Hay escenas de cine que se te quedan grabadas para siempre y que uno da por sentadas, como si hubieran nacido perfectas y sin trampas. Pero incluso en los clásicos más queridos de Disney hay decisiones tomadas con prisas, atajos inesperados y secretos de producción que durante años pasaron desapercibidos para el gran público.
Cuando uno piensa en 'La Bella y la Bestia' de 1991, probablemente se nos viene a la mente la imagen de Bella y la Bestia danzando en un salón de ensueño, con la música de Alan Menken que emociona hasta al más pintado y esa magia Disney que te acompaña desde que eras crío. Pero si se rasca un poco más (y no hace falta profundizar demasiado) aparece un dato que suena un poco a truco de guion de sobremesa.
La famosa escena del vals final no se hizo desde cero, sino que reutiliza directamente la animación de la película 'La Bella Durmiente' de 1959, con los personajes redibujados encima de la estructura original para encajar con Bella y el Príncipe.
Fue la misma guionista Linda Wolvertoon la que confirmó en una entrevista para The Guardian que "las escenas finales se apresuraron para cumplir con la fecha límite de estreno y algunas de las animaciones posteriores no lucen muy bien; tuvieron que tomar prestados algunos fotogramas de La Bella Durmiente".
"Si no hubiera tenido el apoyo de Jeffrey, me habrían echado a patadas"
Sobre el resultado, afirma quedar muy contenta. Se convirtió en el primer largometraje de animación en obtener una nominación a mejor película en los Oscar, y permitió que se desvelara todo el concepto de la heroína Disney: "Se ha hablado mucho del síndrome de Estocolmo con la Bestia, pero no es así. Bella lo cambia a él".
Pero eso no fue lo único que Wolvertoon afirmó, sino que, en el proceso de producción, el equipo, en su gran mayoría hombres, formaron una resistencia para cambiar el guion que ella había escrito, a tal grado de cambiar algunas de sus escenas: "escribí una escena en la que Bella pone alfileres en un mapa mientras espera el regreso de su padre, porque quiere ser independiente y viajar a lugares interesantes. Pero cuando llegaron los guiones gráficos, no estaba poniendo alfileres en un mapa, estaba horneando un pastel. No querían a una mujer cerca, esa es la verdad".
Quizá esta anécdota fue la que dio pie a que, años después, Emma Watson interpretara una versión feminista de este clásico llevada al live action que incluso rompió algunos récords.
Fotos de collider.com
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