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Cómo se las gastan en No es programa para viejos

Cómo se las gastan en No es programa para viejos
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Apenas lleva un mes en emisión y ya se pueden leer experiencias poco amables de invitados a No es programa para viejos. Ya sabíamos que la producción de este tipo de programas es compleja y en alguna ocasión incluso se ha acusado a los equipos de producción de mentir con tal de conseguir el testimonio. No sé yo si mentir es la palabra, pero lo que está claro es que tanto Rafael Robles (profesor y escritor), como Miriam Contantí (ex-concursante de Gran Hermano), se lo vieron venir y se apearon a tiempo del proyecto.

En los textos que ambos han escrito y publicado en sus respectivos blogs se habla de trato vejatorio, de encerronas, de mentiras y de manipulación. En el caso de Rafael Robles Antena 3 le exigió explicaciones, como él mismo cuenta, porque su texto es de agosto. La experiencia de Mimi es más reciente, tenía que haber salido en el programa de esta semana, y quizá por eso aún no haya padecido las iras del equipo del programa (aunque por lo que dice ya tuvo bastante en su momento).

Ambos casos, con perfiles y situaciones muy diferentes, nos hablan de lo difícil que puede ser negarse a participar en un programa que se desconoce porque no se facilita una información veraz de los contenidos, y esto me lleva a pensar en cómo conseguirán que determinadas personas aparezcan en los medios haciendo alarde de "virtudes" que ya hemos comentado otras veces y que consisten en no usar preservativos, en insultar al que piensa de una forma diferente y en promover estereotipos nefastos.

Con que lo que cuentan fuese sólo una verdad a medias para mí ya sería una prueba más que suficiente de que este tipo de formatos necesitan una regulación urgente. No se puede hacer un programa de televisión a costa de cualquier cosa, sin ningún tipo de escrúpulo y pasando por encima de todo. Quiero pensar que la gente que trabaja de redactor en espacios de este tipo no es responsable ni necesariamente comulga con esta cuestión pero, entonces, si estas formas de actuar son fruto del ambiente televisivo que vivimos, está claro que hay que cambiar muchas cosas.

Gracias a Jonhy Cage por los enlaces.

Vía | Rafael Robles, Blog de Miriam Constantí Imagen | Blog de No es programa para viejos En ¡Vaya Tele! | Los talk-shows y la violencia de género

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