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El imprescindible John Wayne

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Nunca me fío de un hombre que no bebe.

Un 26 de mayo nació John Wayne —nombre verdadero: Marion Robert Morrison—, actor estadounidense que participó en 166 películas. Casi siempre asociado al género cinematográfico por excelencia, Wayne es,. sin duda, la más grande estrella del cine estadounidense en toda su historia. De familia pobre, Wayne destacó en sus estudios, y también como deportista, concretamente como jugador de fútbol americano.

Comenzó en el cine gracias a Tom Mix, que por conseguir unas entradas para un partido, le presentó a nada menos que John Ford, para quien se encargaba del atrezzo en sus films mudos y ocasionalmente de extra. Varias meteduras de pata de Wayne despertaron al Ford más furioso, y a punto estuvo el actor de abandonar la profesión de cine, en la que quería ser director, jamás actor. Incluso después de protagonizar 'La gran jornada' ('The Big Trail', Raoul Walsh, 1930) no tenía intención de ser actor.

De andares majestuosos —sólo con eso era capaz de componer un personaje— Wayne trabajó para algunos de los más grandes cineastas americanos, casi simpre en westerns. Ford no le consideró actor hasta que le vio en 'Río rojo' ('Red River', Howard Hawks, 1948), así que le ofreció interpretar 'La legión invencible' ('She Wore a Yellow Ribbon', 1949), con la intención de superar aquello. Se convirtió en la interpretación favorita de Wayne de todas las que hizo.

"Feo, fuerte y formal" reza el epitafio de su tumba. Inocente, decidido, idealista, de buen corazón, los ragos de sus personajes en el cine.

La mejor compañera cinematográfica que tuvo fue Maureen O'Hara.

Filmando 'El conquistador de Mongolia' ('The Conqueror', Dick Powell, 1956), cerca de un lugar de experimentación con energía nuclear, pilló cáncer. De hecho, 46 personas, incluyendo director y actores principales, murieron de cáncer en años posteriores por culpa de este rodaje.

Wayne superó una vez la enfermedad. A la segunda, se lo llevó con él. Tenía 72 años.

Películas imprescindibles para un buen homenaje:

'El hombre tranquilo' ('The Quiet Man', John Ford, 1952)

'Centaruos del desierto' ('The Searchers', John Ford, 1956)

'Río Bravo' ('Rio Bravo', Howard Hawks, 1959)

'El hombre que mató a Liberty Valance' ('The Man Who Shot Liberty Valance', John Ford, 1962)

'Valor de ley' ('True Grit', Henry Hathaway, 1969)

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