Mantener viva la pasión después de tantas décadas de carrera no es algo que se consiga fácilmente. Sin embargo, Sam Elliott —voz inconfundible, presencia imponente y "un bigote que parece esculpido en mármol"— sigue disfrutando, a sus 81 años, de cada minuto frente a las cámaras. Lleva más de sesenta años encarnando al arquetipo del hombre rudo en Hollywood, pero aún hoy conserva un apetito creativo, que sorprende incluso a quienes lo admiran, y una agenda llena. ¿De dónde nace ese impulso que nunca lo abandona? El propio actor lo explicó en una reciente charla con Variety.
Un tipo humilde con ganas de seguir aprendiendo
Reconoce que, pese a su estatus de leyenda, sigue sin verse a sí mismo como tal. "El otro día fuimos a un evento en el Sindicato de Directores y me pareció exagerado que hablaran de mí como alguien icónico", confesó. "Yo solo siento que soy un hombre mayor que ha tenido la suerte de seguir trabajando". Esa mezcla de humildad y lucidez define buena parte de su trayectoria y, como decíamos, lo sigue acompañando en sus trabajos actuales. Por ejemplo, en 'Landman: Un negocio crudo', un drama muy recomendable de SkyShowtime en el que tuvo oportunidad de interpretar al padre del protagonista, encarnado por Billy Bob Thornton, del que Elliott tomó nota: "Aunque haga de mi hijo, todavía tiene algo que ofrecerme. Lleva mucho tiempo en esto".
"No podía trabajar solo por dinero ni aceptar cualquier cosa que se me presentara. Tenía que ser selectivo y prudente".
Hay un deseo manifiesto de seguir aprendiendo incluso hou, a sus 81 años. Pero eso explica por qué él sigue queriendo actuar y no retirarse, no por qué lo siguen llamando. Para este segundo punto, Elliott tiene una respuesta impecable: "Determiné desde el principio que, si quería tener una carrera larga, no podía trabajar solo por dinero ni aceptar cualquier cosa que se me presentara. Tenía que ser selectivo y prudente con los proyectos en los que me involucraba". Y, desde luego, su filmografía está llena de aciertos como 'El gran Lebowski' o 'Ha nacido una estrella', aunque donde quizás más lo recordamos es en 'Tombstone: La leyenda de Wyatt Earp', junto a Kurt Russell.
Gracias a esta película solemos asociarlo al salvaje Oeste, un género al que regresó hace pocos años para dejarnos '1883', la brillante precuela de Yellowstone, donde tuvo claro que quería volver a trabajar con su creador, Taylor Sheridan. Y esto fue un dicho y hecho: el productor y guionista lo recuperó para la segunda temporada de Landman, que en cierta manera no deja de ser un wéstern moderno, uno muy bueno si me preguntáis.
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