kira, había los ingredientes suficientes para pasar página sin tener que fingir que nunca había ocurrido. ¡Menuda suerte que Scott no saliera con Allison cuando ella mordió el polvo!

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¿Quién será ahora la nueva mejor amiga de Lydia?
La regeneración de la serie, además, se hizo de forma bastante inteligente. No desaparecieron la chica protagonista, Isaac y los (olvidables) gemelos para dejar sitio a otros personajes sino que se hizo como algo progresivo. Malia y Kira ya formaban parte del universo antes de pasar a un primerísimo primer plano y, funcionen mejor o peor, tienen retratos interesantes. Malia es una fiera y Kira es más bien pava, pero las dos son mujeres de armas tomar. Allison, por lo tanto, podía morir en paz que habría otras figuras para reivindicar la fortaleza femenina.

En estos primeros episodios, de momento, hemos visto las mayores virtudes de la serie. Comenzamos la temporada con la nueva dinámica asentada y ha intercalado todos sus géneros de forma tan aleatoria como efectiva. No renuncia a ser terrorífica (el magnífico tercer episodio tuvo un arranque muy potente), hay romanticismo implícito dentro del grupo, se empeñan en hacernos creer que todo va en serio pero no se niega a ser desenfadada.

Las nuevas incorporaciones

No sólo es cuestión de dar minutos a Stiles. Lydia ya no finge estar en el grupo a la fuerza, Malia y Kira tienen personalidades claras y ‘Teen Wolf’ ha entendido que Scott puede ser el líder sin ser el protagonista absoluto de la ficción. Estos detalles permiten que la química del grupo salga beneficiada y Davis lo potencia, recordándonos que todos ellos están en la adolescencia.

Los problemas de Malia con las matemáticas, Kalia y su incapacidad por expresar que siente algo serio por Scott, o las ganas de este y Stiles de dominar el equipo de lacrosse compensan la excesiva seriedad de las tramas tensas. Porque, si bien admiro que ‘Teen Wolf’ se tome como una serie dramática y no una comedia, la mitología es tan absurda que en estos momentos ya no le busco la lógica.

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¿Pero qué demonios es esto?
No, todavía no entiendo de qué sirve Lydia, qué demonios es Kira (o, como algunos dicen, Pikachu), porqué la tía de Allison está viva, qué hace un cazador sin boca en Beacon Hills y qué eran las megitsunes, los samurais y estas nuevas criaturas que parecen gorilas de discoteca envueltos en papel higiénico. Pero esta también es la grandeza de ‘Teen Wolf’ cuando todo lo demás funciona: escuchar y ver todo el sinsentido, abrazarlo, reírte de él y entender que se trata de “la pandilla contra la enésima amenaza”, aunque no entiendas absolutamente nada.

Y, como ahora parece que Davis le tiene cogido el tranquillo al universo de los protagonistas (las relaciones entre ellos, su condición de héroes, los padres como personajes satélite), aprovechémoslo. Había un 50% de posibilidades de que ‘Teen Wolf’ nos aburriese este verano y en lugar de esto probablemente hará que la televisión sea más loca, más absurda y más entretenida. ¡Bien!

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