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Robert Downey Jr., el actor que supo reinventarse

Robert Downey Jr., el actor que supo reinventarse
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Acaba de estrenar 'Tropic Thunder' en un papel hecho a su medida, la de una estrella multipremiada del cine que se mete hasta el tuétano en su nuevo personaje en una cinta bélica en la que tiene que interpreta a un soldado de raza negra. Es una comedia hilarante firmada por Ben Stiller, pero a pocos actores podemos imaginar en ese papel que Robert Downey Jr. ha sabido asimilar ingeniosamente, haciendo aflorar su vis cómica.

Desde que a comienzos de verano estrenara la espléndida 'Iron Man', parece que Robert ha resurgido de sus cenizas (una vez más), para recuperar nuevamente el prestigio como actor que siempre se le ha supuesto, así como el liderazgo y el brillo de una estrella taquillera que sabe aprovechar el favor del público. Sus armas siempre fueron las mismas: su encanto, su ingenio, su lado excéntrico y un magnetismo en pantalla irreprochable. Aunque no siempre supo controlarlas para ser un actor sólido y reputado, como ahora parece consolidar.

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El cine lo acogió desde su nacimiento, ya que siendo hijo de un director independiente y una actriz, era difícil que la interpretación no le eligiera como un futuro actor. Y así fue. Tras finalizar sus estudios secundarios se lanzó a prepararse su carrera como actor y pronto tuvo sus primeras oportunidades. Ya se evidenciaba su potencial en sus primeros trabajos, si olvidamos esas comedias para adolescentes que supusieron su bautismo (participó en la bochornosa 'La mujer explosiva' y la tópica 'Regreso a la escuela'), y brilló en 'Menos que cero' (1987), donde (casi una premonición) interpreta con talento a un cocainómano que no pasó desapercibido para Hollywood.

Robert Downey Jr. sería llamado por prestigiosos directores como Oliver Stone para 'Natural Born Killers', Robert Altman para 'Vidas Cruzadas' y Richard Attenborough que lo convirtió en un calcado Charlie Chaplin, para el film biográfico 'Chaplin' (1992). Con él, Downey logró alzarse con una nominación al Oscar, alcanzar el estrellato y las llaves para entrar en el abismo de los excesos. Algo habitual en las jóvenes estrellas de ímpetus incontrolados con éxito desbordante. Así, durante los noventa, a pesar de participar en títulos significativos, su coqueteo con las drogas y un comportamiento tan escandaloso, se convierte en el rostro del desfase de Hollywood.

Protagoniza algunos episodios muy sonados (detenido por conducir su Porche a toda velocidad y completamente desnudo por Sunset Boulevard o "confundirse" y dormir en la habitación infantil de su vecino), que hacen que la fotografía más recordada de esta etapa sea la de su fichas policial. Pocos apostaban por su recuperación y parecía encaminado a deambular por algunos rodajes y acabar empantanando su carrera.

Pero, afortunadamente, le ficharon para la comedia televisiva 'Ally McBeal', donde demostró que no estaba tan acabado y sirvió para aflorar su talento cómico, alcanzando gran éxito y recuperar el favor de muchos fans desencantados. También sirvió para demostrar su capacidad musical, algo que sin ser su principal dedicación, no ha dejado de cultivar. Sin embargo, tras un nuevo escándalo (fue pillado consumiendo cocaína en la habitación de un hotel), el productor de la serie lo despidió y todo parecía un espejismo. Divorciado y con un hijo, su vida no había logrado la estabilidad necesaria para olvidarse de las adicciones que, de seguir así, arruinarían su profesión.

Con la ayuda de algunos buenos amigos, como Mel Gibson (desde que compartieran cartel en la mediocre 'Air America' en 1990), y un aparentemente sólido propósito de enmienda, logró superar el bache y así encontró un nuevo amor (en el rodaje de 'Gothika' con Susan Levin, su productora) que le supuso la suficiente esperanza para retomar el rumbo.

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Gracias a su versatilidad como actor y su camaleónica capacidad de transformación participa en películas recientes como 'A Scanner Darkly', 'Retrato de una obsesión' y particularmente en 'Zodiac', donde evidencia su nueva etapa como actor sólido, brillante y haciendo un espléndido trabajo en una película muy aplaudida. Son los cimientos de su resurgimiento y Downey sabe reinventarse nuevamente, para bordar su trabajo como Tony Stark en 'Iron Man', que lo pone de nuevo en la cumbre (y en las portadas de las principales revistas). Un papel que le viene como anillo al dedo, con el que comparte muchas similitudes y con el que parece se ha sentido muy cómodo (por lo que es probable su participación en una nueva entrega).

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Su futuro es halagüeño y prometedor, tiene en cartera títulos muy esperados y dispares como la inminente 'The Soloist' y la aún lejana pero estimulante 'Sherlock Holmes', donde se pondrá en la piel del detective más famoso, en las que volverá a demostrar su prodigiosa versatilidad. Ahora con 43 años y felizmente casado, Robert Downey Jr. sabe reírse de sí mismo y muchos lo agradecemos. Es un actor que me cae especialmente bien y del que aún espero mucho más.

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